18 septiembre, 2013

Homilía del cardenal arzobispo de Zagreb Josip Bozanić (8-9-2013)


Homilía del cardenal arzobispo de Zagreb Josip Bozanić con motivo de la 282 peregrinación de los fieles de la ciudad de Zagreb al Santuario Mariano Nacional de la Virgen de Bistrica (pronunciada en la localidad de Marija Bistrica el 8 de septiembre de 2013).  

Lecturas 
Primera Lectura: Libro de la Sabiduría 9, 13-18b; Segunda Lectura: Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas: 2, 6-15; Evangelio: Evangelio según san Lucas 14, 25-33

1. Peregrinando a este querido santuario nacional croata agradecemos a Dios por Su presencia en nuestras vidas, confesamos nuestra fe y pedimos al Señor que la fortalezca, que
por el don de la fe ilumine nuestros caminos mientras encomendamos a la intercesión de nuestra Madre del Cielo, a la Virgen de Bistrica, todas nuestras necesidades y la verdadera renovación espiritual de nuestras comunidades de nuestra ciudad de Zagreb y de toda la Arquidiócesis.  Observando a esta multitud, sintiendo la belleza de nuestra unidad, no debemos ser desagradecidos. La promesa habitualmente está ligada a la fe y la fe al  agradecimiento. Este año para nuestra 282 peregrinación hemos destacado como idea central las palabras del apóstol Pablo que acabamos de escuchar en la Segunda Lectura, que nos hablan sobre la vida desde la fe y por la fe: “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias”. Como creyentes nos enfrentamos también con los errores, sobre los cuales san Pablo advierte a los Colosenses, pero también a cada uno de nosotros: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo“. (Col 2, 6-8).

2. Confirmados en la fe, así como nos han enseñado. Al Señor Jesucristo lo hemos recibido en nuestra vida como un regalo. Como regalo queremos vivir en Él. Es verdad que la fe busca la apertura del hombre hacia la verdad, pero eso no es un logro nuestro, sino que por regalo de Dios hemos sido alcanzados, arraigados y edificados en la sabiduría de Dios que se reveló plenamente en Cristo, en Su encarnación, pasión y resurrección. A ese regalo y con la fuerza de ese regalo, como nuevas personas en Cristo y como cristianos, respondemos agradeciendo. Así nos han enseñado, en esa sabiduría deseamos crecer y enriquecernos mutuamente, para que podamos ser riqueza para todo el mundo. En la relación de las lecturas de la misa del Libro de la Sabiduría y del Evangelio descubrimos de qué sabiduría y enseñanza se trata. El escritor del Antiguo Testamento sintió todo el peso de la limitación e impotencia humanas para llegar hasta las capas más profundas del misterio de la vida, porque solamente Dios es inagotable y solamente Él es fuente y señor de todo lo creado. Como creaturas, sentimos de manera especial el peso de la corruptibilidad e inconstancia de lo terrenal. La sabiduría de Dios expresada en la Sagrada Escritura pone ante las generaciones de todos los tiempos la verdad de que el hombre apenas especula sobre lo que es en la tierra y “con sacrificio descubrimos aun aquello que está en nuestras manos”, y no para que sin el Espíritu de Dios podamos llegar hasta la respuesta final sobre el mundo, su existencia y el futuro. La Palabra de Dios nos orienta para no ser soberbios, para que no surja en nosotros el pensamiento de la omnipotencia humana de que no necesitamos a Dios. El hombre de la Biblia comprendió que sin Dios está perdido, que la sabiduría de Dios es un regalo que nos conduce a la salvación y que lo más importante es descubrir Su voluntad. Pero ese descubrimiento es mayor cuanto más espacio le damos a la fe, a aquella fe mariana – humilde y dispuesta para escuchar la Palabra de Dios. Nuestra civilización se halla ante grandes dificultades justamente porque en las almas de las personas aumenta el alboroto, intentando llenar y justificar todo con objetivos egoístas. De esa manera, mientras se desea aumentar el valor de lo pasajero y destacar la fuerza humana, las consecuencias del alboroto - en el que nos parece que Dios calla - son cada vez más graves.

3. Viniendo a la peregrinación de la promesa a la Madre de Dios mostramos que sentimos nuestra limitación humana, la necesidad de Dios, que deseamos ser discípulos de Jesús. Y eso significa adoptar en forma permanente la sabiduría de la cruz, cargarla y testimoniar el amor hacia ella como valor por encima de cualquier otro valor. Los bienes terrenales más queridos y más valiosos a pesar de todo son secundarios en relación a seguir a Cristo. Es más, los bienes terrenales se transforman en bienes verdaderos solamente en cuanto no se les da aquel valor que le pertenece únicamente a Dios. Los discípulos de Jesús, nosotros los cristianos, evidenciamos que apreciamos lo terrenal solamente entonces cuando eso terrenal no es nuestro objetivo final. Lo terrenal cobra verdadero brillo a la luz de la fe, en la contradicción de la cruz de Cristo, que a lo perecedero le quita la ilusión de lo eterno.  Yendo al encuentro del Señor encontramos distintos valores, desde sentidos profundos y sentimientos sinceros hasta bienes materiales, pero nada de eso nos debe retener e impedir el paso con el que vamos siguiendo a Cristo. Hermanos y hermanas, aquí estamos como comunidad de creyentes de la ciudad de Zagreb, aquí están los jóvenes creyentes de la Arquidiócesis de Zagreb. Aquí están las familias y los niños, los jóvenes, las abuelas y abuelos, ligados por la pertenencia familiar y por la fe. Aquí hay amor en abundancia y sincero aprecio con el que venimos ante el Señor. Aquí aprendemos de María que el distanciamiento de lo terrenal refuerza el amor, da nueva cualidad a las relaciones familiares y a todas las relaciones terrenales. Aprendemos que no hay vocación de vida que en su interior no contenga una cruz determinada y que no hay hombre que no pudiese ser discípulo de Jesús. Cuando la vida se mira en su núcleo, entendemos que la única lección verdadera que debemos aprender, incluir en nuestras vidas - es justamente la sabiduría de la cruz. Seguir a Cristo, ir detrás de su cruz, como su Madre María, cambia el valor de las experiencias más profundas. La alegría de la aurora pascual supera el dolor del Gólgota. Y éste Santuario cuida para nosotros el recuerdo de  personas probadas con el sufrimiento y las pérdidas terrenales, transfiguradas por la fe y la serenidad de la cruz que afirma también nuestros pasos en la vida.

4. En el Evangelio Jesús de manera inesperada relaciona por un lado, el no calcular, el entregarse totalmente, la confianza en Dios y el seguimiento sin ningún cálculo humano, y por el otro, la prudencia que tendría que ver con antelación la posibilidad de  realización o no realización de la obra iniciada. Jesús nos dice que los cristianos no viven fuera del mundo y una vez más acentúa que la aceptación de la cruz no ignora los límites humanos. Con el salmista le pedimos a Dios: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría…Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros“(Salmo 90). Tú, Señor, enséñanos para que esa obra sea firme, apoyada en Ti. Por eso es importante conocer y profundizar la fe, para no vivir vacíos, engañándonos con éxitos que no son tales. Es importante aceptar la sabiduría cristiana y reconocer aquello con lo que le impedimos a Dios que nos llene con su Espíritu. Relacionando el llamado a seguirlo y la enseñanza de las parábolas de Jesús, advertimos que nuestro Maestro nos aleja de aquella postura hacia la fe que se propaga en nuestro tiempo y en nuestra sociedad. Y esa postura se caracteriza ante todo por su superficialidad. Es esa postura que no ve que seguir a Cristo es exigente, que para construir la torre son necesarios los medios, el tiempo y las personas. Es la postura de aquellos que con facilidad declaran que son cristianos, simplifican el Evangelio y lo quieren mezclar con aquello que le es contrario, intentan relacionar lo irrelacionable y quitarle la fuerza del discernimiento. Otra característica de esa postura es la desconsideración, la irrespetuosidad y la insolencia, que se apoya en las fuerzas humanas propias y no le importa provocar dolor a las personas a las que se aprovecha apenas como medio para conseguir el fin, para la codicia y la locura de alguien. Así es el rey irracional de la parábola, que enceguecido y obstinado en sus intenciones no reflexiona sobre la pérdida y el daño para aquellos que le dieron su confianza. Relacionado con lo anterior, la tercera característica es el temor de salir de la propia soberbia, y esa es la condición para que seamos salvados con la sabiduría de Dios. La oposición a esas posturas es visible en la Virgen de Nazaret. En ella está la profundidad de los pensamientos y sentimientos, el respeto a la voluntad de Dios y la confianza en el Señor en la humildad.  
5. Hermanos y hermanas, las oraciones, los encuentros y las reflexiones en este Año de la Fe nos estimulan para que también nosotros procuremos conocer más profundamente nuestra fe y resistamos contra la superficialidad en nuestras comunidades religiosas. También en nosotros está la responsabilidad de que no nos conformemos con el desconocimiento de nuestra fe en nuestra sociedad, de lo que somos testigos día a día. Eso se advierte particularmente en algunos medios de comunicación públicos. Nos encontramos con deformaciones que no son malintencionadas, pero a menudo también con aquellas malintencionadas, con mentiras, con adaptaciones de la doctrina cristiana a determinadas modas. Preocupa particularmente que en los medios de comunicación públicos como personas competentes para cuestiones sobre el cristianismo y la Iglesia se presentan personas que no solamente que no muestran respeto hacia la fe cristiana sino que pregonan la ignorancia, la superficialidad y la prepotencia. Sabemos bien cuanto daño provocan esos enfoques mediáticos, porque los mismos no están presentes solamente en el campo de los temas religiosos. En un ambiente de dictadura del relativismo, justamente utilizando los medios de comunicación, se procuran crear impresiones a la medida del vacío humano y del engaño. Por otro lado aquí, frente a nuestros jóvenes, con alegría constato que hay cada vez más cristianos en Croacia que muestran conocimiento de su fe, que no se avergüenzan ni tienen miedo de mostrar sus posturas religiosas en ambientes que no son amistosos hacia ellos. El conocimiento de la fe cristiana, la vivencia alegre de la fe, particularmente en las familias y el empeño por el bien común con la fuerza de la fe, se advierten entre los alumnos y estudiantes, entre los mayores en sus profesiones, y a menudo menciono también a nuestros ex combatientes que con su disposición al sacrificio y sus profundas experiencias de vida fueron y son sensibles a los verdaderos valores en los que la prenda es el futuro bien de la Patria.
6. Queridos hermanos y hermanas, para que como creyentes podamos construir con más empeño la comunidad de la Iglesia, aportar más al bien de nuestro prójimo y de la sociedad en la que vivimos, en el transcurso del año pastoral que viene nos vamos a dedicar especialmente a la catequesis en las comunidades parroquiales, con especial acento en la catequesis para adultos. La catequesis nos ayuda a conocer, celebrar y vivir la fe en la vida cotidiana. El objetivo de toda catequesis para adultos debe ser alcanzar la madurez de la fe con la que se pueden aceptar i pensar diferentes situaciones de vida en las que vivimos, como así también los deberes que cumplen los creyentes en la vida familiar y social. El espacio irreemplazable que envuelve la totalidad de la vida religiosa es la parroquia, esa componente fundamental de la Iglesia sumergida en la más amplia comunidad social. Sentimos la necesidad de envolver todo aquello que ayuda a crecer en la parroquia y en la actividad parroquial. En la parroquia se amplía y edifica el conocimiento religioso y se crece en la alegría, el servicio y la generosidad. La parroquia está llamada a ser una casa familiar fraternal y agradable, donde los cristianos se transforman tomando consciencia de su misión en el mundo. Sabemos que la parroquia es un regalo extraordinario para la vida de las personas y que en ella hay lugar para todos. Me alegro porque yo mismo voy a ser parte de las catequesis y de los encuentros catequísticos. Quisiera llegar hasta la mayor cantidad posible de parroquias y hasta el mayor número posible de fieles y reforzar la unidad de la fe en la Arquidiócesis. Eso encaja en el camino sinodal que prepara intensamente la iniciación de la asamblea sinodal. En ese andar, una de las tareas más difíciles es justamente la formación de los fieles que conocen su fe y viven llevados por el fervor de esa fe, la formación de los fieles que aceptaron la sabiduría de la cruz y descubrieron que no existe ni una sola cuestión de la vida humana que no esté relacionada con la fe, con Cristo y con la Iglesia.
7. Queridos fieles, cuando el año pasado aquí, justamente en oportunidad de la peregrinación de los fieles de Zagreb, hablé sobre los rastros del proceso de la actual revolución cultural que se intenta implementar en Croacia, presentí los acontecimientos que durante un año hemos vivido en distintas pruebas, pero también acompañados de la ayuda de Dios. Esas pruebas de ninguna manera cesaron y el cristiano sabe que si a Cristo lo coronaron con espinas tampoco van a colmar con rosas a los cristianos. En esas pruebas hemos visto hermosísimos testimonios de los fieles, y especialmente de católicos jóvenes que desde su fe, desde su conocimiento de la doctrina cristiana, respondieron valientemente a los desafíos de las mentiras y las graves faltas de respeto a los valores del pueblo croata. De esas posturas habló también la iniciativa cívica En Nombre de la Familia que como Iglesia respaldamos, pues sentimos el deber de promover la verdad sobre el hombre y de empeñarnos por el bien de la sociedad croata, a pesar de la fuerza de la ideología destructiva que pretende imponerse y del origen de la misma. El conocimiento de la propia fe permite distinguir los fenómenos en la vida personal y social, sopesar si son aceptables o inaceptables. Nos resulta claro que vivimos en circunstancias en las que se utilizan distintos medios para mantenerse en el poder,  tener influencia, derrotar y humillar al adversario. Como cristianos no debemos actuar de esa manera. En nosotros está el prestar oído y predicar la Buena Noticia. Su palabra es dura para toda mentira y suave para toda humildad. Y nuestro éxito es la alegría del hombre en la verdad y el amor. Si en cualquier cosa prevalece el egoísmo, el éxito no es cristiano.
8. Hermanos y hermanas, hoy en Croacia vemos que se desean mezclar distintos fenómenos, que se les quiere cambiar el significado, marcarlos con la misma etiqueta y ponerlos al mismo nivel, omitiendo la verdad. Por eso se llega a la confusión, la desorientación, la división y la angustia, a todo aquello que imposibilita que en nuestra Patria estemos tranquilos y seamos felices. No tiene sentido que nos convenzan de que el pasado se debe esquivar. Pues, justamente aquellos que dicen que el pasado para ellos no es importante, en el mismo encuentran inspiración para sus malas obras. Si no nos enfrentamos a la carga del pasado y no le vemos la cara en su verdad, seguramente nos vamos a enfrentar con sus oscuras sombras que nos sobrevolarán, y solamente vamos a intuir todo lo que van a cubrir y a todos a quienes van a cubrir.
Tantas veces advertimos, y no nos cansamos de repetir, que hay que sacar a la luz la verdad sobre el pasado, para no herir el presente y no cerrarle el camino al futuro pacífico. Como cristianos no podemos aceptar ninguna postura política que pisotee gravemente la dignidad del hombre, y especialmente las fatales ideologías del siglo XX. Y mientras que en Croacia nos han hecho conocer en todos los niveles la inaceptabilidad del fascismo y del nazismo, todavía soportamos las consecuencias del terror comunista, sobre el cual se esconde la verdad a la opinión pública croata, hasta glorificando a los que ordenaron y a los que ejecutaron los crímenes comunistas.
Ese comportamiento nunca será aceptable para los católicos croatas. Justamente desde este lugar hace quince años, el 3 de octubre de 1998, en ocasión de la beatificación del cardenal Alojzije Stepinac, el beato Juan Pablo II habló sobre la tragedia completa que acertó al pueblo croata y a Europa durante el siglo pasado, marcada por tres grandes males: el fascismo, el nazismo y el comunismo. Y mientras recordamos el inolvidable festejo de la beatificación del cardenal Stepinac, ese mensaje del Papa beato, en este lugar, retumba como examen de consciencia para toda opción política en Croacia.
Eso retumba con fuerza como pregunta también ahora, cuando nos hallamos ante la beatificación del sacerdote Miroslav Bulešić - que tendrá lugar el 28 de septiembre de este año en la ciudad de Pula -, sacerdote que fue asesinado bajo el ala del Partido Comunista dos años después de la guerra, como uno de la serie no solamente de las víctimas del odio contra la religión, sino de las víctimas por las que nadie respondió verdaderamente. Nos sorprende que justamente aquellos que supuestamente se declaran a favor de “los valores europeos”, no vean cuan inhumanas son las posturas que protegen a los verdaderos enemigos de esas posturas, pero ante todo a los enemigos del hombre.
De esa falta de diferenciación y del no reconocimiento de la verdad crecen nuevas semillas de injusticia. Lamentablemente, a pesar de que sobre eso ya había advertido también anteriormente, como creyente y obispo no puedo callar hoy el intento de desvalorizar los símbolos de la libertad y que la herida croata de la ciudad de Vukovar se abra en la cruz de la insensibilidad de los políticos.
Cabe preguntarse: ¿quién necesita ahora en Croacia eso y para bien de quién se hace eso? ¿No es ahora más urgente enfrentarse con la solución para las graves circunstancias económicas que atraviesan los ciudadanos croatas? ¿O el motivo es  desviar la atención de la incoherencia y la irresponsabilidad a la que se empuja a Croacia en relación a la Unión Europea? (1)
Como obispo invito desde este lugar a aquellos que puedan, al significativo festejo de la beatificación en la ciudad de Pula que liga a dos extraordinarios testigos de la fe - Alojzije Stepinac y Miroslav Bulešić - pero al mismo tiempo nos fortalece también a nosotros en nuestras pruebas y sufrimientos, para que no nos cansemos de vivir para los demás.   
9. Queridos hermanos y hermanas, ayer a pedido del Papa Francisco rezamos por la paz en Siria, Cercano Oriente y en todo el mundo. Estuvimos unidos especialmente al Santo Padre anoche en el ayuno y la oración en el Calvario de Bistrica. Compartimos la condolencia humana y cristiana con todos los que soportan los sufrimientos de la guerra, la persecución y las pruebas de la injusticia, nosotros, que todavía sentimos el dolor de las heridas frescas de la guerra contra nuestra Patria.  Por ello que también en esta misa y en adelante se eleve a Dios nuestro ruego por la paz en Cercano Oriente y en el mundo entero. Unidos en la oración en esta peregrinación nos reforzamos unos a otros en la fe. Desde afuera parece que también este año cumplimos con la promesa, pues hemos venido hasta la Madre de Bistrica. No obstante sabemos que la promesa se ha cumplido si permitimos que Dios nos llene el corazón de agradecimiento, de preocupación por el prójimo, de alegría porque nos ha sido regalada la fe, de oración para perseverar y de signos de amor hacia aquellos que necesitan nuestras manos, nuestra palabra, nuestra presencia y nuestra ayuda. Mientras ante María cantamos para que nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor sean firmes, a todos los encomiendo a la poderosa intercesión de la Santísima Virgen María, la Madre de Dios de Bistrica. De corazón invoco la bendición de Dios sobre todos ustedes, sobre sus familias, sobre los niños, sobre nuestros jóvenes, sobre la ciudad de Zagreb y sobre nuestra patria Croacia. Amén.
(1)   El Gobierno implementó la Ley que permite la incorporación del alfabeto cirílico en la ciudad croata de Vukovar, lo que generó la protesta de los habitantes de la ciudad de Vukovar y se extendió a toda Croacia. El alfabeto cirílico es el que usa la minoría serbia, que durante la agresión contra Croacia con el apoyo del entonces Ejército Yugoslavo ocupó la ciudad de Vukovar después de que sus habitantes resisitiesen heroicamente en inferioridad de condiciones durante 90 días. Una vez ocupada la ciudad, siguió la masacre de los soldados croatas y de la población civil, la internación en campos de concentración, el destierro. Por ese motivo es inexplicable el apuro del Gobierno por implementar esa Ley que en su momento fue aprobada bajo la presión internacional de quienes no apoyaron la independización de Croacia y apoyaron activa o pasivamente la agresión serbia.

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