09 agosto, 2015

Día de la Victoria y del Agradecimiento Patrio y el Día de los Defensores Croatas

El martes 4 y el miércoles 5 de agosto el pueblo croata celebró el “Día de la Victoria y del Agradecimiento Patrio” y el “Día de los Defensores Croatas”. En esos dos días todos los años el pueblo croata celebra el “Día de la Victoria”, recordando la operación militar popularmente llamada “Tormenta”, llevada a cabo los días 4 y 5 de agosto de 1995, en la cual el ejército croata liberó un tercio del territorio nacional ocupado por los serbios con el respaldo del ejército yugoslavo en 1991. El pueblo croata celebra también el “Día del Agradecimiento Patrio” y el “Día de los Defensores” como agradecimiento a Dios y homenaje a todos los defensores croatas que se ofrendaron por la liberación de nuestra
Patria recuperando el territorio nacional ocupado. Celebramos el victorioso final de lo que nosotros los croatas llamamos popularmente “La Guerra Patria”, que fue  la precondición para poder comenzar a construir el futuro en paz.
La celebración central tuvo lugar en la cuidad de Knin, que hace casi mil años fue sede de los reyes croatas y que por eso justamente desde 1991 hasta 1995 fue elegida por los serbios sublevados como sede del “gobierno” de ocupación. En Knin se cruzan el pasado y el presente croatas y se entrelazan las raíces profundas de nuestra identidad católica y de nuestro ser nacional. Y por eso justamente allí, en Knin, le agradecemos a Dios y a nuestros defensores por la Patria libre, allí oramos por el presente y el futuro de nuestra Patria y de nuestro pueblo, con confianza en Dios, que para nuestro pueblo croata fue y es fuente de consuelo, esperanza y felicidad.
La operación militar “Tormenta” significó el fin de la guerra en Croacia y abrió el camino para el fin de la guerra en Bosnia y Herzegovina. Muchos van a explicar esta brillante operación desde un punto de vista reduccionista acorde a sus intereses o a sus necesidades de protagonismo, pero lo cierto es que la operación “Tormenta” es obra de croatas valientes que confiaban en Dios. Ellos son los que truncaron los dos proyectos que amenazaban la supervivencia del Estado y el  pueblo croatas: primero impidieron que la Yugoslavia comunista de Tito sea transformada en una Gran Serbia y después impidieron la reconstrucción de Yugoslavia. Ellos son los que derrotaron a los nostálgicos de la triple dictadura yugoslavo-comunista y granserbia (1945-1990) y a sus poderosos patrocinadores de la autodenominada “comunidad internacional”.
Enojados por la derrota, los nostálgicos de la triple dictadura y sus padrinos internacionales procuraron inmediatamente, y procuran aun hoy, comprometer a Croacia. Ni bien comenzó la operación libertadora “Tormenta”, aprovecharon el retiro masivo de los serbios sublevados de Croacia para acusar a nuestro país de “limpieza étnica”. Se olvidaron de que en otoño de 1991, cuando se inició la agresión serbio-yugoslava contra Croacia con la aprobación tácita de eso que llaman “comunidad internacional”, fueron los croatas los que fueron expulsados en masa de los territorios ocupados por los serbios con apoyo del ejército yugoslavo, fueron los croatas los que debieron abandonar sus hogares y todo lo que tenían, y además muchos croatas fueron asesinados. Cuando los territorios croatas ocupados finalmente fueron liberados, los croatas retornaron y se encontraron con sus hogares destruidos e incendiados, con sus iglesias destruidas y deshonradas al igual que sus cementerios.
Cuando se inició la operación libertadora “Tormenta” el entonces presidente croata Franjo Tuđman dirigió un claro llamado a los serbios sublevados para que depongan las armas y permanezcan en Croacia y les garantizó todos los derechos humanos y cívicos. Pero los serbios huyeron de Croacia llevándose sus cosas. Huyeron porque fueron indoctrinados con la idea de la Gran Serbia. Huyeron porque no aceptaron la realidad del Estado croata ni vivir en el mismo como el resto de los ciudadanos. Huyeron porque sus líderes políticos y religiosos les ordenaron que se vayan. Huyeron por el sentimiento de culpa y el cargo de conciencia, pues en su gran mayoría participaron activamente del saqueo, el incendio y la destrucción de los hogares croatas y la destrucción y deshonra de las iglesias croatas. Huyeron porque muchos de ellos también asesinaron a sus vecinos croatas y tendrían que encontrarse con los familiares de los mismos.
El pueblo croata quería ser libre, y a pesar de que después de 45 años de dictadura comunista y granserbia (1945-1990) buscó verdaderamente la paz, la reconciliación y el perdón, sintió con inusitada dureza la fuerza del mal y a sus promotores que nunca pensaron en el pueblo croata pero tampoco en el pueblo serbio que vivía en Croacia. Queríamos solamente que se termine la violencia, que la gente retorne a sus hogares, que al pueblo croata se le reconozcan los mismos derechos que tienen los demás pueblos, que se respete el resultado del referéndum en el que manifestamos clara y democráticamente que queríamos nuestro Estado independiente.
La operación libertadora “Tormenta” abrió la perspectiva de paz en esta parte del mundo y detuvo los imperialismos bélicos que usaron el Estado yugoslavo para realizar sus funestos objetivos. Ese Estado yugoslavo marcó políticamente el siglo XX en esta parte del mundo, y tanto en su versión monárquica entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial como en su versión comunista después de la Segunda Guerra Mundial, permanentemente generó en tierra croata tensiones entre los croatas y los serbios. A pesar de la malicia de algunos factores internacionales y la de sus lacayos en Croacia y en Serbia, confiamos en que el lamentable período histórico yugoslavo se haya cerrado para siempre.
No obstante el pasado reciente debe servirnos como una seria advertencia para que cuidemos lo que “supimos conseguir”. En 1991 eso que se llama “comunidad internacional” no apoyó el legítimo derecho del pueblo croata a su Estado Independiente. No detuvo la agresión serbio-yugoslava contra Croacia sino que la alentó bajo la condición de que se quiebre la resistencia croata en poco tiempo. Le impuso a Croacia un embargo que le impidió armarse sabiendo que estaba desarmada y que el agresor estaba armado hasta los dientes. Cuando Croacia a duras penas logró resistir, envió a los cascos azules de las Naciones Unidas que en la práctica protegieron las conquistas territoriales serbias e impidieron la reconquista croata. Antes de la operación libertadora “Tormenta” impuso un plan que le daba autonomía total a los serbios dentro de Croacia en los territorios que ocuparon.  Amenazó con duras represalias a Croacia cuando ésta se decidió a liberar sus territorios ocupados por una cuestión de supervivencia. Cuando finalmente Croacia liberó sus territorios ocupados, creó el Tribunal de La Haya, formalmente para juzgar los crímenes de guerra en la ex Yugoslavia, pero en realidad para igualar al agresor con la víctima y transformar la agresión del Estado serbio contra el Estado croata en una “guerra civil” y reconstruir la ex Yugoslavia.
Todos esos intentos de la autodenominada “comunidad internacional” fracasaron, pero retrasaron enormemente al país e hirieron profundamente al pueblo croata. Y esos intentos aun no cesaron. Por ejemplo hoy son testigos de la limpieza étnica “blanda” que sufren nuestros compatriotas en Bosnia y Herzegovina y callan. Insisten en el retorno de los serbios que huyeron de Croacia en 1995 pero no dicen ni una palabra sobre el retorno de los 300.000 croatas expulsados de Bosnia y Herzegovina por los serbios bosnios y los musulmanes bosnios, ni sobre el terror que hace que los croatas que viven en la provincia Serbia de Vojvodina se vayan a vivir a Croacia. Croacia hoy es parte de la Unión Europea y de la OTAN y enfrenta nuevos desafíos procurando cuidar y recrear la identidad croata en base a la unidad que surgió como respuesta a la agresión serbio-yugoslava y amparada en la oración y en los valores de nuestra fe católica. Ante la agresión serbio-yugoslava y el vergonzoso comportamiento de la autodenominada comunidad internacional, el hombre croata mostró unidad, solidaridad, sacrificio y fe, y consiguió el triunfo y la paz. Hoy seguimos necesitando unidad, solidaridad, sacrificio y fe para tratar de mejorar el presente y cambiar el futuro, no solamente para nosotros los croatas, sino también para todos los que viven con nosotros en Croacia y para nuestros compatriotas en Bosnia y Herzegovina, en Serbia y en la inmigración.

Y un párrafo para la cúpula estatal y los políticos en general. Tanto en el espectacular desfile militar que tuvo lugar en Zagreb el martes 4 de agosto, como en la celebración central que tuvo lugar en Knin el miércoles 5 de agosto, procuraron manipular la celebración en función de sus intereses y de ganar puntos políticos en vistas a las próximas elecciones parlamentarias. Y sin excepciones. Pero independientemente de ellos, lo importante es la liberación de Knin, porque simboliza la liberación de toda Croacia y aseguró la supervivencia del Estado croata. Después de los numerosos intentos de igualar al agresor con la víctima a nivel nacional e internacional y después de los enormes esfuerzos de transformar la agresión granserbia en una guerra civil, resulta claro que la operación libertadora “Tormenta” es el acontecimiento más importante de la historia reciente del pueblo croata y que la victoria en la guerra de defensa es el verdadero y único fundamento del Estado croata actual: es inadmisible que ni veinte años después de esa victoria fundamental  y después de que el Tribunal de La Haya declarase inocentes a los generales croatas, parte de la opinión pública, bajo la influencia de la prensa heredera de la triple dictadura, sigue falsificando la historia, acusando falsamente y minimizando este acontecimiento. Eso es también culpa  de los partidos políticos. Croacia va a crear las condiciones para prosperar recién cuando se incluyan en la Constitución la Guerra Patria de defensa y la victoria en esa Guerra que a Croacia le fue impuesta. Sobre esa base se puede construir un país democrático a la medida del pueblo croata. Los políticos que le desean bien a Croacia van a tratar de hacerlo y los que traten de impedirlo serán considerados como lo que son: enemigos de Croacia y nostálgicos de la dictadura yugoslavo-comunista y granserbia.  

 Desde Zagreb, Mate Simic

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