01 mayo, 2012

Columna de opinión: La tragedia de Bleiburg


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El Gobierno del premier Zoran Milanović continúa con la política del “mariscal” yugoslavo comunista granserbio y genocida Josip Broz Tito y en esto cuenta con el apoyo total del presidente de la República Ivo Josipović.
Tito escondió bajo el manto de la ideología comunista al menos tres cosas, desde 1945 cuando llegó al poder hasta 1980 cuando murió, y sus secuaces continuaron escondiendo hasta 1990 cuando Yugoslavia se desintegró.

La primera es la coalición entre los nacionalistas yugoslavos y los nacionalistas serbios bajo la estrella roja de cinco puntas, que se esmeró en diezmar al pueblo croata para afirmar a Yugoslavia sobre sus huesos.
La segunda es la traición británica, que consistió en entregar al ejército y a los civiles croatas a los partisanos comunistas yugoslavos cuando la Segunda Guerra Mundial ya había terminado.
La tercera son los crímenes en masa perpetrados por el régimen de Tito, que agradeció  el “regalo” británico y dejó un reguero de sangre croata desde la localidad austriaca de Bleiburg hasta Macedonia, eso es lo que el pueblo croata llama su “Vía Crucis”, las columnas de la muerte, la peor matanza sufrida por el pueblo croata en su historia de más de 1.300 años, que se conoce como “La tragedia de Bleiburg”.  
Los “hijos de Tito” están hoy en el poder y quieren que las víctimas de “La tragedia de Bleiburg”, que simboliza a todas las víctimas croatas asesinadas después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, no se conmemoren a mediados de mayo (la tragedia sucedió en mayo de 1945) sino junto con las víctimas de Vukovar el 18 de noviembre. Mezclar a las víctimas croatas de la última agresión serbio-yugoslava con las víctimas de la posguerra mundial no corresponde, y a eso hay que agregarle que el Parlamento, con la anuencia del presidente de la República Ivo Josipović y del presidente del Gobierno Zoran Milanović, decidió no patrocinar más la conmemoración de “La tragedia de Bleiburg”. Ya cuando los “hijos y nietos de Tito”, y algún que otro asesino original de 1945 que todavía estaba vivo, con una ayuda impresionante de la autodenominada comunidad internacional canalizada a través de sus lacayos en Croacia, llegaron al  gobierno el año 2000, cambiaron las fechas patria y crearon confusión con la intención de minimizar las gestas patrias que nos valieron la libertad y la independencia. No les costó nada pues Croacia no es su Patria, Croacia nunca les dolió, porque nunca la sintieron ni la quisieron, siempre la odiaron, y cuando llegaron al poder lo demostraron.
A fines de 2011 otra vez ganaron las elecciones parlamentarias con la misma fórmula del 2000 y siguen destilando odio hacia todo lo croata.
El premier y el presidente, como fieles “hijos de Tito”, miran como en Serbia rehabilitan a los criminales de guerra serbios de la Segunda Guerra Mundial que se destacaron por las matanzas de croatas, y no dicen nada ¿Porqué? Porque se trata de la misma coalición entre los nacionalistas yugoslavos y los nacionalistas serbios que funcionó todo el tiempo en la Yugoslavia de Tito, solamente que ahora no funciona bajo la estrella roja de 5 puntas, porque el comunismo se cayó formalmente,  sino bajo la patente democrática y antifascista. Pero tanto en el pasado, bajo la estrella roja de 5 puntas, como actualmente, bajo patente democrática y antifascista, el común denominador es la política anticroata del carnicero yugoslavo Josip Broz Tito. La misma política que practicó la coalición que los precedió desde 2003 hasta 2011
- que retóricamente exaltaba todo lo croata pero renovó el monumento que los serbios levantaron en la localidad de Srb en el lugar donde se perpetro una matanza contra los croatas durante la Segunda Guerra Mundial,
- que introdujo en la coalición gobernante al partido de los serbios que viven en Croacia sabiendo que algunos líderes de ese partido serbio se levantaron en armas contra Croacia en 1990,
- que persiguió a los políticos y generales croatas que tienen el mayor mérito por la independencia y la libertad de nuestro pueblo.
La actual coalición gobernante y el presidente de la República (no presidente de Croacia, sino presidente de la República) tratan de borrar la conmemoración de la “Tragedia de Bleiburg”.
Eso desde la óptica  croata es una traición a la verdad histórica croata y a la peor tragedia del pueblo croata. Desde el punto de vista anticroata es absolutamente lógico. Esa traición es una devolución de atenciones a Gran Bretaña, que traicionó a los croatas que huían de los comunistas en 1945 y los devolvió a sus verdugos para que inicien una orgía de sangre.  El silencio oficial sobre la rehabilitación de los criminales de guerra granserbios y  el intento oficial de borrar la “Tragedia de Bleiburg” de la memoria del pueblo croata responden a los intereses británicos y a los intereses de aquellos que con la ayuda de la comunidad internacional sueñan con reconstruir a la desaparecida Yugoslavia, reconstruir la cárcel en la que el pueblo croata vivió desde 1945 hasta 1990. Esos intereses se procuran articular en Bruselas, sede de la (des)Unión Europea, donde en vez de hablar directamente de Yugoslavia, para amortizar la reacción negativa del pueblo croata, se habla de los inexistentes Balcanes Occidentales, que son un sinónimo de Yugoslavia. Esos intereses también se tratan de articular en el Tribunal de La Haya para la ex Yugoslavia que juzga a los responsables de los crímenes de guerra durante el enfrentamiento armado que duró desde 1991 hasta 1995. Ese Tribunal con sus sentencias está tratando de igualar al agresor (Serbia) con la víctima (Croacia), si bien sabe muy bien que más del 90% de los crímenes de guerra fueron perpetrados por los paramilitares serbios con apoyo encubierto del ex ejército yugoslavo.
En la articulación de esos intereses colabora una vasta red de organizaciones no gubernamentales, cuya función es ensuciar el pasado reciente criminalizando la heroica guerra de la independencia y a quienes la forjaron y predicar la reconciliación regional. En realidad todas esas organizaciones reciben apoyo financiero, político y diplomático desde el extranjero y de los lacayos locales escondidos en los partidos que forman la coalición gobernante y las agrupaciones  antifascistas formadas por yugoslavos comunistas granserbios difrazados de antifascistas. Todos esos no pronuncian la palabra Croacia, hablan del país, del Estado, de la región, de la comunidad internacional, de la Unión Europea, de los Balcanes Occidentales, pero la palabra Croacia no les sale, no la tienen en la mente ni en el alma ni en el corazón.
Estos traidores están tratando de hacer retroceder la historia y nosotros tenemos que impedirlo. Para lograrlo hay que derrotarlos democráticamente, porque atentan directamente contra el bien común del pueblo croata, contra su cultura e identidad, contra su esencia.
Los obispos croatas dieron a entender claramente que el “establishment” gobernante es antipopular (anticroata). Aquí en Croacia la Iglesia con sus más y con sus menos caminó siempre firme junto a su pueblo, compartiendo sus penurias, fue refugio en los tiempos de la dictadura de Tito. Si entendí bien los obispos hicieron un llamado para que finalmente el pueblo croata reaccione y se haga cargo de la responsabilidad histórica por nuestro pueblo y por nuestra patria. Porque estos traidores, que son minoría absoluta con apoyo foráneo absoluto, ganaron las elecciones y están pisoteando la memoria de las víctimas del régimen dictatorial y totalitario de Tito, a las víctimas de la última agresión serbio-yugoslava, a las víctimas de la marginalización social, están pisoteando a la mayoría y aquí la mayoría aplastante son los croatas, que con estos que gobiernan viven en su tierra como si fuesen extranjeros.
Lo importante es que de una buena vez por todas el pueblo croata tenga a sus verdaderos representantes en el gobierno y pueda empezar a construir su futuro y el futuro de su Patria. 
Esto no es un comentario, es un llamado, dirigido a todos cuyo corazón late por Croacia. Hagamos honor a todos los que a lo largo de nuestra sacrificada historia dieron todo de sí para que Croacia viva. Tenemos hacia ellos una deuda y la tenemos que pagar.

Corresponsal desde Zagreb para Croacias Totales

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