30 mayo, 2016

¿Qué informan los medios de comunicación en Croacia?


Si alguien lee los informes que los medios de comunicación extranjeros extraen de los medios de comunicación locales y publican, pensaría que en Croacia - país miembro de la Unión Europea que posiblemente hoy ya tenga solamente 4.000.000 de habitantes - en pleno año 2016 está tomando cuerpo una maligna sociedad fascista basada en la intolerancia
y en un Gobierno autoritario que basa sus decisiones en el pensamiento de la Iglesia Católica - a la que se presenta como el poder que actúa desde las sombras y como institución que apoya a los nacionalistas radicales. El tristemente célebre Joseph Goebbels dijo que “una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad” y también dijo “miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá.” Esta mentira sobre Croacia se ha repetido mucho más de mil veces.
Esos informes de los medios de comunicación locales que también publican los medios extranjeros son similares a los informes que los servicios secretos yugoslavo-comunistas y granserbios le preparaban al Partido Comunista en la Yugoslavia de Tito (1945-1990) para defender la dictadura. Es bueno recordar que los centros del poder mundial trataron hasta el último momento salvar a esa Yugoslavia a pesar de que en la misma se violaban flagrante y permanentemente los derechos humanos y las libertades fundamentales, se encarcelaba o asesinaba a los disidentes dentro y fuera de su territorio, no había elecciones libres, en fin, todo aquello que esos mismos centros le recriminan a otros países que no acatan incondicionalmente sus directivas. Es decir que tanto en la época de Yugoslavia como ahora nunca existió una política internacional que se manifestase a favor de los derechos humanos y libertades fundamentales.
Cuando los centros del poder mundial invocan los derechos humanos y las libertades fundamentales lo hacen para presionar a determinados países en función de sus intereses políticos momentáneos. Por ejemplo a menudo se habla de los derechos humanos amenazados de la mujer cuando se debate sobre el aborto y al mismo tiempo se evita hablar de la desprotección de la mujer en el modelo legal liberal que posibilita la discriminación de la mujer embarazada, la discriminación de la mujer en el ámbito laboral, político, etc. Desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial nunca el número de nacidos en Croacia fue menor de 40.000, y eso a pesar de los duros años de la posguerra agravados por la dictadura yugoslavo-comunista y granserbia, la pobreza y hasta el hambre. Hoy es menor de 40.000. Cabe preguntarse si en la sociedad croata es tan crucial promover el liberalismo que propaga una minoría irrisoria de la población o valorar el derecho de la mayoría a una vida normal que implica también poder tener hijos. Por ejemplo hace una semana hubo una “Marcha por la Vida” por las calles de la ciudad de Zagreb y una contramarcha a favor del aborto. De la  marcha a favor de la vida participaron decenas de miles de personas que en general eran familias clásicas, es decir papá, mamá, abuelo, abuela, hijo, hija, un ambiente festivo, colorido, distendido. En la contramarcha a favor del aborto participaron entre 100 y 200 personas que eran activistas de eso que muchos suelen llamar organizaciones no gubernamentales, un ambiente agresivo. Pero en los medios locales esa minoría ocupó casi la totalidad del espacio mediático y esa mayoría apenas si fue mencionada.
Algo parecido sucedió hace unos meses cuando los ex combatientes croatas organizaron una marcha de protesta por el trato negativo que el Gobierno le daba a la Guerra Patria (1991-1995) y a sus protagonistas que nos ganaron la independencia. Las denominadas organizaciones no gubernamentales organizaron una contramarcha. La marcha de los ex combatientes apoyados por el pueblo era una columna multitudinaria y la contramarcha de las supuestas organizaciones no gubernamentales era una columnita formada por unos 40 activistas. Pero en los medios locales esa minoría tuvo más espacio mediático que la mayoría formada por los ex combatientes y el pueblo. Y en ambos casos los medios extranjeros se hicieron eco de los medios locales destacando a la minoría e ignorando a la mayoría.
Con una subversión así muchos de los países que de diversas maneras respaldan la política demográfica aquí serían acusados de “incorrección política”, por ejemplo por las subvenciones que dan por cada niño nacido o por las facilidades que se les dan a las familias para que tengan hijos. Pero cuando se habla de la catástrofe demográfica en Croacia es fácil enumerar los hechos sobre el abismo cada vez más profundo entre el número de nacidos y el número de fallecidos, el envejecimiento de la población, el enorme número de personas que con sus familias se van de Croacia, y ese es un camino sin regreso. Por eso no es casualidad que la elite  político-económica que gobierna en Croacia no tenga respuestas a las preguntas que se refieren a la mayoría de la población. Porque las respuestas son complejas y exigen operaciones sociales profundas e integrales.
Nosotros somos testigos de las reformas que en Croacia duran ya casi 30 años y que en realidad nunca cambiaron nada. Momentáneamente es actual la reforma educativa o curricular, pero la politización de la misma es tan grande que es imposible y pernicioso implementarla. En su momento también se aceptó “a la rápida” la reforma educativa conocida como el Proceso de Bolonia, pero luego de la experiencia con ese Proceso hasta sus más acérrimos defensores reconocieron que ese fue un paso equivocado.
Lo cierto es que la crisis social y económica afectó a la mayoría de la población, es decir a esa mayoría que en los sistemas democráticos decide sobre los movimientos políticos y económicos. En Croacia con las mentiras sobre el supuesto fascismo, la xenofobia, la intolerancia hacia las minorías y los diferentes, mentiras que inventan y escriben los grupos de interés que se hallan en Croacia  y que reproducen los medios extranjeros, se tapa la catástrofe que afecta cotidianamente a esa mayoría, es decir a los croatas. Decenas de miles de trabajadores trabajan y no reciben su paga; casi 100.000 jubilados y pensionados tienen jubilaciones o pensiones inferiores a los 100 dólares (un sueldo básico es de 600 dólares); el sistema no hizo nada para ayudar a cientos de miles de ciudadanos que tienen las cuentas bloqueadas y que son víctimas de la usura; 300.000 ciudadanos croatas no tienen empleo mientras se extienden permisos de trabajo a ciudadanos extranjeros… y podríamos seguir enumerando.

Cuando las elites políticas e intelectuales del país comiencen a dar respuestas a estos y otros muchos problemas, va a ser posible la supervivencia de Croacia, no solamente como un concepto geográfico, sino como un Estado en el que la mayoría va a tener los mismos derechos que le garantiza a las minorías.

Mate Simic, desde Zagreb

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