07 octubre, 2015

Elecciones parlamentarias en Croacia - Columna de opinión


El 28 de septiembre se disolvió el Parlamento pues el 8 noviembre se celebrarán las elecciones parlamentarias.
 Para elegir responsablemente a los nuevos diputados es deseable hacer un análisis objetivo sobre la actuación del Parlamento en el mandato que acaba de finalizar (2011-2015). Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que tampoco en este mandato el Parlamento fue aquello que debiera ser según la Constitución, es decir no logró ser la institución más importante del Estado. En la Constitución dice claramente que el Gobierno por su actuación le rinde cuentas al
Parlamento. En la práctica el Parlamento durante estos últimos cuatro años, y no solamente en estos últimos cuatro años, fue un dócil instrumento en manos del Gobierno.
Cabe recordar que ni bien se inició el mandato de la coalición gobernante -  heredera del comunismo yugoslavo y granserbio encubierto con disfraz democrático y condimentado con la perversa ideología de la globalización - la mayoría parlamentaria decidió que el Parlamento no iba a ser más el patrocinador de la conmemoración de la Tragedia de Bleiburg. Esa fue la peor tragedia que vivió el pueblo croata en toda su historia. Sucedió inmediatamente después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, cuando los ingleses les entregaron a las hordas del tristemente célebre mariscal Tito al ejército croata desarmado y a la multitud de civiles que se retiró hacia Austria junto con el ejército huyendo de los comunistas yugoslavos y granserbios. La masacre se inició en la localidad austriaca de Bleiburg, continuó en las denominadas columnas de la muerte y con los juicios sumarios de los “Tribunales del Pueblo”.
Es evidente que los herederos del comunismo yugoslavo y granserbio no podían patrocinar la conmemoración de la matanza que perpetraron sus padres y abuelos, y menos aun pedir perdón para allanar el camino hacia una futura reconciliación de las generaciones futuras. Esa decisión le asestó un golpe tremendo a los dificultosos intentos de reconciliación nacional y puso de manifiesto la intención de la coalición gobernante de detener la rueda de la historia y posibilitar la rehabilitación de la herencia yugoslavo-comunista y granserbia.
La mayoría parlamentaria sin lugar a dudas detuvo el proceso de democratización y favoreció los intereses de la nomenclatura dictatorial y represora de la ex Yugoslavia y los intereses de sus herederos. Tampoco hay que olvidar que la coalición gobernante a través de su mayoría parlamentaria, aunque finalmente y por suerte no lo logró,  modificó una Ley existente para evitar que dos jefes de la policía secreta yugoslava sean extraditados a Alemania para responder por el asesinato de un disidente croata en ese país en los años 80, y lo hizo justamente cuando Croacia debía ingresar a la Unión Europea. Es evidente que los herederos del comunismo yugoslavo y granserbio no podían extraditar a esos dos represores porque se iban a descubrir todos los asesinatos políticos de la policía secreta yugoslava, tanto en el país como en el exterior, y porque los  agentes de la misma eran sus padres y abuelos. Para enumerar los pecados de la coalición gobernante necesitaríamos escribir un libro muy gordo, por eso mencionamos solamente estos dos hechos  como ejemplo.
Agreguemos solamente que durante todo su mandato no resolvió ni un solo problema real de los ciudadanos. En los dos últimos meses apenas tomó unas cuantas medidas populistas y aprobó unas cuantas leyes con fines exclusivamente electorales.
El Gobierno y la mayoría parlamentaria se alinearon en contra de los valores tradicionales croatas y atacaron con especial saña al patriotismo y a la familia, y también todo aquello que hace que una democracia sea tal. Se negaron a modificar la Ley Electoral que favorece a los dos Partidos grandes que se turnan en el poder y cuyas cúpulas representan a dos fracciones del ex Partido Comunista. Esto último es la respuesta a todos los que nos preguntan: ¿pero cómo la gente los vota? La respuesta es que mientras esté vigente la actual Ley Electoral, hasta los bisnietos de los comunistas yugoslavos y granserbios van a seguir estando en el poder.

Para aquellos que creemos en el Dios de la Biblia la respuesta es que Croacia va a ser la Tierra Prometida cuando muera el último que nació en la esclavitud del  Egipto yugoslavo comunista y granserbio y que ahora estamos peregrinando por el desierto pero aun no tenemos al Moisés que nos guíe. Para este Gobierno y para esta mayoría parlamentaria la palabra Pueblo no figura en el diccionario. Para ellos fueron más importantes los intereses partidarios que el Bien Común del pueblo y de la sociedad, y en función de eso transformaron el Parlamento en un mero instrumento. La lista de omisiones del Gobierno y de la mayoría parlamentaria, las promesas incumplidas en cuanto a las reformas económicas reales, es interminable. Y las consecuencias de esas omisiones, en general voluntarias pero a veces también fruto de la incompetencia, Croacia las va a sufrir durante un largo tiempo. Y la oposición brilló por su ausencia, por eso ahora que el Parlamento se disolvió no tiene nada para mostrar.

 Uno se pregunta dónde están los proyectos de ley de la oposición, qué soluciones proponía para resolver los temas cruciales de la economía croata, para que los jóvenes no abandonen el país en busca de un futuro mejor, para resolver el tema del dramático endeudamiento de los ciudadanos y del país, para que se detenga la caída de la producción agrícola-ganadera y se salve el campo, para que no se marginalice la inmigración croata, etc. Que haya terminado el mandato de estos diputados es una bendición para la sociedad croata. Pase lo que pase en las elecciones de noviembre, es muy difícil que el nuevo Parlamento sea peor que este.


En síntesis: primero hay que liberarse del Gobierno actual pues se mostró muy hábil e imaginativo para causarle daño a Croacia; segundo, es necesario tomar nuevamente conciencia de las fronteras y afianzarlas, especialmente aquellas hacia los Balcanes; tercero, hay que reubicar al país en Europa Central, abrir una línea hacia los países bálticos y sacarlo del pantano balcánico en el que nos metió este Gobierno; cuarto, en estos tiempos tan inseguros hay que basarse en las propias fuerzas y mirar el propio interés, y no esperar que nuestros problemas se resuelvan a nivel de la Unión Europea y la pretendida “comunidad internacional”, porque las soluciones de la Unión Europea y de la autodenominada “comunidad internacional”, si es que las tienen, rara vez van a responder a las necesidades y aspiraciones del pueblo croata, al menos eso es lo que nos lo dice la experiencia. 
Y por último, encomendémonos a Dios, “fuente de toda razón y justicia”, y sigamos trabajando por el Bien Común de nuestra Patria y de nuestro pueblo para impedir que los comunistas yugoslavos y granserbios, y sus herederos, sigan devolviendo el futuro de Croacia al pasado yugoslavo. 

Mate Simic, desde Zagreb

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