17 agosto, 2013

La Asunción de la Virgen en Croacia - Velika Gospa

El jueves pasado en el Dia de la Asuncion de la Virgen toda Croacia se tranformó en un gran santuario. Una multitud de peregrinos a lo largo y a lo ancho de la patria dio gloria a Dios y agradeció a la Santisima Virgen Maria su maternidad, su comprensión, su mediación.
Muchos no se explican porque tantos croatas recorren kilómetros y kilómetros a pie peregrinando hasta su santuario mariano preferido. La explicación mas profunda es la fe que se refleja con particular intensidad en los santuarios marianos croatas en los que de una manera sencilla y sincera, diría popular, se conjugan todas las características de la vida del hombre, que surge de Dios y tiende a unirse con su Creador. En esta festividad eso se siente especialmente a la luz de la fe que nos ha sido regalada.
En Croacia el jueves se sintió vivamente la presencia espiritual y maternal de la Madre de Dios, que acompañó fielmente a su hijo Jesús en su camino terrenal hasta la cruz, y que, al finalizar su propio camino terrenal, fue elevada a la gloria del Cielo en cuerpo y alma.
Eso es lo que hemos festejado, con la esperanza de que por Su intercesión maternal y por la misericordia de Dios también nosotros llegaremos a la gloria del Cielo. Esa es la hermosura de la fe que abrazaron nuestros antepasados hace mas de trece siglos y que se anuncia y transmite de generación en generación en el pueblo croata hasta el día de hoy y que ningún poder terrenal ha podido erradicar. Esa fe nos recuerda que como pueblo croata y al mismo tiempo Pueblo de Dios, vivimos de la fe. Nos recuerda que nosotros los creyentes somos llevados con esa fuerza de la fe en todo tiempo y circunstancia.
Ella creyó que se iba a cumplir todo lo que le fue anunciado por Dios a través del ángel, y nosotros, a pesar de nuestras limitaciones, queremos creer como Ella, y por eso le pedimos que nos ayude y nos proteja a pesar de nuestras debilidades.
 
El jueves sentimos de manera mas profunda que Ella nos acompaña desde el Cielo mientras caminamos en la penumbra llevando a cuestas nuestras dificultades, le pedimos su intercesión y que podamos ver las huellas de Su fe, esa fe Suya en la que Dios primero hizo carne y habitó entre nosotros y luego nos redimió, transformando nuestra debilidad en nueva fuerza. La fe de la Virgen Santísima es encuentro y cercanía de Dios, dos cosas que necesitamos para entender y vivir la vida en el misterio de la Iglesia, Cuerpo de Cristo y de su amor en el mundo.
El jueves hemos vivido la experiencia de la propia fe y nos hemos sentido por un ratito signos de esa fe, profundamente arraigada en la realidad de toda persona, en nuestro pueblo croata y en la cultura croata. El jueves sentimos mas que nunca que nuestra fe se cuestiona desde una mentalidad que pretende reducir la seguridad de la vida a lo racional y científico en base a los logros tecnológicos. Pero nosotros los croatas sabemos bien que la fe se halla en la verdad profunda y de eso el jueves dimos testimonio. Como nos enseñaron nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros antepasados.
 
Somos conscientes de que vivimos en la civilización occidental, esa que antes que nadie sintió las consecuencias nefastas de ese secularismo rabioso que se quiere imponer a nuestra patria y a nuestro pueblo. Pero hoy podemos ver con claridad que detrás de las complejas dificultades económicas y sociales hay un desconcierto moral y que en la raíz del mismo hay una crisis de fe.
Es verdad también que la debilidad de la fe esta íntimamente relacionada al debilitamiento del enfoque racional y por eso muchos intentan imponer la sensación de que al hombre le está negado el camino hasta la verdad. Pero el jueves desde los santuarios marianos croatas resonó un mensaje distinto: para llegar a la plenitud de la realidad es necesaria la luz de la fe, porque el que cree ve y entiende verdaderamente la realidad en el sentido profundo de la misma, también la realidad croata.
Con el don de la fe se hacen visibles y audibles los signos que no pertenecen a lo terrenal y ayudan a entender la realidad de nuestra peregrinación terrenal desde nuestra patria terrenal, Croacia, hasta nuestra patria celestial. A la luz de la fe se ilumina toda la vida humana y la existencia.
Esa fe no es el pensamiento subjetivo de alguien y no se limita a un grupo de personas, sino que es una forma de descubrimiento y de entendimiento de la verdad, especialmente de la verdad sobre el amor infinito de Dios que responde a la experiencia fundamental de todo hombre. Esa fe esta íntimamente ligada al amor, por ello allí donde la verdad esta en crisis, allí donde la verdad se relativiza, existe una profunda crisis de amor, pues se descuida la importancia de la fe.
Ese camino nos abre los ojos para que veamos donde se originan nuestras angustias, nuestras preocupaciones, nuestra insatisfacción y la turbación en nuestras relaciones, y para que le demos mas lugar a nuestra fe.
Esta festividad de la Virgen ilumina la relación entre la fe y el bien común. La fe no se refiere solamente a lo celestial y exige dedicación concreta. La fe con la mirada puesta en la eternidad no deja lugar para la inercia, como lo demuestran tantos actos de amor cristiano y la preocupación por los mas necesitados.
La historia demuestra que los creyentes observan toda realidad terrenal a la luz de la fe. No hay ninguna experiencia, ningún acontecimiento, ninguna vivencia que no se pueda ver a la luz de la fe.
 
Por otro lado con cuanta mayor responsabilidad y humildad se actuaría  y decidiría si se pensase en la eternidad. Porque si se esconde y debilita  o apaga la luz de la fe y la conciencia, entonces las tinieblas cubren las relaciones entre las personas, en la familia, en la sociedad, entre las naciones y los Estados, y le abren la puerta a los conflictos y a la injusticia.
 La Asunción de la Virgen es la realización de la búsqueda de ese mundo mejor que nos ha sido regalado con la resurrección de Cristo. En Ella vemos la realización plena de la fe y la derrota del último enemigo de Dios, la eliminación de la ultima barrera hacia la felicidad de la unión con Dios. La luz de la Fe la necesita cada uno de nosotros, pero también la necesita nuestro pueblo croata, sobre todo los máximos responsables para la vida de la sociedad croata.
A menudo pedimos en nuestras oraciones que los ilumine la luz del Espíritu de Dios, pero eso no nos libra de nuestra responsabilidad como creyentes. De última, de la preocupación por la  luz de la fe dentro nuestro, depende también la luz en el camino de nuestra Patria Croacia y de nuestro pueblo croata. Por eso en la fiesta de la Asunción de la Virgen le hemos pedido que nos bendiga y nos cuide, personalmente, como pueblo, como Nación, como Estado, como sociedad, porque ella, que es Madre de la Luz de Dios, sabe mejor que nadie cuales son las penurias de sus hijos.
 
Mate Simic, desde Zagreb, para Croacias Totales


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