17 abril, 2016

Miles de fieles veneran en Zagreb el cuerpo de un santo croata


Zagreb, EFE Decenas de miles de fieles croatas están desfilando desde el miércoles pasado en Zagreb por el sarcófago con el cuerpo incorrupto del capuchino croata Leopoldo Mandic, uno de los dos santos proclamados por el Papa Francisco como "protectores del Jubileo de la Misericordia".

Leopold Mandic (1866-1942), conocido por sus seguidores como un confesor infatigable, protector de los huérfanos, enfermos y de la familia, nació en 1866 en Herceg-Novi (Montenegro) y murió en 1942 en Padua (norte de Italia).
Desde que el cuerpo del santo llegó a Zagreb, una multitud de fieles han hecho cola durante largas horas para poder tocar el sarcófago con, frotarle pañuelos, depositar papeles en que escribieron sus plegarias y rosarios.
Beatificado en 1976 por el papa Pablo VI y canonizado por Juan Pablo II en 1983, los católicos croatas le atribuyen milagros y curaciones prodigiosas e inexplicables.
Lo consideran santo propio, porque dicen que fue de "etnia croata", aunque nació en Montenegro y vivió en Italia, donde se conservan sus restos mortales, que están ahora por primera vez "de visita" en Croacia, donde permanecerá hasta el próximo lunes.
"Para nuestra nación su llegada es un gran regalo de Dios. Creemos que Dios lo ha mandado para que con sus dones y poderes hagan orden en nuestros corazones croatas, en nuestros pensamientos, palabras y obras", señaló a Efe una feligresa.
Para ver los restos de Mandic llegaron a la capital croata fieles de todas las partes del país, de la vecina Bosnia-Herzegovina, e incluso desde América Latina.
"Tenemos un Centro San Leopoldo Mandic, en San Justo (Buenos Aires). Me gustó mucho poder ser partícipe de esta hermosa ceremonia hoy", explicó a Efe un monje croata afincado en Argentina.
A pesar de haber pasado más de 70 años desde su muerte,  el cuerpo del famoso confesor, que de vida sufrió muchas dolencias y que solo medía 1,35 metros de altura, por milagro no se ha descompuesto, de modo que se expone en un sarcófago transparente, con una máscara de látex que cubre su cara, manos y pies.
Los fieles pudieron ver a su santo primero en la Catedral de Zagreb y desde hoy hasta el lunes en la iglesia San Leopoldo Mandic de la misma capital.
Fuente: eldia.es Fotos Marija Belosevic

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