04 abril, 2016

Juan Pablo II y los croatas



El sábado 2 de abril se cumplió un nuevo aniversario del fallecimiento del Papa san Juan Pablo II que ocupa un lugar especial en el corazón del pueblo croata que tuvo la gracia de recibirlo tres veces en su tierra. Esas tres visitas pastorales las sentimos como un testimonio de amor del Pastor Máximo hacia su heroico rebaño croata que soportó al igual que su rebaño polaco las represalias del comunismo contra el pueblo, la fe y la Iglesia.


Por primera vez nos visitó el 10 y el 11 de septiembre de 1994, todavía estábamos en guerra y muchos evitaban venir a Croacia. Un millón de croatas lo saludaron y escucharon en el Hipódromo de Zagreb. El Papa hizo un llamado a la unidad, al perdón y a la promoción de la cultura de la paz. En nuestra Croacia aun sangrante, en la que todavía estábamos llorando a nuestros muertos y vendando nuestras heridas de la guerra, sin tapujos y firmemente nos dijo que nosotros debíamos ser los primeros en perdonar y que la cultura de la paz no rechaza el patriotismo sano pero lo mantiene alejado del nacionalismo extremo.

En su segunda visita, desde el 2 hasta el 4 de octubre de 1998, nos regaló a un nuevo beato, el beato cardenal arzobispo de Zagreb Alojzije Stepinac condenado en un juicio montado por los comunistas yugoslavos,  al que beatificó personalmente en el Santuario Nacional Mariano de Marija Bistrica.
En su tercer visita, desde el 5 al 9 de junio de 2003, nos estimuló a cuidar y desarrollar el ser nacional croata  edificando e inyectando en la sociedad los valores cristianos.
Sus mensajes nos quedan en herencia y esperemos poder estar a la altura de la misma para bien de nuestro pueblo, de nuestra Iglesia y de nuestra Patria. Sus mensajes son siempre actuales y él nos sigue hablando hoy a través de ellos.
Especialmente recordaremos sus mensajes durante la Guerra Patria (1991-1995), pues son un testimonio valioso de todo lo que hicieron el Juan Pablo II y el Vaticano para detener la guerra y para ayudar a tantas víctimas de la agresión granserbia. Le estamos profundamente agradecidos a ese gran hombre de Dios que tantas veces nos demostró su cariño y su respaldo en los momentos más difíciles de nuestra historia. El 30 de abril de 1979 en la Basílica de San Pedro en el Vaticano diez mil croatas presenciaron la renovación de la Alianza de Fidelidad con la Iglesia de Roma que establecida 1.100 años antes entre el príncipe croata Branimir y el Papa Ivan VIII.

En esa ocasión el Papa Juan Pablo II habló por primera vez en idioma croata y le dijo a nuestros compatriotas: “¡Queridísimos croatas: el Papa os ama, el Papa os abraza y recibe, el Papa os bendice!”.  Hoy sabemos que esas palabras no fueron protocolares ni ocasionales, pues desde entonces hasta su muerte hemos podido comprobar en innumerables ocasiones su amor y cercanía.     

Mate Simic, desde Croacia

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