21 marzo, 2015

Visita de la presidenta Kolinda Grabar Kitarović a Alemania



Croacia entiende el papel de Alemania en la arquitectura europea y trasatlántica. Croacia sabe adónde pertenece y quiénes son sus amigos“,  dijo la presidenta de Croacia Kolinda Grabar-Kitarović al inicio de su visita oficial a Alemania el martes 17 de marzo del corriente año. De esa manera expresó claramente el posicionamiento de Croacia dentro de la Unión Europea y de la comunidad internacional. Para su primera visita oficial al exterior la presidenta croata eligió Bosnia y Herzegovina, donde los croatas son el tercer pueblo constitutivo, y para su segunda visita oficial eligió Alemania, país que puede jugar un rol significativo en la recuperación de Croacia. La presidenta croata aprovechó la visita para posicionar a Croacia en su ambiente natural centroeuropeo y occidental, en el que Alemania es el principal factor, y  abrió la posibilidad de una cooperación más profunda entre los dos países en el futuro.
Si bien desde que Croacia se independizó las relaciones bilaterales con Alemania fueron correctas, nunca llegaron al nivel deseado porque los herederos de la triple dictadura (yugoslava-comunista-granserbia) enquistados en la estructura del poder en Croacia, y sus padrinos en la comunidad internacional, hicieron lo imposible para  reconstruir la Yugoslavia del extinto criminal de guerra y posguerra Josip Broz Tito. Para lograrlo debían impedir el retorno de Croacia a su ambiente natural centroeuropeo y occidental y arrastrarla nuevamente al pantano balcánico y oriental del que salió a duras penas pagando un alto precio de sangre.
Los herederos de la triple dictadura en vez de desarrollar fructíferas relaciones dentro de la Unión Europea, de la cual Croacia es miembro pleno, se dedicaron a corroer los cimientos del Estado croata para quebrarlo y reconstruir la antigua Yugoslavia bajo el ridículo nombre de “Los Balcanes Occidentales”. Los herederos de la triple dictadura sufrieron un duro golpe cuando la entonces candidata presidencial Kolinda Grabar-Kitarović derrotó al ex presidente Ivo Josipović, genuino representante de la triple dictadura. No obstante siguen en carrera, pues la coalición gobernante también pertenece a los herederos de la triple dictadura y continúa la política de su derrotado candidato presidencial Ivo Josipović. Para cerrar definitivamente el fantasma de una nueva Yugoslavia es indispensable derrotar a la actual coalición gobernante en las próximas elecciones parlamentarias.

En ese contexto las palabras de la presidenta, “Croacia sabe adónde pertenece”, pronunciadas al inicio de su visita oficial a Alemania, adquieren un significado más que importante. Croacia está en el límite entre Occidente y Oriente, pero siempre perteneció al círculo cultural occidental, excepto cuando fue parte de Yugoslavia, primero de la Yugoslavia monárquica después de la Primera Guerra Mundial, en la cual los croatas sintieron el garrote de los gendarmes serbios, y después de la Yugoslavia comunista después de la Segunda Guerra Mundial, en la cual los croatas sintieron la hoz y el martillo de la policía yugoslavo-comunista de la cual los serbios eran el 80%.
Con la caída del Muro de Berlín cayeron también la Unión Soviética y las dictaduras comunistas en Europa Central y Oriental y nacieron nuevos Estados libres e independientes sin que se haya disparado una sola bala. Pero a diferencia de todos ellos el pueblo croata tuvo que librar una guerra para conseguir su libertad e independencia estatal y aun hoy debe realizar enormes esfuerzos para consolidarlas. Por eso llegó la hora de que Croacia comience en su interior a sentirse como parte inseparable de la cultura europea occidental y consciente de su identidad  se relacione con la cultura europea oriental. No es necesario levantar una muralla hacia nuestros vecinos orientales, a pesar de todo el mal que nos hicieron, pero tampoco es necesario sacrificar nuestra cultura e identidad en experimentos que, como Yugoslavia, se inventan en los laboratorios del poder mundial y terminan en un baño de sangre. Y encima después los inventores de los laboratorios reciben “premios nobeles” y financian películas en las cuales los protagonistas son periodistas que reciben “premios pulitzeres” y en las que nuestros muertos son “actores de reparto”.

La bienvenida a nuestra presidenta estuvo a cargo del presidente de Alemania Joachim Gauck, un pastor evangelista que durante la “Revolución Pacífica” en Alemania Oriental fue uno de los fundadores del movimiento opositor al gobernante Partido Comunista y más tarde encargado del Gobierno Federal para los archivos de la policía secreta de Alemania Oriental, la famosa y cruenta “STASI”. El Presidente alemán expresó su deseo de una cooperación más profunda entre los dos países y dio a entender que piensa en una cooperación real y concreta, sobre lo cual luego nuestra presidenta habló con la canciller alemana Angela Merkel. El presidente alemán dijo también que su país hizo mucho en cuanto a enfrentarse con el pasado y que puede cooperar con Croacia en ese campo y expresó su deseo de ayudar a Croacia a liberarse de los residuos de la mentalidad totalitaria que cultivan los herederos de la triple dictadura. Es sabido que Alemania está juzgando en Munich a dos de los ex jefes de la ex policía secreta yugoslava, la también famosa y cruenta “UDBA”, algo que debía haber hecho Croacia, pero no lo hizo porque lo impidieron los herederos de la triple dictadura. Alemania tomó cartas, pues la policía secreta yugoslava asesinaba a los disidentes croatas también fuera de sus fronteras, sobre todo en Alemania, y de esa manera, a pesar de las trabas de la coalición gobernante en Croacia, también aporta a la democratización en Croacia. Es que no es real ni posible que Croacia mire hacia el futuro y lo construya si no se purifica  política y judicialmente de todos los males del pasado totalitarista yugoslavo-comunista y granserbio. Alemania en cuanto a enfrentarse a su pasado tiene gran experiencia, tanto con el pasado nacional-socialista como con el pasado comunista en Alemania Oriental, y por eso nos puede ayudar. Pero para ello es necesaria la voluntad política y la actual coalición gobernante no la tiene y por eso no podemos avanzar. La visita de la presidenta croata a Alemania puede ser el comienzo de un cambio en ese ámbito y un nuevo punto de partida hacia un futuro mejor. Eso va a depender en gran medida de la voluntad política y el compromiso de los verdaderos demócratas en Croacia. Ni bien regresó de Alemania, la presidenta Kolinda Grabar Kitarović ordenó sacar el busto de Josip Broz Tito que increíblemente todavía estaba en la sede de la Presidencia. Todo un símbolo. Esperemos que eso signifique también que la triple dictadura, de la cual este funesto personaje fue el principal representante, también va a ser expulsada de la vida nacional croata de una vez y para siempre, para que finalmente podamos dedicarnos a cambiar el futuro. 

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