06 junio, 2015

El Papa le pide la bendición a un sacerdote al que llamó "mártir"


Tan sólo tres kilómetros separaban la Nunciatura de la catedral de Sarajevo, un recorrido que Francisco hizo en papamóvil. Se encontró de camino incluso una orquesta.

Francisco entró en la catedral acompañado por el cardenal de Sarajevo. Dentro le esperaban unos mil sacerdotes y religiosas. El Papa de la sonrisa, no dejó de reírse ni de abrazar a la gente.


Lo primero fueron los regalos. El Papa dejó como recuerdo un cáliz y recibió un cuadro. 

Después escuchó tres duros relatos de testigos directos de la guerra de los Balcanes, que concluyó hace 20 años y dejó unos 250 mil muertos en Bosnia-Herzegovina.  

Esta religiosa trabajaba como enfermera en un hospital civil, pero fue arrestada por soldados extranjeros junto a un sacerdote y varios laicos. 

Religiosa
"Los milicianos obligaron al párroco don Vinko a  pisotear el rosario. Él se negó. Uno de los milicianos desenvainó su espada y lo amenazó con masacrarme si no hubiera pisoteado y profanado el rosario. Entonces dije al párroco: ¡Don Vinko, déjeles que me maten, pero por el amor de Dios, no pisotee nuestro rosario”. 

Este sacerdote fue arrestado y recibió tantos golpes que tuvo que recibir 6 litros de sangre en transfusiones. 

Sacerdote
"Perdono de corazón a todos los que me hicieron daño, y rezo por ellos, para que Dios misericordioso los perdone, se conviertan y emprendan el camino del bien”. 

En 1992, este fraile franciscano fue llevado a un campo de concentración junto a muchas de las personas que iban a su parroquia. 

Sacerdote
"Allí vivimos sin las mínimas condiciones higiénicas, sin podernos lavar, afeitar, cortar el pelo; cada día nos maltrataban físicamente, nos pegaban y torturaban con varios objetos, con las manos y con los pies. Dios me ha enviado su ayuda con la comida a través de una mujer musulmana, Fátima, y su familia, que ahora viven en América”. 

En un gesto superlativo y altamente simbólico, el Papa Francisco ha inclinado su cabeza para pedir la bendición del sacerdote, de 60 años, quien ha dejado sus muletas para imponer las manos sobre el máximo líder espiritual de 1.200 millones de católicos en el mundo.  

Visiblemente conmovido, el Papa dejó de lado el discurso que tenía preparado y habló sobre lo que acababa de escuchar

PAPA FRANCISCO
"No tenéis derecho a olvidar vuestra historia. No para vengaros sino para hacer la paz. No para mirarlos como algo curioso, sino para amar como ellos han amado”. 

El Papa dijo que estas tres personas son mártires, y le impresionó que la palabra que repitieran más veces fuera "perdón”. 

PAPA FRANCISCO
"Hay una palabra que se me ha quedado en el corazón. Una... "Perdón”. Un hombre que se consagra al servicio del Señor y no sabe perdonar, no sirve”. 

También Francisco agradeció el gesto de la mujer musulmana que fue más allá de las diferencias, y que como buscaba el bien, dio de comer al sacerdote. 

Antes de despedirse, les dio un encargo: que recen por las familias, para que tengan muchos hijos y que muchos de ellos entreguen su vida a Dios. 

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