13 noviembre, 2013

El Apoxiomeno croata

En 1996, el turista belga René Wouters, un buzo aficionado, estaba practicando submarinismo junto a la isla croata de Lošinj, en el mar Adriático, cuando topó con una estatua de bronce que se encontraba a 45 metros de profundidad. 
La estatua, aunque cubierta de algas y conchas marinas, presentaba un estado de conservación excepcional. Se necesitaron casi tres años para retirarla, debido a la extrema fragilidad de la pieza, y siete años para restaurarla. 
La escultura representa a un Apoxyomenos, un joven atleta que se limpia con un raspador el polvo y el aceite restantes de la palestra.
Los arqueólogos croatas encargados de su restauración consideran que la pieza podría ser una réplica helenística o romana de una estatua del siglo IV a.C. De todas formas se trata de un descubrimiento extraordinario, ya que apenas se conservan estatuas de bronce del mundo antiguo. 
El Apoxiomeno croata es uno de los ocho ejemplares conservados helenísticos del siglos II y I aC Su integridad y la ejecución fina hacen de él uno de los mejores ejemplares del prototipo producido alrededor de 300 Ac.
En el siglo VI a.C., los griegos consiguieron dominar el bronce y lo utilizaron como material para crear estatuas. Sin embargo, muchas de sus obras, alabadas por los autores antiguos, no sobrevivieron al paso del tiempo, al ser derretido el bronce para fabricar vajilla, armas, herramientas o monedas.

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