24 julio, 2013

Beatificación de Maria Petkovic

 
 
Aprobación del Milagro el 19 de Noviembre de 2002
 
Sucedió en Perú, el 26 de agosto de 1988. Cuando el Submarino “Pacocha” fue accidentado por un barco pesquero Japonés. En aquellos momentos de extremo peligro, su Comandante Roger Cotrina invocó la intercesión de María Petkovic y fue Milagrosamente salvado él y toda su tripulación de 22 marinos. El Vaticano el 19 de noviembre de 2002, luego de más de 10 años de estudio con intervención de especialistas, reconoció que en este acontecimiento hubo intervención divina por mediación de la Sierva de Dios María de Jesús Crucificado.
 
La terrible colisión que sufrió el submarino "Pacocha" por el carguero japonés “Hyowa Maru” en la costa peruana, trajo consigo una historia que, tras un año de silencio, llegó hasta el Vaticano para ser investigada durante 13 años. Este testimonio fue el del oficial de la Marina de Guerra peruana, Roger Cotrina Alvarado, quien, implorando a la hermana María Petkovic, logró cerrar con fuerza descomunal la compuerta que permitía el ingreso de agua al compartimento del submarino. La noche del 26 de agosto de 1988 el submarino "Pacocha", de la Marina Peruana, fue impactado por una embarcación japonesa; el daño producido hizo que el submarino se hundiera. Solo 25 tripulantes lograron escapar antes que la nave se fuera a pique.
 
Tras la muerte del capitán, el teniente de navío, Roger Cotrina, tomó el mando entre el desmesurado esfuerzo por salvarse. Los 22 marinos atrapados luchaban contra la presión del agua que inundaba la nave de mil 870 toneladas. Durante el desastre, el teniente y los demás sobrevivientes, se parapetaron en los puntos donde el agua no había dado lugar. Cotrina estaba preparado para morir, lo presentía entre la oscuridad y los desesperados gritos de la tripulación. En ese momento, recordó palabras de la Madre María Petkovic y se le presentó su imagen de un libro y estampita que alguna vez le habían prestado para leer, de inmediato sintió una gran fuerza y al mismo tiempo una luz le indicó el camino a la compuerta por donde ingresaba el agua con una furia que sólo el mar posee. A fuerza de pulso e implorando a la hermana Petkovic su ayuda, logró cerrarla en la profundidad del océano. Para esto, dada la profundidad y la presión del agua, Roger desarrolló una fuerza sobrehumana capaz de levantar cinco toneladas, según determinaron los investigadores.
Roger Cotrina conoció a la hermana María Petkovic mediante el libro “Testimonio de Amor”, que recibió de manos de una hermana de la congregación durante un periodo de internación en el hospital naval.
Ese ejemplar contenía la biografía de la beata y los inicios de su congregación “Hijas de la Misericordia”, pero fue el afán por ayudar a los pobres del mundo lo que verdaderamente impresionó al marino. La Curia Militar Peruana consideró el hecho como un milagro. El caso ingresó a la Congregación de las Causas de los Santos, que fue investigado en un largo proceso. En Roma el caso fue declarado como un acontecimiento inexplicable “en los modos según la razón y ciencia”, por la manera inefable con la que el marino logró cerrar la compuerta. María Petkovic vivió en América Latina y su sueño, que no logró durante su estadía aquí, fue el de conocer Perú, pero fundó desde Roma, un hogar y un colegio para niñas llamado “Nuestra Señora de la Misericordia”. Sus restos descansan en un santuario de la Congregación en Blato-Croacia).

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En su viaje número 100 al exterior, el Papa Juan Pablo II beatificó ante 70.000 personas, en la ciudad de Dubrovnic-Croacia, a la religiosa María Petkovic, que vivió en la Argentina entre 1940 y 1952.
Pese al calor y la fatiga, el Papa no defraudó. En su homilía, basada en la figura de María Petkovic, un ejemplo, habla de las mujeres. Y, con voz clara, en croata sentencia que hoy más que nunca "el mundo necesita de la mujer", de su "sensibilidad, generosidad y fortaleza".
"....Siempre deseé visitar Dubrovnik. Esto se ha cumplido hoy. Doy gracias a Dios. Y les doy las gracias a todos ustedes por la cordial acogida, por esta liturgia, por estas bellezas naturales. Les bendigo a todos ustedes. Bendigo a sus familias. Bendigo a los jóvenes, y les digo: ¡Ánimo! Bendigo a los niños y a los enfermos. Que Dios bendiga Blato, el pueblo natal de la nueva beata, la ciudad de Dubrovnik y toda Croacia".

Biografía de la Beata Maria Petkovic acá

Fuentes:
Hijas de la Misericordia



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