27 agosto, 2014

Patriotismo, Columna de opinión

En Croacia estamos en tiempo de vacaciones y es bueno darnos un poquito de tiempo para reflexionar sobre el camino por el que va nuestra vida en base a algunos criterios comunes como son el trabajo, la familia, los amigos. Es también una oportunidad para reflexionar sobre como actuamos como ciudadanos croatas que somos y sobre la responsabilidad que se desprende de ese hecho, en una palabra reflexionar sobre nuestro patriotismo croata, ese valor que nos anima a cultivar el respeto y amor que debemos a la patria y que expresamos
mediante nuestro trabajo honesto y nuestra contribución personal al bien común.
Seguramente nuestro patriotismo croata no se puede reducir al orgullo de haber nacido en un país tan hermoso como es Croacia y con una tradición cultural tan grande como la que tiene Croacia. Tampoco se puede reducir a destacar los símbolos nacionales en manifestaciones deportivas, en nuestros viajes al extranjero o en alguna fecha patria. Debemos preguntarnos si vivimos el verdadero patriotismo croata o solamente lo exteriorizamos ocasional y esporádicamente.
Nuestra conciencia patriótica croata se despertó especialmente ante la agresión serbio-yugoslava y por eso durante toda la Guerra Patria surgieron el patriotismo y la solidaridad necesarios para resistir. Pero cuando pasó el peligro y logramos repeler la amenaza menguaron tanto el patriotismo como la solidaridad, fuimos “normalizando” nuestra vida cotidiana y perdiendo el idealismo que nos aseguró la independencia, la libertad, la paz.
¿Acaso es necesaria una amenaza tan grave como lo fue la agresión serbio-yugoslava para tomar conciencia de nuestra capacidad solidaria y para trabajar con tanto fervor a favor del bien común de nuestro pueblo croata? La guerra terminó hace casi 20 años y,  aunque las heridas van a quedar abiertas todavía durante mucho tiempo, cabe preguntarse cómo lograr ser patriota croata en esta Croacia de hoy, agobiada por tantos problemas políticos, económicos, sociales, éticos, morales, etc.
Para poder responder a esa pregunta, es indispensable asumir que el desarrollo y la construcción de nuestra Croacia en todos los ámbitos se puede lograr solamente con el esfuerzo y el trabajo de cada uno de nosotros sumado al esfuerzo y al trabajo de todos nuestros compatriotas, tanto de aquellos que viven en Croacia como de aquellos que viven en el extranjero. A menudo los croatas solemos compararnos con otros países, naciones y pueblos en donde se vive mejor que en Croacia. Sería mucho mejor que en vez de compararnos procurásemos imitar las virtudes que reconocemos a esos otros pueblos, países o naciones en donde se vive mejor que en Croacia, para enriquecer a nuestro país reconociendo siempre que es nuestra patria Croacia la que nos ha proporcionado las condiciones indispensables para lograr nuestro desarrollo intelectual, social, moral y económico.
Necesitamos un patriotismo sano y no un nacionalismo enfermo. Un patriotismo sano estimula a contribuir productivamente, a cultivar los valores cívicos, a respetar y amar a la patria, un patriotismo sano es un bien que garantiza la seguridad y estabilidad de vida que los croatas necesitamos para desarrollarnos en todos los ordenes. Si logramos afirmar los valores cívicos la preocupación por el bien común del pueblo croata va a ser una consecuencia natural.
Nuestro patriotismo se manifiesta por los valores que transmitimos como ciudadanos conscientes: el trabajo, la conducta, los modales, el respeto a las normas y costumbres, pero sabiendo que de nada sirve tener una actitud recta si hacemos compromisos con la trampa, el abuso y la haraganería.  Un verdadero patriota croata puede quejarse de su nación cuando ve errores y deficiencias, pero al mismo tiempo busca y propone los medios para poder superarlos. Un verdadero patriota croata no mira como Croacia se hunde día a día sino que hace algo para ayudar a evitar el hundimiento del país. En las escuelas y en la familia los alumnos aprenden algo sobre los valores cívicos, pero en la calle habitualmente no tienen el ejemplo y el respaldo de los adultos, y  eso los lleva a la indiferencia y el rechazo hacía los símbolos y manifestaciones del patriotismo.
Para vivir y transmitir a los demás el valor del patriotismo, más que campañas propagandísticas son necesarios el trabajo y el esfuerzo cotidianos de cada uno de nosotros. Para adquirir conciencia de unidad y pertenencia es necesario trabajar  con dedicación y esmero, preocuparse por el cuidado de nuestra tierra croata, pagar los impuestos, votar en las elecciones, apreciar lo que la patria y el Estado nos brindan, ayudar a los marginados y grupos y sectores sociales más amenazados o necesitados, participar en la difusión de los valores, costumbres y tradiciones nacionales, conocer la historia croata, el sentido de las tradiciones y los hechos que nos llevaron a la situación actual, para poder descubrir la raíz de los males, comprenderlos y corregirlos. Todo esto hay que vivirlo personal y   familiarmente, pero sin olvidar que también debemos mostrar y enseñar a la gente a realizarlo con ilusión, demostrando que somos capaces de vivir en paz y de ser felices construyendo esta Croacia que nos pertenece.

No hemos dicho nada nuevo o extraordinario, solamente hemos recordado algo que todos íntimamente sabemos. Podemos agregar solamente: “Manos a la obra”. Recuperemos el idealismo y el espíritu que nos caracterizó en los momentos más difíciles. 

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