29 marzo, 2016

Pascua de Resurrección, día de fiesta para los croatas


En estos días en todas las iglesias a lo largo y a lo ancho de Croacia hemos repetido muchas veces “Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa cruz redimiste al mundo”. Los croatas abrazamos la cruz de Cristo hace más de trece siglos y a pesar de que muchas veces caímos bajo su peso nunca renegamos de ella.
Ayer, domingo de Pascua, en Croacia celebramos una vez más, y en grande, la Resurrección
de Nuestro Señor Jesucristo gracias a nuestros antepasados que durante todos esos siglos fueron fieles a la Cruz de Cristo y supieron llevarla sobre sus espaldas y en sus almas y corazones. No fue fácil, a lo largo de nuestra historia fueron muchos los enemigos de la Cruz de Cristo que procuraron destruir nuestra fe católica para borrar de esa manera la cultura e identidad de nuestro pueblo.
Pero rebosantes de fe en Cristo Resucitado y seguros de la fe que recibimos en herencia de nuestros mayores, nosotros los croatas siempre supimos que el dolor y la humillación pasan y la angustia desaparece y que después del Viernes Santo llega el Domingo de Gloria. Siempre supimos que después de la muerte llega la resurrección. Siempre supimos que la Resurrección de Cristo es también nuestra resurrección, la resurrección de nuestra Patria y de nuestro pueblo. Siempre supimos que todos los Judas, todos los Herodes, todos los Caifás y todos los Pilatos de todos los tiempos en todas las patrias y en todos los pueblos van a conseguir un éxito efímero y van a sufrir un fracaso eterno y que todos los que creen en la Resurrección de Cristo van a sufrir un fracaso efímero y un éxito eterno.
 Ayer el pueblo croata recordó especialmente a todos los hijos suyos que dieron la vida por Croacia y por su pueblo a lo largo de nuestra historia, y especialmente en la Guerra Patria llevando el Santo Rosario alrededor del cuello y con la fe inquebrantable en la resurrección, esa fe que hizo que estuviesen dispuestos a dar la vida por los demás, por nosotros.
Ellos muchas veces nos reúnen en distintas conmemoraciones para que le demostremos a Dios que le creemos, que creemos en la resurrección de los muertos y en la vida eterna que nos prometió Su hijo Jesús, que creemos que los va a resucitar a todos ellos y los va a recibir en su Reino de paz y justicia, de vida y verdad.  Nosotros, los que tuvimos la gracia de ser defendidos por ellos, de gozar la libertad que ellos nos regalaron ofrendando su propia vida, tenemos la certeza de que va a ser así. Porque amaron a Dios Padre, amaron a Su Hijo Jesús, amaron a la Santísima Virgen María, amaron a la Santa Iglesia Católica, amaron a su Patria Croacia, amaron a su  familia, amaron a sus amigos, amaron a su pueblo. Dios, que es el Amor mismo, sabe de qué estoy hablando. Dios, que los formó a cada uno de ellos en el vientre de su madre, sabe igual que nosotros, los que gozamos de los frutos del amor de ellos, que el amor de ellos fue concreto, sacrificado, silencioso, que seguramente pasó por muchos „Vía Crucis“ y fue crucificado muchas veces, aunque ellos habitualmente sabían esconder su sufrimiento detrás de una sonrisa.
Cuando ellos fueron a la guerra sabían que iban a luchar por la independencia del Estado croata y por la libertad de su pueblo croata y en contra de  Yugoslavia, del comunismo y de la Gran Serbia. Sabían que iban a luchar para conservar nuestra cultura e identidad, que desde el principio y hasta hoy en día está íntimamente ligada a la cruz de Cristo y su resurrección. Y lo demostraron, demostraron cuánto amaron a su Patria y a su pueblo  ofrendando sus vidas, como su Maestro. Y por eso ahora están esperando en el sepulcro de su Patria terrenal que Tú, Señor, los resucites y los recibas en Tu Patria Celestial, en tu „Patria Feliz“. Esa era la fe de ellos, esa es nuestra fe. En esa fe ellos y nosotros estamos unidos y en esa fe ellos y nosotros depositamos toda nuestra esperanza en Ti.
Por eso la Resurrección de Cristo es para nosotros la gran fiesta de la Vida que le da sentido a todos los ideales nobles, a todos los sufrimientos, a todos los esfuerzos, a la vida y a la muerte, nos estimula a salir de los sepulcros en los que nos encerraron los que no quieren y no sienten a nuestra Patria y a nuestro pueblo y a salir de los sepulcros en los que nos encerramos nosotros mismos, nos da la esperanza de reencontrarnos con todos nuestros difuntos, nos da una fuerza misteriosa que nada ni nadie puede dar, y justamente con esa fuerza podemos vencer todas las barreras y seguir caminando hacia la Vida Eterna. Esta es la fiesta de todos nosotros los que nos reconocemos pobres de espíritu, los que queremos ser mansos y humildes de corazón, los que nos angustiamos, los que tenemos hambre y sed de justicia, los que queremos ser misericordiosos y limpios de corazón, los que queremos seguir buscando la paz, los que somos perseguidos y humillados porque a pesar de todas nuestras limitaciones no queremos renunciar a la Cruz de Cristo y seguimos creyendo firmemente en Su resurrección que es también la nuestra. Es nuestra fiesta.
Demos rienda suelta a nuestra alegría porque Cristo resucitó y con Él resucita nuestra Patria, nuestro pueblo, nuestra familia, resucitamos nosotros mismos, resucita en nosotros todo lo que tiene que vivir y muere en nosotros todo lo que tiene que morir. Alegrémonos porque con la Resurrección de Cristo la Vida derrota a la muerte, el Amor derrota al odio, el Bien derrota al mal, la Paz derrota a la guerra, la Verdad derrota a la mentira, la Fidelidad derrota a la traición. “Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa cruz redimiste al mundo”.

FELICES PASCUAS   

Mate Simic, desde Zagreb

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