17 septiembre, 2015

Carta abierta de un ciudadano croata sobre la ola de inmigrantes



CARTA ABIERTA DE UN CIUDADANO DE DUBROVNIK.


¿Qué carajo quieren estos refugiados de Siria? ¿Quieren escaparse de la guerra y de la pobreza? ¿Quieren una vida mejor? Yo entiendo todo eso, pero no apruebo que vengan a instalarse acá, a Croacia. No me gusta. Ellos son musulmanes, es una cultura diferente.
Si permitimos que vengan, después van a querer que les construyamos una mezquita. Pero
¿qué ¨una¨? ¡Van a querer hacer cientas de mezquitas! ¡Y en Dubrovnik, quizás quieran hacer más de una en la parte vieja de la ciudad!
Después nos van a sacar nuestros laburos. Ni siquiera nosotros tenemos trabajo. Hay muchos de nosotros desempleados. Muchas familias croatas no tienen donde vivir. No tienen tierras propias, tampoco, y estos sirios ahora van a querer levantar sus casas acá.
¿Porqué no se van a los países árabes? ¿Porqué tienen que venir acá a Europa, justo acá donde somos todos cristianos católicos? Si fueran allá a las tierras árabes, no tendrían problemas para integrarse. No hay respuesta para esa pregunta: ¿porqué vienen acá a las tierras de la OTAN, y no a Arabia Saudita o a los Emiratos Árabes…?
Tengo miedo de que haya terroristas del ISIS entre ellos. El dia de mañana probablemente vuelen por los aires los jardines de infantes y las escuelas croatas. Ellos mismos dijeron, en sus comunicados, que Europa va a sangrar. No hay que permitírselos. Que se vayan a su casa. Que vayan a luchar por su patria. Estos refugiados son cagones comunes y corrientes.
Recordemos esto: nosotros los croatas, después de la Segunda Guerra Mundial, estuvimos en un quilombo mucho peor que el de ellos. Había hambre, y el criminal Tito nos enviaba al campo de tortura en Goli Otok. A ninguno de nosotros los croatas se nos ocurrió irnos de Croacia como refugiados ni emigrantes, Dios no lo permita!
A nadie, ni siquiera a aquellos que vivían en las islas. ¿Ustedes saben como se vivía en Brač, Hvar, Korčula…? Mejor que no lo sepan. Podríamos habernos escapado hacia Australia, Estados Unidos, Canadá, Argentina… pero no lo hicimos. Nadie de nosotros. Nos quedamos acá y luchamos para lograr una Croacia independiente, por una Croacia mejor. 
No fuimos a Australia ni le impusimos a los aborígenes nuestra religión ni nuestra cultura. Fíjense, por favor: hoy en día, no hay ni en Australia ni en Argentina ningún católico. No hay ninguna iglesia allá, nadie cree en Jesús. Allá en esos países, todavía hay solamente indios y aborígenes. Ningún inmigrante.
Si nosotros los croatas hubiéramos sido cagones como estos sirios, hubiéramos huido de Tito, del hambre, y habríamos invadido las culturas aborígenes y a los indios americanos, y habríamos construido iglesias, y les habríamos inculcado a los machetazos la fe católica. Hoy la mayoría de esa gente sería toda católica, despues de tanta invasión, durante todos estos siglos. ¡Hasta el Papa podría haber venido de Argentina! Pero no. Nosotros tuvimos los huevos bien puestos, y nos quedamos en Europa, y solucionamos los problemas.
Si nosotros los europeos católicos fueramos gente mala como esos sirios musulmanes, en el nuevo siglo habríamos huido a través del Océano Atlántico, y hubiéramos inculcado a los Mayas, a los Incas y a los Aztecas nuestros valores. Podríamos haber traído a Europa a terroristas como Hernán Cortés, para que cortaran cabezas como los de ISIS. Pero a nosotros nunca, nunca se nos ocurrió intentar inculcar nuestros valores, nuestra cultura y nuestras costumbres europeas, a otras civilizaciones…
Si nosotros fuéramos egoístas como esos Sirios, también habríamos ido a sacarles las minas (minería) a los Americanos, les habríamos sacado los diamantes a los africanos, habríamos extraído nafta del cercano Oriente, o hierro de Australia. Podríamos (pero no quisimos) contratar a los nativos de esos países para que extrajeran esas riquezas para nosotros, pagándoles un dólar por día. Pero nosotros los europeos nunca quisimos destruir las costumbres de esas civilizaciones, como estos Sirios intentan hacer ahora con nosotros.
También debo mencionar, que nosotros pudimos haber hecho (pero no quisimos) que nos cosan la ropa por un dólar. Que trabajen todo el mes por un dólar allá en Camboya, en Vietnam, en Laos, Bangladesh, China, para que después nosotros compráramos ropa y calzado mas baratos en nuestros shoppings de Europa, en locales de H&M y New Yorker, mientras la Iglesia Católica bendice la apertura del shopping center. Todo eso podríamos haberlo hecho, pero no lo hicimos, pues nuestra Iglesia nunca hubiera hecho algo asi, y nosotros nunca habríamos comprado ropa hecha por esa gente, colaborando con los terribles maltratos y terribles condiciones laborales que sufren esos pequeños asiáticos.
Pero volvamos a nuestro caso. Tengo que mencionar también a los croatas de Hercegovina. Ellos tampoco abandonaron nunca su tierra natal. 
Ellos la pasaron muy difícil. Y a ellos definitivamente nunca se les pasó por la mente irse de su tierra, ni siquiera a la costa croata o a Zagreb, y menos todavía, a Alemania. 
Ellos se quedaron en su tierra y lucharon. Lucharon con el sol, el viento, la nieve, la lluvia, pero nunca (y hubiéran podido hacerlo) nunca se les ocurrió dejar Hercegovina, e irse, digamos, a trabajar a Alemania, a una nueva cultura, nuevas costumbres, y allá hacer dinero, y comprarse un Mercedes, y volver a su tierra natal y cagarse en todo. No, no lo hicieron. Se quedaron y lucharon contra el sol, el viento, la nieve, la lluvia, y todo.
Asi de igualito, durante esta ultima guerra de los 90, nosotros los croatas podríamos haber enviado a nuestras mujeres y niños hacia Europa del Oeste, a Suecia, a Dinamarca, Alemania y a otras tierras. Nosotros también podríamos haber sido refugiados. Pero les garantizo con mi vida que ningún croata, ni ninguna croata, pasó los límites geográficos de Virovitica-Karlovac-Karlobag. Ningún croata huyó ni a Poreč, y menos todavía a otras ciudades. Nosotros no quisimos escaparnos a Escandinavia e imponerles nuestros puntos de vista sobre la Biblia a esa gente. ¿Porqué haríamos eso? Nosotros somos tolerantes y abiertos. No somos como esos musulmanes.
Nosotros los católicos, si fuéramos unos culeados como esos islamistas, en ese caso habríamos invadido Europa y habríamos exigido a los ciudadanos locales que nos den vivienda y trabajo: Es bueno saber que podríamos haberlo hecho y no lo hicimos. Es importante saber que podríamos haber ido a Africa, y podríamos haberlos invadido y transformar a los negros en nuestros esclavos. Y que siembren la tierra y que cosechen algodón, mientras nosotros los cristianos, nos vamos haciendo cada vez más ricos, explotándolos. Pero a nosotros los cristianos, asi nos lo enseña la Santa Iglesia, nunca se nos pasaría por la mente explotar a otras personas. Nuestro lema es ¨no le hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a vos¨.
Por eso, puesto que nosotros los europeos cristianos nunca invadimos ni nos apropiamos de nuevos continentes, ni oprimimos nativos ni nacidos en otras tierras; puesto que nunca intentamos inculcarles nuestra religión o nuestras costumbres; puesto que nunca explotamos a personas para que trabajen gratis o malpagos para nosotros; puesto que nunca les quitamos las minas, puesto que nunca hemos matado gente; puesto que nunca les quitamos trabajos ni vivienda, ni les trajimos terroristas, les pedimos a ellos que tampoco lo hagan aquí.
No le hagas a los demás, lo que no quieras que te hagan a vos.
Por eso, vuélvanse a sus casas, vuélvanse a sus pastizales indios, a esos lugares donde el hombre blanco nunca puso un pie. Vuélvanse con sus canguros, osos pandas, gorilas, a los cuales podríamos haber destruído, pero no lo hicimos. Vuélvanse a sus pampas argentinas, adonde hoy podrían estar viviendo los católicos y hoy podrían tener un Papa argentino. Vuélvanse a sus costas africanas, de las cuales podríamos haber extraído nafta, si hubiéramos querido. Vuélvanse a sus costas persas, en las cuales podríamos haberles impuesto nuestra política, si hubiéramos querido, y habríamos derrocado a Saddam Hussein y a Khadafi, pero no lo hicimos pues nunca quisimos meternos. Vuélvanse a su Afganistán, adonde los croatas nunca enviamos soldados – excepto por un par de cientos de ellos, pues tenemos que hacerlo, por ser parte de la OTAN, pero si fuera por nosotros, nunca habríamos enviado a nuestros hombres allá, pues ¿qué vamos a andar haciendo nosotros por ahí, en ese malcogido Afganistán, por el cual nunca pelearon ni Norteamérica, ni Rusia, ni Rambo, ni Sylvester Stallone…
Ahí tienen… eso es lo que valen ese Afganistán y esa Siria, menos que una piedra de Hercegovina. Pero a diferencia de los ciudadanos hercegovinos, estos sirios no quieren quedarse en su país y pelear por él. Cagones. Simplemente cagones, comunes y corrientes.
Nosotros los croatas somos una nación orgullosa. Y eso lo demuestra el hecho de que todos nuestros jugadores de futbol juegan en la Liga Croata. Si ellos hubieran querido, podrían haber sido ellos también emigrantes – podrían haberse ido a jugar al Real Madrid, a Barcelona, al Juventud… podrían haber hecho lo que están haciendo estas mierdas de los Sirios, y tratar de imponer su ritmo de juego, sus pases de pelota, su cultura; podrían haber sido ellos también refugiados en la Europa rica, y pagar impuestos en Montecarlo o en las Islas Vírgenes… Pero no lo hicieron, porque son croatas orgullosos.
Si, croatas orgullosos, siempre listos por su patria, también en los momentos difíciles. Por Croacia, no por otra tierra. No por Australia. Allá estan los aborígenes, y nosotros nunca les impondríamos nuestras tradiciones, nuestra cultura, nuestros saludos. Si hubiéramos querido (ya se los dije), hubiéramos podido apoderarnos de su país. Total, ¿qué podría hacernos ese aborigen chiquito y feo?
Si hubiéramos sido como estos refugiados sirios, si hubiéramos huido con las panzas vacías y con hambre, o por miedo político, podriamos habernos escapado a Australia. Podrían haberse escapado también nuestros abuelos y abuelas. Asi de igualito. Pero no lo hicieron. Nos quedamos todos en Croacia y la peleamos, no importa cuan difícil y duro fue.
Y si no me creen, pregúntenle a Joe Šimunić.

Maro Marušić, publicado en Dubrovacki Dnevnik
Traducción: Ljilja Vlaho*
*En este texto, la traductora ha obviado dos conceptos que no aportan a la comprensión de su contenido en idioma español, por ser temas solo comprendidos a nivel local en Croacia

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