07 julio, 2014

Primer Congreso de la Inmigración Croata - Opinión

En Zagreb, la capital de Croacia, desde el 23 hasta el 26 de junio se celebró el Primer Congreso de la Inmigración Croata. El mismo finalizó con una Resolución que incluye posturas, propuestas y exigencias concretas. Se trataron varios temas importantes para el pueblo croata en el contexto histórico actual. Se destacó que el pueblo croata antes de la irrupción otomana (siglo XVI) tenía una población equivalente a la que tenía Francia en ese momento y que ahora tiene solamente algo más de 4 millones de habitantes en la Patria y unos 3
millones en el extranjero.  De los 3 millones que viven en el extranjero, a lo largo y a lo ancho del mundo, una parte se ha integrado en los países donde viven pero no ha olvidado sus raíces croatas.
En el mundo globalizado los pueblos “chicos”, aunque tengan mucha historia, se hallan ante un desafío grande: no perderse, no desaparecer. Habitualmente son los representantes de los gobiernos de los países los que deben preocuparse de encontrar la manera más efectiva de reforzar los lazos con sus connacionales y sus descendientes que viven en el extranjero. Pero cuando no cumplen con su deber, como por ejemplo no cumple el Gobierno de Croacia, que solamente se ocupa de su inmigración en forma circunstancial y folclórica, la inmigración misma debe preocuparse de sí misma y advertir sobre esta situación.
Por eso los participantes del Congreso consideraron importante destacar esto en su Congreso y en la mencionada Resolución advirtieron que los Gobiernos de Croacia desde 1998 hasta hoy introdujeron cambios negativos hacia la inmigración croata. También advirtieron que actualmente se está produciendo una nueva ola inmigratoria, concretamente los jóvenes se están yendo de Croacia porque no tienen futuro, y naturalmente el Gobierno no se hace responsable de esta verdadera sangría. El agravante es que no se van solamente quienes terminan sus estudios universitarios, lo cual es una gran pérdida para Croacia que tanto ha invertido en ellos, sino que además los que se van son jóvenes, son la fuerza vital de la Nación.
Ese tema se ignora concientemente ante la opinión pública croata, tanto por parte del Gobierno como por parte de los medios de comunicación progubernamentales. Ese tema tampoco fue destacado por el Gobierno y los medios que controla cuando finalizó el Primer Congreso de la Inmigración Croata. Los representantes de la inmigración no aceptan esta realidad y seguramente por ello hicieron una serie de propuestas y plantearon algunas exigencias que podrían ser de gran provecho para Croacia y sus habitantes y para el pueblo croata en su totalidad.
Es sabido que numerosos inmigrantes croatas o sus descendientes son destacados expertos, científicos, economistas, etc., formados en universidades importantes y con experiencia en empresas e instituciones de probada eficacia y calidad que funcionan en ambientes democráticos. También es sabido que muchos de ellos manifestaron reiteradamente su disposición a aportar para ayudar a Croacia a superar la crisis en al que se encuentra. Lo manifestaron también durante el reciente Congreso. Pero ese generoso ofrecimiento no ha tenido eco entre la casta gobernante formada por los dos principales partidos políticos, lo cual implica que no tienen sensibilidad para los intereses nacionales del pueblo croata y se preocupan solamente de sus intereses personales o sectarios.
Es una lástima, pues el potencial de la inmigración croata es realmente grande y puede ser de gran utilidad para Croacia. Pero, como destacaron algunos participantes del Congreso, esa ayuda no es posible mientras la casta gobernante añora la dictadura yugoslava y sigue trabajando activamente en contra de los intereses croatas, esa ayuda no es posible si en las instituciones croatas siguen enquistados los representantes de la ex dictadura comunista yugoslava y granserbia, o sus herederos, ahora todos disfrazados de demócratas. Son ellos los que endeudaron a Croacia. Son ellos los que bloquean los programas empresariales e innovativos que vienen de nuestra inmigración. Son ellos los que actúan en contra del bien común del pueblo croata y del Estado croata. Como lo hicieron durante la dictadura yugoslavo-comunista y granserbia desde 1945 hasta 1990.
Del cuidado de la identidad croata, o al menos de las raíces croatas, en la inmigración se ocupan las Misiones Católicas Croatas, allí donde las mismas existen, y unos pocos entusiastas, muchas veces en condiciones financieras y técnicas muy limitadas. Pero no es suficiente. Falta la ayuda del Estado. Para lograr una relación optima con la inmigración, los participantes del Congreso propusieron que se refunde el Ministerio para la Inmigración, que se revisen las leyes contrarias a la obligación constitucional del Estado croata hacia sus inmigrantes y contrarias a los intereses de desarrollo de todos los croatas, desarrollar una red de centros para el aprendizaje del idioma y la cultura croata allí donde hay comunidades de inmigrantes croatas, posibilitar la cooperación con la inmigración croata de las instituciones croatas culturales, científicas y universitarias.

Suena todo muy bien pero también muy inocente. La condición indispensable para una relación armoniosa y fructífera entre los croatas que viven en la Patria y los croatas o sus descendientes que viven en la inmigración es que todos los que formaron parte de la triple dictadura (yugoslava-comunista-granserbia), tanto en Croacia como en la inmigración, sean removidos de sus cargos en todas las instituciones y que su lugar lo ocupen quienes nunca pecaron contra su pueblo.    
Mate Simic, desde Zagreb, para Croacias Totales

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