02 mayo, 2016

¿Por qué atacan al beato Alojzije Stepinac?


El beato cardenal Alojzije Stepinac no es solamente un santo católico aun no canonizado sino un extraordinario símbolo de la identidad del pueblo croata, de su persecución, sufrimientos, ideales, sueños, caídas y levantadas. Stepinac es el único valor simbólico que en este momento puede unir al pueblo croata y empaparlo de su espíritu católico identificador y de su orgullo, concientizarlo.

En Croacia los agresivos ataques contra los valores católicos están absolutamente integrados con los ataques contra la identidad nacional. Las fuerzas que planean y realizan los ataques contra todo lo cristiano son las mismas que planean y realizan los ataques contra todo lo croata, y esos ataques no son solamente adentro de las fronteras croatas sino que adquieren proporciones destructoras hacia el exterior. Ya hace mucho tiempo que el beato cardenal no es solamente un símbolo croata sino también europeo.
¿Por qué tantos y tan arteros ataques justamente contra Stepinac? Porque nadie simboliza en este momento con tanta fuerza  toda la historia croata, porque tampoco nadie en el pasado lejano y reciente da testimonio del lazo indestructible entre el pueblo croata y la Iglesia Católica que es parte fundamental de nuestra identidad. Ni el Gobierno croata ni la política asociaron Croacia a Europa sino que solamente confirmaron un hecho histórico. Porque Croacia desde que existe, justamente con sus valores, entre los cuales el mensaje universal de Alojzije Stepinac es uno de los principales, está en los fundamentos mismos de nuestra Europa. Repito, “nuestra” Europa, porque justamente con Stepinac vale la pena hoy y siempre luchar por una Croacia así y una Europa así. Si no lo hacemos, traicionaríamos al beato cardenal, nuestra devoción hacia él sería vacía, nuestras oraciones también y nuestras promesas serían un negocio.
La santidad de Stepinac no surgió, ni se encarnó, ni se reconoció en algún lugar abstracto, afuera de la vida real, afuera del tiempo real y afuera de un pueblo y no se puede separar de su pertenencia al pueblo croata. Si eso fuera posible él no podría ser santo. Si Stepinac no estuviese en los fundamentos de “nuestra” Europa tampoco podría ser santo.
La decisión del Papa Francisco de congelar transitoriamente el proceso de canonización del beato cardenal Alojzije Stepinac a pedido de la Iglesia Ortodoxa Serbia posiblemente tenga motivos superiores aunque cuesta entenderlos. Tal vez responda a razones ecuménicas si lo relacionamos con el reciente encuentro “histórico” entre el Santo Padre y el Patriarca  de la Iglesia Ortodoxa Rusa en La Habana. Tal vez. El tiempo lo dirá. No obstante esperamos que el Estado croata y la Iglesia Católica Croata respeten y protejan la santidad fundamentada del cardenal Alojzije Stepinac incluyendo su componente nacional, su característica croata.  El Estado tiene el deber de reconocer la fuerza del simbolismo histórico de Stepinac y los principios en ella, y esos principios no solamente deben ser proclamados en los ámbitos religiosos sino en toda oportunidad que se presente dentro y fuera del país. Hay que presentar la vida y obra del beato Alojzije Stepinac en Croacia, en Europa y en el mundo. Así se protege al pueblo croata con los poderes de su santo. Y los políticos tendrían que hacerlo porque representan al pueblo de Stepinac. Teniendo en cuenta que en Croacia ya hace años que los medios difaman abiertamente todo lo católico, que todo lo católico es perseguido pública y socialmente, y que los católicos son perseguidos en todos los ámbitos como fueron perseguidos durante el régimen yugoslavo-comunista, ese régimen que persiguió al cardenal Stepinac por ser fiel a su fe y a su identidad croata, Croacia tiene que responder a eso.
La Croacia católica de hoy tiene que salir de las catacumbas, en la Patria y en el mundo, ser clara, hablar en voz alta y con orgullo. Demostrar su fe, su decisión, su voluntad y su fuerza. Millones de personas celebran misas por su santo todavía no canonizado al que nadie le puede quitar su santidad. Eso los croatas lo saben, lo sienten. ¿Por qué los croatas en la Patria y en la Inmigración que con fe en Dios y en su pueblo lograron sobrevivir a tantos horrores no salen a la luz ante todo el mundo, ante su Santo Padre y ante los detractores del cardenal Stepinac y no celebra su misa católica y nacional? Una misa imponente, poderosa, fuerte, incomparable. Es tiempo de una misa del pueblo croata católico al aire libre, en la Plaza del Ban Jelačić, bajo las campanas de la catedral en la que el beato Alojzije no pudo seguir ejerciendo su ministerio físicamente porque se lo impidieron los yugoslavo-comunistas, aunque sí lo ejerció espiritualmente a pesar de la persecución, la cárcel, los malos tratos, la muerte, y lo sigue ejerciendo hoy y lo seguirá ejerciendo para siempre.

Es tiempo de una misa del pueblo croata católico en la que las oraciones del pueblo croata pidiendo la canonización de su santo lleguen hasta Dios. Y hasta sus perseguidores. Estoy seguro de que a esa misa vendrían cientos de miles de croatas. Esa misa se la merecen Stepinac, la Iglesia y el pueblo croata. 

Mate Simic, desde Zagreb

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