23 marzo, 2016

Perspectivas sobre la política económica en Croacia



El nuevo premier Tihomir Orešković está demostrando bastante sentido común, prudencia y habilidad para maniobrar en un ambiente político en el que los enemigos atacan desde todos los ángulos y los aliados muestran falta de idoneidad e inmadurez.

 Los enemigos son el Gobierno anterior y los afiliados de todos los partidos de la coalición que lo formaba. Ofenden, inventan, denuncian a su propio país a las instancias extranjeras usando los medios de comunicación que controlan casi totalmente. Esa opción política, que ahora está en la oposición, y esos medios, están íntimamente ligados a personas y organizaciones extranjeras con las que comulgan en todo y que tienen gran influencia. Por eso el premier consideró con razón que la aprobación del presupuesto para el año 2016 era su primer gran desafío.
Quienes lo criticaron demostraron que no tienen idea o sencillamente son enemigos. El presupuesto que propuso Orešković responde a la grave situación con la que se encontró y a la sideral deuda externa e interna que enfrenta el Estado y por eso tiende más a sanear la situación que a las reformas, motivo por el cual va a ser difícil poner en marcha la economía sin inversiones extranjeras. Para conseguirlas el premier seguramente va a recurrir ante todo a los inversores de la Inmigración Croata. Pero también al capital proveniente de otros Estados, al que los Gobiernos anteriores al de Orešković le pusieron todo tipo de trabas administrativas, y por eso un gran desafío va a ser la eliminación de las barreras administrativas y el cumplimiento de las obligaciones que surgen de los acuerdos firmados. Orešković por su experiencia profesional sabe muy bien que las inversiones buscan socios seguros y que el capital extranjero de alguna manera en sus negocios tiene como socio al Estado en el que invierte. Y el Estado croata hasta ahora se mostró como un socio al que no se le puede confiar.
Con la llegada de Orešković a la jefatura del Gobierno esta percepción está cambiando rápidamente. El Parlamento tendría que acompañarlo y quienes forman la ajustada mayoría parlamentaria tendrían que apoyarlo, porque como una persona que vivió y trabajó prácticamente toda su vida en el extranjero (Canadá) no puede conocer a fondo las corrientes políticas que actúan en el seno de la sociedad croata y por eso muestra una determinada debilidad o inseguridad en algunas decisiones que se podrían adoptar rápidamente, como por ejemplo cuando tiene que remover o nombrar a alguien en algún cargo.
La ciudadanía espera mucho del nuevo Gobierno y del nuevo premier  (y de la presidenta de la República) en un país en el que los herederos de la triple dictadura yugoslavo-comunista y granserbia (1945-1990) y sus padrinos internacionales todavía controlan las palancas esenciales del poder.
A Croacia no le hace falta un nuevo maquillaje que cubra los motivos reales que están detrás de las reformas anunciadas, sino cambios estructurales profundos que solamente puede realizar un fuerte movimiento patriótico y democrático con objetivos claramente definidos. Y eso no es posible si no se expulsa de la vida pública a los herederos de la triple dictadura, porque los cambios no los pueden realizar aquellos que llevaron a Croacia a la situación actual.

Una buena medida fue remover al jefe de la Radio-Televisión Croata Goran Radman y a sus principales colaboradores. Bajo su mando la Radio-Televisión Croata fue realmente “un nido de ratas”. Es de esperar que eso sea solamente el comienzo de la “desratización” que tiene que abarcar todo el aparato estatal.  Esperemos que esta medida sea solamente el comienzo y recordémosle a Orešković, y a sus ministros, que las decisiones más importantes hay que tomarlas al comienzo del mandato. 

Mate Simic, desde Zagreb

1 comentario:

Felix Sapunar dijo...

El máximo apoyo para esta nueva gestión, tanto el primer ministro y la presidenta tiene claro que para salir de la gran crisis que sufre nuestro país, es necesario erradicar la corrupción y hacer un estado mas moderno, es la oportunidad de comenzar este cambio sin ningún tipo de relación con los antiguos gobiernos procomunistas.