22 febrero, 2016

Sobre el busto de Franjo Tuđman (Columna de opinión)


A un año de haber asumido, la presidenta Kolinda Grabar Kitarović descubrió en el Palacio Presidencial el busto del extinto presidente de Croacia Franjo Tuđman. Recordamos que al comienzo de su mandato la presidenta sacó del Palacio Presidencial el busto del extinto presidente de Yugoslavia Josip Broz “Tito” y lo mandó al museo de su lugar natal. Todo un gesto.
Tito representa todo lo malo que le sucedió a Croacia desde 1945 hasta que se independizó de Yugoslavia en 1990, las matanzas de la posguerra mundial, la dictadura comunista, la hegemonía serbia.
Tuđman representa todo lo bueno que le sucedió a Croacia desde que se independizó de Yugoslavia, el retorno de la democracia, el reconocimiento internacional de Croacia, la exitosa defensa del nuevo Estado contra la agresión militar serbio-yugoslava. Y recién ahora Tuđman ocupa su lugar, eso lo decimos para dar una idea a nuestros oyentes de lo difícil que es erradicar la herencia de la triple dictadura yugoslavo-comunista y granserbia.
 El fundador del Estado croata moderno tuvo que esperar 15 años para ocupar el lugar que le corresponde, y para expulsar al detractor de la idea estatal croata y asesino del pueblo croata también tuvimos que esperar nada menos que un cuarto de siglo. Lo de los bustos es simbólico, pero refleja la lucha actual en Croacia: entre los que cuidan el legado de Tuđman y los herederos de la triple dictadura; entre los que luchan por reforzar la soberanía croata en todos los campos y los que tratan de debilitarla; entre la mayoría aplastante del pueblo croata que quiere vivir normalmente como cualquier otro pueblo civilizado y una minoría nostálgica de la dictadura yugoslavo-comunista y granserbia que con mucho apoyo internacional trata de impedirlo.
 Por eso esperamos que el gesto de la presidenta no quede solamente en eso, en un gesto, sino que señalice el comienzo de la lustración en todas las instituciones estatales, eso que hicieron todos los países que se independizaron de la Unión Soviética tras la caída del Muro de Berlín. Todos los integrantes del aparato represivo yugoslavo-comunista y granserbio se tienen que ir de las instituciones estatales, lo que es precondición para que el país pueda salir adelante y está ampliamente demostrado en los países ex soviéticos. No se trata de una caza de brujas ni de venganza, se trata de que “para la democracia, son necesarios los demócratas” y no gente que ha sido parte activa de una dictadura cuyos traumas aun no han sido superados hasta hoy en día.

Si fuesen mínimamente honestos se hubiesen ido solos ni bien se desmembró Yugoslavia, pero no solamente que no se fueron sino que siguieron trabajando en contra de Croacia y de su pueblo desde las instituciones mismas, aun durante la Guerra Patria. Y por eso ahora están desesperados, porque presienten que ha llegado el momento de rendir cuentas y que el gesto de la presidenta marca el inicio de ese proceso de lustración. Personalmente pienso que es muy tarde para iniciar un proceso de lustración similar al de los países ex soviéticos, pero nunca es tarde para la condena moral de la triple dictadura yugoslavo-comunista y granserbia, que debe ser clara y se debe reflejar en todos los ámbitos del quehacer nacional.    

Mate Simic, desde Zagreb 

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