01 junio, 2017

Aportes croatas a la ciudad de Córdoba - La Cañada

'...Si hubo un detalle que no tomó en cuenta Don Jerónimo Luis de Cabrera cuando fundó la ciudad de Córdoba, fue ese pequeño riacho que hoy llamamos “La Cañada”. Este río, en el cual confió Don Cabrera para proveer de agua a la ciudad, era por momentos un arroyo que cruzaba la ciudad con pachorra provinciana, dando espacio y lugar para lavar la ropa, juntar agua o simplemente disfrutarlo en una tarde de sol.
Seguramente debe ser que por haber fundado a la ciudad en invierno, no se tomaron en cuenta las tormentas de verano que hacen caer a cántaros el agua del cielo en pocos minutos, convirtiendo el “arroyito” en un torrente arrasador.
            Ya en el siglo XVII, el Cabildo de la ciudad buscó mil formas de contener las aguas siempre amenazantes de río. En 1671, luego de una inundación, el gobierno logró recaudar los fondos para construir un murallón de calicanto, conformando así el primer intento de encausar el río y dar forma a la Cañada[174].
           
Con el paso de los siglos, la Cañada con el murallón del calicanto comenzó a tomar el aire místico que aún hoy conserva. Casas construidas al borde, con sus balcones irregulares que sobresalían a la construcción misma y que parecían caerse al río, viejos puentes ( que a más de un croata de Herzegovina le habrá recordado al famoso puente de Mostar), abundante vegetación. El hecho que la Cañada fuera una frontera natural de la ciudad y que personajes marginales la habitaran dieron paso a leyendas de duendes, fantasmas y aparecidos. Todo este marco dio pie a poetas y pintores que ayudaron a convertir a la Cañada en un patrimonio de la ciudad e icono del pensamiento colectivo cordobés.
            Alguien se preguntará, ¿qué tienen que ver los croatas con la Cañada?. Tienen que ver, no tanto con el pasado de río impetuoso y desbordante que tenía a mal traer toda la ciudad, sino con este presente de río encausado y manso.
            Todo se precipitó tras la inundación del 15 de enero de 1939, en donde llovió 90 milímetros en 1 hora y media, provocando “un torrente de agua y barro avanzó sobre la ciudad, rompió primero el puente sobre la calle San Juan y luego los demás”.
La ciudad quedó a oscuras, y al amanecer del día siguiente sus habitantes se encontraron con un espectáculo dantesco. “El centro estaba cubierto de lodo que llevó varios días quitar, y algunas calles quedaron convertirlas en barrancas”.
Ante este desastre el gobierno provincial encomendó una propuesta de sistematización del río a un grupo de ingenieros de la Dirección General de Hidráulica. El equipo estaba integrado por los ingenieros Juan Carlos Juricich (probablemente de origen croata), Rogelio Álvarez y Eduardo Cammisa Tecco...'

'...El trabajo en cuestión era el siguiente: “Desde calle Perú hasta su desembocadura en el Suquía, en una longitud de 2631.97 metros el viejo cauce de la Cañada fue sustituido por un canal revestido a cielo abierto de 14.80 metros de ancho en la base y 16 metros en la parte superior, que puso fin al fantasma de las inundaciones. El núcleo central y el macizo de fundación fueron construidos con hormigón armado, mientras que el parámetro del muro lleva mampostería de piedra caliza labrada a punta gruesa”...'

'...Para conocer a quienes participaron en la obra no se encuentran fuentes escritas, por lo que debí recurrir a la memoria de los familiares. En este caso también se calcula que la cuadrilla de croatas superaba los 20 hombres. Algunos de ellos eran Mateo Lušičić, Francisco Lušičić, Mateo Lušičić (hijo), José Zlopaša, Francisco Strižić, Juan Gašparović, Roko Radetić y Ludovico Radetić.
La piedra venía en bruto, se bajaba de los camines volcadores y ellos le daban una forma cuadrada y jaspeada.
Además de los anteriormente mencionados eran picapedreros Luka Krilić, Toma Klarić, Mariano Brozinčević, Petar Gudelj, y Francisco Car...'

Texto: Historia de la inmigración croata en Córdoba, Cristian Sprljan
Fotos: Croacias Totales

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