24 mayo, 2015

El beato croata Ivan Merz, destacado por su veneración a la Eucaristía



Zagreb (Croacia) (AICA): El papa Benedicto XVI, en 2007, proclamó al beato Ivan Merz como uno de los 18 santos de la Iglesia que son ejemplo de veneración a la sagrada Eucaristía. El 10 de mayo, en un nuevo aniversario de su muerte, se recordó al beato croata Iván Merz, quien nació en Banja Luka, Bosnia (hoy bajo el dominio serbio) en 1896 y quedó en la historia como modelo de educadores y ejemplo de laico cristiano.
El papa Benedicto XVI, en 2007, proclamó al beato Iván Merz como uno de los 18 santos de la Iglesia que son ejemplo de veneración a la sagrada Eucaristía. 

En un nuevo aniversario de su muerte –fue el 10 de mayo de 1928- se recordó al beato croata Iván Merz, quien nació en Banja Luka, Bosnia (hoy bajo el dominio serbio) en 1896. Iván Merz quedó en la historia como modelo de educadores y ejemplo de laico cristiano. 

Fue el hijo único y feliz de un oficial austrohúngaro que recibió una educación privilegiada
sin reparar demasiado en lo religioso. El ajedrez, el tenis, el patinaje y otros deportes, junto con los idiomas que perfeccionaba, el piano y Goethe, Byron y Tagore fueron casi todo su mundo en los primeros años del siglo XX. 

Hasta que la Primera Guerra Mundial lo envió al terreno donde los cuerpos y las almas muestran sus miserias sin velo alguno. Lo que allí sucedía dirigieron a Iván Merz hacia Dios de tal manera que jamás volvió a alejarse de él. Al volver de las batallas, toda la dedicacion de Merz fue a Dios. Ya no hubo actividad que no estuviera relacionada con los temas divinos; así su tesis de doctorado en la universidad fue "La influencia de la liturgia en los escritores franceses". Y empleó sus pocos años de vida totalmente a la educación cristiana de los jóvenes. Hizo apostolado en sus clases en los colegios y la Universidad de Zagreb y fuera de las aulas dirigió un grupo de jóvenes que tuvo como lema: Sacrificio, Eucaristía, Apostolado. 

A su muerte, los jóvenes escribieron: “¡Gracias, águila de Dios, porque nos mostraste el camino al sol!” 

En verdad, este modelo de educadores comprendió que primero debía educarse a sí mismo en la vida de la fe. Y el cómo lo fue haciendo está consignado en su Diario donde se puede leer de luchas, dudas y entregas. “¡Oh Dios, tú que le muestras el camino a los astros y las estrellas, sólo dime hacia dónde debo ir!” 

Cuando murió, a los 32 años, la gente ya lo consideraba santo. En 2003 fue proclamado beato por san Juan Pablo II, quien lo llamó Pilar de la Iglesia. 

Iván Merz está enterrado en la basílica jesuita del Santísimo Corazón de Jesús en Zagreb, junto al banco en donde siempre se arrodilló. En esa basílica, los viernes por la noche (después de todas las misas cotidianas) los jóvenes se congregan en una misa solo para ellos, notable por la devoción que muestran y notable por el número de asistentes.

Texto: Carmen Verlichak

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