17 abril, 2014

Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia…

Muchas veces cuando hablamos de la historia croata, mencionamos algunos hechos destacados o destacables, desde nuestro punto de vista particular, y dejamos de lado otros que no nos interesan (o no nos gustan). Eso nos lleva a conclusiones parcializadas o explicaciones simplificadas de lo que son los complejísimos procesos políticos que se desarrollaron en Croacia y sobre Croacia en los últimos dos siglos.

Generalmente buscamos hilvanar algunos hechos para justificar otros y para desmentir la historia oficial. Esto no es un error en si mismo, pero si es el único análisis que realizamos, seguramente será bastante incompleto.
No pretendo hacer en este momento una revisión de dos siglos de historia – ese trabajo lo tienen que hacer los historiadores – sino enunciar algunos títulos para demostrar la complejidad del tema croata.

A principios del siglo XIX, los croatas estaban territorialmente divididos entre tres imperios/estados: Venecianos, austríacos y turcos. La dirigencia croata (nobleza) estaban influenciados por Roma, Viena, Budapest y Estambul. La incipiente clase ciudadana ilustrada en Roma, París, Viena y Budapest trataba de hacer pie entre los movimientos nacionalistas de la época.
Únicamente el clero mantenía cierta pureza croata y un contacto directo con el pueblo en medio de la confusión general y la debilidad económica.
El desaliento era la nota saliente de esta época.
Eran tiempos de grandes cambios en Europa, los procesos de formación de los estados nacionales.
A Croacia  llega también la corriente nacionalista, desde Alemania principalmente, pero al no haber un desarrollo político en las clases dirigentes y en medio de la desesperanza reinante, no toma el ejemplo de otras naciones que iban en camino a la construcción de su estado nacional sino que se autodenomina ilirio, tomando la antiquísima denominación de los territorios desde Istria hasta Grecia. Como un complejo de inferioridad que los empujaba a buscar ser parte de algo más grande que ellos mismos.
Al prohibir Viena, en 1843, la utilización del término ilirio, se convierte en yugoslavo, nacionalismo yugoslavo. O sea que el yugoslavismo es un invento croata, expresión de la debilidad de la clase dirigente que buscaba aliarse con otras naciones de la región en vez de fortalecer su propio estado nacional.
Cuando alrededor de 1860 entra en la escena política el obispo Strossmayer, toma el yugoslavismo y le da un carácter mesiánico, proponiendo la unificación de las iglesias a través de la unión de los pueblos sur eslavos. Confusión, racismo,  mesianismo, imperialismo.
Por suerte para el pueblo croata, hay un hombre que se opone a estas ideas, el Dr. Ante Starcevic. Funda el partido del Derecho croata – Hrvatska stranka prava – junto con el Dr. Eugen Kvaternik y Erasmo Barcic. Y construye los cimientos del verdadero nacionalismo croata, el espíritu de la defensa del derecho de Croacia a su estado nacional.

Todo esto se desarrollaba dentro de lo que ya se denominaba Imperio Austro-húngaro, que ya había invadido los territorios de Bosnia y Hercegovina que estaban hasta entonces bajo dominio turco.

Teníamos entonces: dos corrientes yugoslavas, una católica y otra liberal, una corriente nacionalista croata y dos centros imperiales, el húngaro y el austríaco, que bregaban por imponer su supremacía sobre los croatas. Tema complejo si los hay, pero como se dice, pudo haber sido peor, y lo fue. Faltaba un componente más, el religioso.
Hasta bien avanzado el siglo IXX, existía en Croacia una minoría ortodoxa que se consideraba croata, de hecho muchos de ellos eran seguidores y partidarios de Starcevic. Bajo el gobierno del virrey húngaro Khuen Herdervary y por su instigación, se comienzan a difundir ideas granserbias entre los ortodoxos croatas y se van convirtiendo en Serbios. Lo que creó una minoría nacional hostil en territorio croata, que luego fue un importante factor desestabilizador a lo largo de la historia.

Además consideremos las dificultades en las comunicaciones de la época y las características físico-geográficas de las tierras en las que habitaban los croatas.

No se si alcanza el término de complejo para describir la situación croata a principios del siglo XX. Había tantas fuerzas opuestas en un espacio tan reducido que nada bueno podía resultar de ello. La sumatoria de los errores políticos y de las presiones imperiales provocaron un ambiente de alta volatilidad.

En medio de la convulsión, aparece un nuevo factor, el campesinado. Bajo la conducción de Stjepan Radic, la población rural mayoritaria comienza a expresar su descontento con la situación imperante y finalmente a exigir la conformación de una república campesina croata.

La idea yugoslava que pergeñaron los intelectuales croatas, se fue difundiendo con dificultad, y lentamente fue aceptada por Serbia que vio la posibilidad de expandir su territorio a costa de los croatas.

Durante la primer gran guerra se había conformado el “Comité yugoslavo” con croatas que vivían fuera de Croacia y el gobierno Serbio en el exilio. El lobby yugoslavo tenía sus oficinas en Londres y París, y logró convencer a las potencias de la conveniencia de un estado sureslavo como freno a un posible avance germano.

Pese a que el Sabor – parlamento croata – declarara el 29 de octubre de 1918 la independencia del reino de Croacia, Eslavonia y Dalmacia. El autonombrado comité pidió la unificación con el reino de Serbia y el día 1 de diciembre el príncipe serbio Alejandro anunció la formación del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos.

Triunfaba así la corriente yugoslava liberal, pero enseguida se demostraría que en realidad había triunfado la corriente granserbia.
Los dirigentes croatas, en realidad yugoslavos, temerosos de afrontar la organización de su estado nacional, solamente cambian de amos, dejan al amo austro-húngaro y se entregan al serbio. Pero el amo serbio resulta ser peor.
El rey disuelve el Sabor croata, traslada toda la actividad a Belgrado e instaura un régimen centralista en el que los serbios ocupan todas las funciones del nuevo estado.
El ejército serbio invade Croacia. Belgrado entrega a Italia Istria y las ciudades de Rijeka y Zadar.
Los croatas siguen siendo vasallos, retrocediendo a la época feudal en pleno siglo XX.

Pero como toda acción provoca una reacción, cuanto más presionaban sobre las libertades croatas, más llamas de resistencia se encendían. Un sector del antiguo partido del Derecho Croata se radicaliza bajo la conducción del Dr. Josip Frank, el partido campesino de Stjepan Radic se vuelve más demandante. La represión serbia aumenta, la resistencia también, a esta altura ya no había que demostrarle a nadie que la solución para el pueblo croata no era ese estado multinacional, sino el estado croata independiente.

Radic insiste en una solución pacífica y negociada, mientras que el ala dura del Partido del Derecho Croata toma un rumbo revolucionario con el liderazgo del abogado formado en Francia, el Dr. Ante Pavelic.
La espiral de violencia no tiene fin. En el parlamento en Belgrado son baleados los representantes croatas Stjepan y Pavle Radic, Ivan Pernar y Ivan Gandza, por un diputado serbio, Punisa Racic. Como consecuencia de este atentado muere el líder campesino Stjepan Radic, no sin antes pronunciar su sentencia: Nunca más a Belgrado!!.
Luego de este hecho el rey serbio disuelve el parlamento, instaura su dictadura, prohíbe los partidos políticos y cambia el nombre del estado, que ahora pasa a ser Yugoslavia.
No va a pasar mucho tiempo para que el rey mismo caiga víctima de la violencia que engendraba.

En 1932, el Dr. Ante Pavelic define el rumbo político, dice: “Cualquiera que se haya interesado por la causa nacional croata y la haya analizado aunque sea superficialmente, puede dar fe que el objetivo de la lucha nacional croata no es derrocar y reemplazar el régimen de Belgrado, no es la lucha por cambiar el sistema centralista de la así llamada Yugoslavia, no es la lucha por una mayor autonomía, una federación o una confederación; sino que es la lucha por cortar definitivamente los lazos con Belgrado y con Serbia para instaurar el estado soberano e independiente de Croacia”.
No hay nazismo ni fascismo en este objetivo, no hay alianzas ni medias tintas. Se exige Croacia independiente!!

Alemania e Italia, Hitler y Mussolini, trataban por todos los medios de convencer a Yugoslavia de unirse a su alianza, o por lo menos de lograr su neutralidad para no abrir un frente de conflicto en los Balcanes. Ni uno, ni otro consideraban desintegrar Yugoslavia, la necesitaban íntegra para sus planes.

El movimiento Ustasa del dr Ante Pavelic era una molestia, no les eran funcionales, porque querían destruir a su futuro aliado!!

Cuando finalmente el Reino de Yugoslavia se adhiere al Eje, pacta con el Eje, la lucha independentista croata se encontraba en un callejón sin salida. El mayor poder militar de Europa era aliado de Yugoslavia!

Pero, cuando parecía que se cerraban todas las puertas, un golpe militar serbio derroca al gobierno yugoslavo y rompe la alianza con el Eje.
Era el 27 de marzo de 1941, diez días después, Hitler manda a bombardear Belgrado. El 8 de abril fuerzas patrióticas croatas toman el cuartel del ejército yugoslavo en Bjelovar y declaran la independencia de Croacia, lo siguen distintos pueblos en toda Croacia, hasta que se proclama oficialmente la independencia el 10 de abril en Zagreb.

Exactamente hasta aquí quería llegar, el día 10 de abril de 1941 se proclama el Estado independiente de Croacia, expresión fiel y pura de los anhelos y lucha del pueblo croata.

Podremos discutir todo lo que ocurrió a partir del 11 de abril, lo bueno, lo malo, las atrocidades de la guerra, los errores, las traiciones, la derrota…
Pero no hay discusión posible sobre el triunfo de la Revolución croata el día 10 de abril. Ese hito en nuestra historia, solamente el de ese día, ya fue suficiente para demostrar que no era imposible, que el estado independiente no era una utopía de un Ante Starcevic soñador, ni de un Pavelic reaccionario y violento. Era el deseo de un pueblo, que finalmente se había decidido a luchar por lo suyo, y había triunfado!
Y quedó en el recuerdo colectivo, y cuando se presentó una nueva oportunidad, en 1991, una nueva revolución croata declaró que hoy Croacia es una República Independiente!!!!!


Mirko Hasenay
10 de abril 2014

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