15 enero, 2015

Análisis de las elecciones presidenciales. (Columna de opinión)

El domingo 11 de enero de 2015 el pueblo croata eligió a quien va a presidir el país durante los próximos cinco años. Nos convocó a las urnas la fe que profesamos y de la que surge todo amor, también el amor a la patria. El arrojo y la vocación de libertad de nuestros héroes a lo largo de nuestra milenaria historia nos dieron la posibilidad de un destino e identidad común a costa de muchos sacrificios, renunciamientos y vidas ofrendadas en el altar de la patria. De ahí sacamos fuerzas para seguir creyendo en el pasado,
presente y futuro del pueblo croata y para seguir construyendo la unidad. De ahí sacamos fuerza para imaginar y pensar nuestra Nación cuidando esa herencia impresionante que recibimos. De ahí sacamos fuerzas para enriquecerla manteniendo la integridad del patrimonio que heredamos. 
En la fuente inagotable de inspiración del amor a Dios y del amor a la patria, que iluminaron nuestra historia y sostuvieron a los mejores hijos e hijas de esta Nación en sus sueños y proyectos, encontramos todo lo que necesitamos para edificar nuestro país y nuestra sociedad, para luchar por la unidad y para sobreponernos en la adversidad. 
De ahí obtenemos sabiduría para seguir intentando acercar nuestra realidad a nuestros ideales. Hemos aprendido que el amor a Dios y el amor a la patria suponen pruebas y derrotas. Ante las mismas siempre invocamos la memoria y el ejemplo de nuestros antepasados ilustres, por ejemplo la memoria de nuestro beato y mártir cardenal Alojzije Stepinac y su lema: “En Ti Señor confío”.
Después de un juicio montado por los comunistas yugoslavos, fue condenado a prisión, difamado en el mundo comunista de entonces pero también en el mundo democrático de entonces, pero depositó su confianza en Dios, aceptó la adversidad sin victimizarse, hasta con afabilidad, con paciencia ante la humillación, y siguió haciendo lo que sabía y le tocaba desde el encierro, hasta su muerte, con la seguridad de que finalmente el bien triunfa. Y triunfó, hoy sus detractores desaparecieron pero él fue elevado al honor de los altares por la fidelidad demostrada a su Dios, a su Iglesia Católica y a su pueblo croata.

 Es cierto que nuestra historia ha sufrido dolorosas experiencias de enfrentamientos y divisiones, pero también es cierto que la misma registra hermosas experiencias de unidad, como por ejemplo cuando declaramos nuestra independencia y la defendimos en la Guerra Patria. Y por eso podemos decir con orgullo sano que después de más de trece siglos de historia nosotros los croatas no hemos perdido la esperanza de seguir recorriendo juntos el camino. 

Hoy, con la elección de la nueva presidenta, la la ex ministra de relaciones exteriores Kolinda Grabar Kitarović, iniciamos una nueva etapa en esa peregrinación por nuestra patria terrena hacia la patria celestial y esperamos que la ganadora de las elecciones entienda algo que está profundamente arraigado en nuestro pueblo y eso es que la grandeza de una persona se mide por su espíritu de servicio. La pregunta que la gente se hizo para decidir por quién votar es siempre la misma: cuál de los candidatos podía sentir mejor el pulso del pueblo croata, cuál de los dos candidatos iba a escuchar mejor el clamor del pueblo croata.
 La vida después de las elecciones continúa, la marcha histórica del pueblo croata también, y vamos a ver cuando finalice el mandato de la nueva presidenta si ha estado a la altura de las circunstancias o no.


Desde que Croacia se independizó de Yugoslavia hasta el presente hemos tenido tres presidentes, pero solamente uno quedó grabado con letras de oro, el extinto presidente Franjo Tuđman que en base a la reconciliación nacional logró la independencia de Croacia, el reconocimiento internacional de nuestro país y la victoria militar contra el agresor serbio-yugoslavo que resultó con la liberación de los territorios croatas ocupados. Su lema fue: “Todo por Croacia, Croacia por nada del mundo”. Su legado se debilitó durante los dos mandatos del presidente Stjepan Mesić y durante el mandato del presidente Ivo Josipović. El domingo vimos que el pueblo croata no le dio una nueva posibilidad al actual presidente Ivo Josipović para rectificar los yerros de su mandato y le confió Kolinda Grabar Kitarović el timón del país para que lo dirija por la senda triunfal que trazó Franjo Tuđman. Lo cierto es que no tiene un  cheque en blanco y que la gente espera cambios concretos y profundos que le devuelvan el optimismo.  

-Mate Simic, desde Zagreb - 

No hay comentarios: