18 diciembre, 2013

Columna de opiniòn: Croacia y sus inmigrantes.

Vamos a hablar un poquito de quienes después del exilio forzado por la dictadura yugoslavo-comunista-granserbia del tristemente célebre mariscal Tito retornaron a Croacia tras la independización del país y hoy bajo el gobierno de los herederos de la dictadura piensan en volver al exilio, pero esta vez voluntariamente. Uno se pregunta por qué. Una de las respuestas es que la coalición gobernante vota leyes y medidas vergonzosas que echan a los retornados nuevamente
al exilio, y a la juventud croata al exterior en busca del trabajo que no pueden conseguir aquí.

Hace unos cuantos días el Parlamento aprobó por 84 votos a 42 la Ley del Impuesto a los Ingresos, según la cual los retornados desde los países transoceánicos que reciben la jubilación en los países donde trabajaron y allí pagan el impuesto correspondiente, también van a tener que pagar ese impuesto en Croacia.
El ministro de finanzas Slavko Linić por segunda vez echa a los croatas de Croacia y les sugiere que no retornen a su Patria, que no son bienvenidos, el premier Milanović y el presidente Josipović se hacen los distraídos y, como dice el dicho popular, “el que calla otorga”.

La inmigración croata ya fue discriminada muchas veces en Croacia. Los gobiernos de turno nunca crearon las condiciones indispensables para el retorno digno de los croatas que viven en el extranjero. Solamente fueron bienvenidos cuando hubo que combatir contra el agresor serbio-yugoslavo-comunista. Y la inmigración croata respondió al llamado de la Patria a la altura de las circunstancias, con combatientes y ayuda humanitaria. La inmigración croata puede estar orgullosa porque le ayudó al pueblo croata en la Patria a liberarse de la dictadura yugoslavo-comunista-granserbia y a conseguir la tan ansiada independencia.
Y mientras nuestros gobernantes tratan de devolver a nuestros compatriotas a los países de donde vinieron, los gobernantes serbios anotan hasta cuando un croata en Croacia mira mal a un integrante de la minoría serbia en Croacia porque, por ejemplo, ese integrante de la minoría serbia combatió en las filas del agresor y ahora disfruta de la amnistía, y naturalmente  informan a todo el mundo sobre la supuesta discriminación de la que es víctima el agresor amnistiado, acusando a Croacia, y nuestros gobernantes se defienden y piden disculpas casi de rodillas, destacan todos los privilegios concedidos a los serbios que retornaron a Croacia tras una amnistía impuesta por la comunidad internacional para los serbios que participaron activamente en la agresión contra nuestro país, pero nunca nuestros gobernantes ni la comunidad internacional hablan de la discriminación real que sufren los croatas viven en Serbia, Bosnia y Herzegovina y Montenegro o que fueron echados de Serbia, Bosnia y Herzegovina y Montenegro y no tienen ni derecho ni condiciones para retornar.
Serbia permanentemente acusa a Croacia, y los gobernantes croatas se defienden con pruebas y hechos tratando de anular las acusaciones que no son otra cosa que insinuaciones, en vez de ignorarlas. Porque cuanto más se defienden nuestros gobernantes más arrecian las acusaciones serbias, en realidad los serbios utilizan muy bien la propaganda y se divierten viendo a nuestros gobernantes como se defienden tratando de demostrar preocupación paternal por la minoría serbia supuestamente amenazada y tratando de agradar a la comunidad internacional que exige el masoquismo croata. Y mientras los serbios acusan, no piden disculpas por tantos actos anticroatas recientes y por la agresión contra Croacia y Bosnia y Herzegovina, por las matanzas de croatas y musulmanes bosnios y un largo etcétera.

A los serbios supuestamente amenazados que viven en Croacia nuestros gobernantes les restauran las casas, y a los que se escaparon a Serbia y no retornan por los crímenes que cometieron en Croacia, nuestros gobernantes les pagan muy buenas jubilaciones, mucho mejores que las que le pagan a los ex combatientes croatas.  Nuestros gobernantes en todos los ecuentros con sus colegas serbios invitan a los serbios que huyeron porque  tienen la conciencia sucia a retornar a Croacia. Los serbios amnistiados tienen asegurados un tercio de los cargos en la administración pública, los serbios en Croacia representan un 4% de la población del país pero tienen el mismo número de diputados en el Parlamento que la millonaria diáspora croata y los croatas de Bosnia y Herzegovina juntos. Mi amigo radioescucha, imagínese a los polacos pagando jubilaciones a los nazis alemanes, a los ucranios pagando jubilaciones a los soviéticos, pidiéndoles que retornen a Polonia o a Ucrania donde masacraron a sus respectivas poblaciones saqueándoles previamente y dejando tras su paso “tierra arrasada”. No es imaginable, pero en Croacia eso es posible y se tolera, y si el pueblo se queja por tanta injusticia los burócratas globales y sus serviles burócratas locales declaran fascista al pueblo, lo acusan de violar de los derechos humanos, de discriminar, enfin, de todo eso que inventaron para tergiversar los valores universales perennes y naturalmente retener el poder global y local. Y encima a eso le llaman democracia.
En la escuela aprendíamos que la democracia era el “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, ahora estamos aprendiendo que la democracia es “el gobierno de la minoría serbia, por la minoría serbia y para la minoría serbia” bajo la batuta de la comunidad internacional y los mercenarios locales.

Si tomamos en cuenta lo mencionado y le agregamos las dificultades políticas, económicas, sociales y morales que se le están imponiendo al pueblo croata en nombre de la democracia, podemos afirmar que en Croacia está en marcha un proyecto sistemático en contra del pueblo croata, similar al proyecto implementado en la Yugoslavia comunista y granserbia del mariscal Tito, solamente que este proyecto es más sofisticado y  pérfido. Nosotros los croatas desgraciadamente no somos el Pueblo Elegido de la Biblia al que Dios castigaba pero también perdonaba y al que Dios finalmente condujo a la Tierra Prometida, y que hoy, independientemente de que no es un pueblo numeroso es una potencia. Al Pueblo Elegido lo salvó su fe, su conciencia nacional y su sentimiento de unidad. Podríamos aprender algo del Pueblo Elegido, volver a Dios, recuperar la autoconfianza y la confianza en nuestro pueblo para empezar a cambiar el futuro de nuestra Tierra Prometida, de nuestra Tierra Santa que es Croacia. 

Mate Simic, desde Zagreb, para Croacias Totales


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