09 septiembre, 2013

El ex presidente Stjepan Mesić en Wikileaks (Columna)

En Wikileaks (95ZAGREB1944) se publicó un documento confidencial de la Embajada de Estados Unidos en Croacia que define de cuerpo entero al ex presidente de la República Stjepan Mesić.
En el mencionado documento se sintetiza la conversación que Mesić y representantes de la minoría serbia en Croacia mantuvieron con el entonces embajador estadounidense en Croacia Peter Galbraith el año 1995. Durante la misma
procuraron demostrarle al embajador que la liberación de los territorios ocupados en Eslavonia Occidental había sido una “operación criminal” de “limpieza étnica”. Las tesis que usó Mesić en la mencionada conversación serían más tarde utilizadas por la Fiscalía del Tribunal de La Haya para criminalizar la liberación de los territorios croatas ocupados por los serbios no solamente en Eslavonia Occidental sino en el resto del país.
Recordamos que la minoría serbia, con el apoyo del entonces Ejército Yugoslavo y la complicidad de eso que se llama comunidad internacional, ocupó un tercio de Croacia con la intención de amputarlo y anexarlo a Serbia. Mesić y los representantes de la minoría serbia quisieron demostrarle al representante estadounidense que hubo “limpieza étnica” después de la liberación de los territorios croatas ocupados por los serbios en Eslavonia Occidental (“Operación Relámpago”) y cargarle la responsabilidad al entonces presidente Franjo Tuđman y a Croacia. Pero Mesić y compañía fracasaron rotundamente en su intento por lo menos por dos motivos: primero, porque se sabe muy bien que cuando Eslavonia Occidental fue liberada se les ofreció a los serbios que vivían en ese territorio que decidiesen libremente si aceptaban los documentos croatas y se quedaban a vivir en Croacia o si querían abandonar el país, y segundo, porque los estadounidenses se desplazaron al lugar de los hechos para corroborar las acusaciones de Mesić y de los representantes de la minoría serbia y constataron sencillamente que las mismas no tenían fundamento.
Los representantes de la minoría serbia mintieron para  tapar la participación activa de la minoría serbia en la agresión contra Croacia y para transformarse de verdugos en víctimas echándole la culpa a Croacia, y, si bien esto es falso, es comprensible. Lo que es incomprensible es que Mesić que es croata, al menos biológicamente, haya dicho lo mismo que los serbios en medio de una guerra que a Croacia le fue impuesta, cuando un tercio del territorio croata estaba ocupado por los serbios y cuando la juventud croata volvía a sus hogares en ataúdes.

En la mencionada conversación de Mesić con Peter Galbraith, que tuvo lugar el 17 de mayo de 1995, Mesić dijo que la partida de los serbios de Eslavonia Occidental era equivalente a “la limpieza étnica”. Justamente esa tesis de Mesić es la que usó más tarde la Fiscalía del Tribunal de La Haya para acusar a la cúpula política y militar croata sosteniendo que la huída de la minoría serbia después de la liberación de los territorios ocupados en Dalmacia (“Operación Tormenta”) fue una “operación criminal” y de “limpieza étnica”.
Que esa acusación fue absurda, se puede deducir del transcripto de la reunión del Consejo Superior de Defensa Yugoslavo en el que el mismo líder serbio Slobodan Milošević les recrimina a los jefes políticos y militares de los serbios sublevados de Croacia por haber organizado y encabezado la huida en masa.
Pero Mesić no limitó su tesis de “limpieza étnica” a Croacia, sino que la hizo extensiva a Bosnia y Herzegovina, y, en consecuencia, la Fiscalía del Tribunal de La Haya acusó también a los líderes políticos y militares croatas en el país vecino. Un año después de que los croatas y los musulmanes de Bosnia y Hercegovina firmasen el Acuerdo de Washington para resistir conjuntamente la agresión de los serbios bosnios apoyados por Serbia en Bosnia y Herzegovina, Mesić acusó en la Embajada de Estados Unidos al presidente croata Franjo Tuđman de querer repartirse Bosnia y Herzegovina con los serbios y al ministro de defensa croata Gojko Šušak de participar directamente en los crímenes de guerra.  Esto fue dos meses antes de que los serbios bosnios perpetrasen la “Masacre de Srebrenica” contra los musulmanes bosnios, y tres meses antes de que el Ejército Croata decidiese actuar contra los serbios bosnios y asegurar “de facto” la supervivencia de Bosnia y Herzegovina como Estado.

A 17 años de estas falsas acusaciones, justamente en el Tribunal de La Haya se ve bien cuanto daño le causaron a Croacia y a los croatas de Bosnia y Herzegovina. Los generales croatas de Croacia en primera instancia fueron condenados por el Tribunal de La Haya a altas penas de prisión, y aunque en segunda instancia fueron liberados, ¿quién les va a devolver a ellos y a sus familias los muchos años que se pasaron en la cárcel del Tribunal y quién va a reparar las humillaciones que soportó el pueblo croata durante ese período?
Los generales y líderes políticos croatas de Bosnia y Herzegovina fueron condenados por el Tribunal de La Haya en primera instancia a penas de prisión aun más drásticas y están a la espera de la sentencia definitiva. No nos engañemos, no fueron solamente los croatas acusados por el Tribunal los que estuvieron en el banquillo de los acusados todos estos años, sino Croacia y el pueblo croata, porque nunca nos perdonaron que nuestro sueño de libertad haya hecho añicos el Estado totalitario yugoslavo que existió 45 años con un sistema comunista financiado por los capitalistas.
Pero pensándolo bien, ¿por qué culpar a la Fiscalía del Tribunal por su constancia en la defensa de estas tesis falsas? ¿Cómo podrían pensar diferente los miembros de la Fiscalía, aun si supusiésemos inocente y equivocadamente que ese Tribunal es independiente de la política, si los testimonios a favor de las acusaciones venían de los más altos funcionarios del país que estaba en el banquillo de los acusados?

Croacia en 1995 logró defenderse de la agresión y con esa victoria puso las bases para un futuro prometedor para su pueblo. Pero hoy, a 18 años de esa brillante victoria, Croacia vive una crisis política, económica y de identidad. ¿Por qué? El mencionado documento de Wikileaks arroja nueva luz sobre cuál fue el verdadero papel del ex presidente de la República Stjepan Mesić, sobre cómo ganó las elecciones presidenciales cuando solamente un par de meses antes ni siquiera logró entrar al Parlamento y sobre el modo en que gobernó durante dos mandatos presidenciales.
Pero este documento, y seguramente otros que todavía no vimos y van a ser publicados, nos van a mostrar el complejo y sistemático engaño al que fueron sometidos los votantes croatas en las distintas elecciones que se celebraron en el pasado, y ya ahora nos demuestran que los autores del engaño están aquí en Croacia, viven entre nosotros y encima son ciudadanos respetables, hasta ex presidentes de la República.
Con esto no pretendo absolver a sus patrocinadores internacionales, que tienen sus intereses que muchas veces son contrarios a los intereses nacionales croatas, eso siempre va a existir, pero nunca hubiesen podido materializar esos intereses sin la ayuda de gente como Mesić.
El actual presidente de la República Ivo Josipović tiene un discurso mucho más culto que el de su Mesić, pero sigue actuando en la misma línea que su antecesor en el cargo, solamente que de manera mucho más pérfida. No se le pueden pedir peras al olmo. Si usted, mi amigo radioescucha, supiera la historia de los padres de Mesić y Josipović, entendería muy bien porqué en sus hijos el odio contra Croacia es inmanente, pero de lo que sus padres  hicieron una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial aquí todavía no se habla. Como para muestra basta un botón  no voy a recurrir al pasado, sino al presente.


Cuando Mesić se transformó en presidente nombró al hijo de Josip Perković, ex jefe de la Policía Secreta Yugoslava en Croacia, que era columna vertebral del aparato represor yugoslavo, consejero para la seguridad nacional. Cuando Josipović reemplazó a Mesić en el cargo, retuvo a Perković Junior, Saša se llama el nene, en el mismo cargo. Y ahora que Alemania reclama a papá Josip por asesinar a disidentes croatas que trabajaban en Alemania en la época de Yugoslavia, el pequeño Saša está nervioso, y sus patrocinadores Mesić y Josipović también. Es que uno puede saber solamente dónde algo empieza, pero nunca donde termina. Mesić y Josipović son traidores. No utilizo la palabra traición con frecuencia ni a la ligera. Yo sé que Mesić y Josipović no son croatas, sino yugoslavos, y que con la desaparición de Yugoslavia se quedaron sin patria y sin Estado, como Gorbachov en 1990. Pero si no sienten a Croacia, que se vayan. El problema es que no se van y su culpa más grave es la falsedad, que es la “marca del diablo”. 

Mate Simic, desde Zagreb, para Croacias Totales

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