12 junio, 2013

Conmemoración por las víctimas asesinadas por comunistas yugoeslavos

 
El domingo pasado, en el Bosque de Macelj, tuvo lugar la conmemoración por las víctimas asesinadas por los comunistas yugoslavos cuando ya había finalizado la Segunda Guerra Mundial. Allí estuvimos los que no somos desmemoriados, y no éramos pocos, más bien muchos, aunque tendríamos que haber sido muchos más, por lo menos hasta que se enjuicie y castigue a los responsables y a los ejecutores, aunque muchos ya fallecieron y los que están
vivos son muy ancianos. No esperamos que terminen sus días en la cárcel, pero sí que al menos reconozcan lo que hicieron y, si queda algo de humano en ellos, pidan perdón, eso sería al menos una reparación moral para las víctimas y sus familiares.
 Después de la matanza perpetrada por los comunistas yugoslavos en la localidad austríaca de Bleiburg, en las Caravanas de la Muerte, en el Bosque de Macelj, y a lo largo y a lo ancho de Croacia, el pueblo croata tiene derecho a una reparación moral y a que en los libros de historia nuestros hijos puedan conocer la triste verdad sobre ese período histórico y no leer que los “antifascistas” croatas liberaron a su pueblo, porque no son antifascistas sino comunistas y no son croatas sino yugoslavos. También sería un “mea culpa” por los 45 años de dictadura que soportó el pueblo croata y cuyas huellas siguen siendo muy profundas, por la negación del derecho natural y justo del pueblo croata a su Estado independiente, a su libertad y a su dignidad, y tantas otras cosas más.
 El Partido Comunista y el régimen del mariscal Tito transformaron al hermoso Bosque de Macelj en un horrible lugar de muerte, y esa injusticia, a 68 años de la masacre no tiene respuesta judicial o moral alguna. Aun hoy formalmente no se sabe quienes fueron los responsables y ejecutores de esos crímenes, pero todos los croatas lo sabemos. Los responsables y ejecutores que todavía están vivos son intocables, por toda Croacia siguen en pie los monumentos que los responsables y ejecutores se levantaron a sí mismos y sus hijos y nietos les rinden homenaje como si realmente hubiesen sido “libertadores” y no criminales. Muchos que saben, callan, y así se hacen cómplices del crimen.


 En el Bosque de Macelj también los partisanos comunistas asesinaron a los sacerdotes y seminaristas. Pero por todos estos asesinatos nadie responde ante ningún tribunal. El beato Alojzije Stepinac, arzobispo de Zagreb en ese entonces, antes de ser encarcelado escribió en una declaración conjunta: “Debemos protestar decididamente ante Dios y ante la opinión pública internacional contra el asesinato sistemático y la tortura de los sacerdotes y fieles católicos croatas, de los cuales un gran número llevaba una vida santa, y a quienes los que odian a la Iglesia Católica les quitaron la vida condenándolos en base a culpas ficticias”. Al arzobispo después lo arrestaron y en un juicio montado vergonzoso lo condenaron a prisión y murió en prisión. Durante el mencionado juicio el arzobispo dijo: “Ustedes cometieron un error fatal cuando asesinaron a los sacerdotes, el pueblo nunca les va a olvidar eso”. Y el pueblo no se olvidó.Los políticos, sobre todo los herederos ideológicos del yugoslavismo comunista suelen decir: “que las instituciones hagan su trabajo”. Nosotros, los ciudadanos de a pie nos preguntamos si podemos confiar en las instituciones nacionales o internacionales, si podemos creer en las mismas o si justamente no son esas instituciones las que protegen a los responsables y ejecutores de esos crímenes y tergiversan la verdad histórica. También nos preguntamos quién está al frente de esas instituciones y para quién trabajan las mismas porque la cara visible da las mismas en Croacia son los veteranos de la dictadura comunista yugoslava, sus hijos y sus nietos, y la cara visible de las instituciones internacionales son sus simpatizantes y amigotes. Y por eso estamos como estamos, porque toda esa gente no puede generar otra cosa que mentira, odio, violencia y división, lo que generaron siempre, aunque se llenen la boca de democracia y derechos humanos.

 Ya nos arruinaron el pasado y ahora nos quieren arruinar el futuro. Si no es así, ¿cómo explicar entonces que en Kumrovec (lugar natal del macabro mariscal Tito, muy mimado por el mundo que se jacta de ser democrático en vida y después de su muerte), un lugar muy cercano al Bosque de Macelj, los asesinos y sus herederos organicen un acto en honor Tito, el principal responsable de las matanzas de posguerra y dictador hasta su muerte? Y encima la Televisión “Croata” lo transmite como un hecho significativo. ¿Por qué eso es posible? Es posible porque aun no fueron juzgados los paladines de la dictadura comunista yugoslava como se juzgó a los líderes comunistas en otros países cuando cayó el comunismo, porque en Croacia la justicia es selectiva y es selectiva porque los jueces y fiscales son comunistas yugoslavos veteranos o sus hijos o sus nietos.
 En el Bosque de Macelj rezamos por todas las víctimas (y por sus familias) cuyas vidas fueron despreciadas, objeto de sufrimiento y dolor, angustia y muerte, rezamos por todos aquellos de los que no se sabe ni siquiera el nombre ni donde están enterrados, rezamos porque nosotros los vivos somos la memoria de los asesinados que son parte de nosotros, rezamos también por la conversión de los asesinos y por la reconciliación.
 Estamos seguros que las víctimas del Bosque de Macelj, y todas las víctimas, están inscriptas en el corazón de Dios, de sus familias y de quienes comparten el dolor de las mismas, en el corazón de todos aquellos que esperan el día de la verdad y de la justicia, el día del encuentro con Dios. Somos testigos vivientes de que hace una veintena de años la fe y la oración del pueblo croata fueron bendecidas con la libertad, el honor y la dignidad. Esa misma fe y esa misma oración nos van a traer nuevas bendiciones también hoy.
 Estamos en el siglo XXI y seguimos hablando de la mitad del siglo XX porque no podemos seguir adelante hasta que no se sepa toda la verdad de todo lo que pasó aquí, esa verdad va a traer la paz necesaria para que podamos seguir adelante.
 
Mate Simic, desde Zagreb, para Croacias Totales

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