19 junio, 2016

Análisis de los incidentes ocurridos en el partido de Croacia durante la Eurocopa (video)


Increíble lo ocurrido en el Estadio Geoffroid Guchard de Saint Ettiene. En momentos en que la selección de Croacia le ganaba 2-1 a República Checa y a falta de pocos minutos para la finalización del partido, un grupúsculo de mercenarios mezclados entre la afición croata comenzó a lanzar bengalas y petardos al campo de juego, obligando al árbitro a suspender el encuentro. Los propios jugadores de nuestra selección le rogaron a los supuestos hinchas croatas que pararan con los incidentes, y estos lejos de hacerlo siguieron lanzando petardos y uno de ellos estuvo a punto de matar literalmente a un asistente.
El partido estuvo suspendido varios minutos y al reanudarse nuestros muchachos aparecieron algo desconcentrados y terminaron cediendo un penal que los checos transformaron en el gol del agónico empate.
Todo eso, a quienes no conocen la realidad de Croacia, les resulta incomprensible, pero a nosotros que la sufrimos a diario nos resulta muy comprensible. La respuesta a la pregunta “por qué se organizó este acto contra el pueblo croata en el partido de fútbol que la selección croata jugó el viernes contra la selección checa por la Eurocopa 2016 en Francia” se puede encontrar en las imágenes televisivas que mostraron las caras de desazón y amargura de los croatas en toda Croacia y también en el extranjero donde viven muchos compatriotas nuestros. Siempre el objetivo y la intención del mal los definen mejor que cualquier otra cosa las caras y el comportamiento de las personas contra las que ese mal está dirigido.
Es necesario destacar que el viernes pasado las caras de desazón y amargura no eran las de “los ciudadanos” sino las de “los croatas. ¿Por qué? Porque el incidente provocado no estuvo dirigido contra “los ciudadanos”, sino contra “los croatas”. Los 20.000 hinchas croatas que presenciaron el partido estaban allí unidos como croatas y justamente por eso se atacó a la selección. En Saint Etienne vimos la continuación de una “guerra sucia” contra Croacia que comenzó cuando nuestro país se independizó de Yugoslavia y dura hasta hoy.
Hoy esa “guerra sucia” está reflejada claramente en la política del Partido Socialdemócrata del ex premier Zoran Milanović, que es el heredero formal y real de la herencia dictatorial yugoslavo-comunista y granserbia ahora “enriquecida” con todo lo peor que llegó con la globalización. Si alguien piensa que todo lo que sucedía, y especialmente en forma abierta y agresiva durante el Gobierno de la coalición que presidían el Partido Socialdemócrata y Zoran Milanović (2011-2015), era fruto de las diferencias políticas, las concepciones opuestas, la actuación normal entre diferentes competidores políticos, ideas y programas cuyo objetivo es una Croacia mejor, está muy equivocado.
Aunque se procura presentarlo así, no se trata de concepciones opuestas, ni del debate entre los partidarios de los valores tradicionales y los partidarios de nuevos “valores”, ni de las diferencias entre supuestos fascistas y supuestos antifascistas, se trata de los agresivos ataques de los enemigos de Croacia apuntados al corazón mismo de la soberanía nacional croata. Por eso es totalmente equivocado analizar los sucesos de Saint Etienne en el marco de la Ley de Violencia en los Estadios y buscar la responsabilidad por el daño causado dentro de dicha Ley. Esto es un ataque contra el pueblo croata, una agresión directa contra los intereses nacionales croatas. Como lo fueron el símbolo nazi que alguien (nunca se descubrió quién), dibujó en el césped del Estadio del Club Hajduk de la ciudad de Split donde se debía jugar el partido de las eliminatorias para la Eurocopa 2016 entre las selecciones de Croacia e Italia. Como el sinnúmero de cartas que los enemigos de Croacia envían a distintas instituciones en el exterior siempre acusando a Croacia.
Por eso también es totalmente equivocado afirmar que en Saint Etienne los incidentes fueron causados por un grupito de inadaptados y que todo eso hay que resolverlo exclusivamente en el ámbito deportivo. Aquí el deporte es solamente la máscara detrás de la que se esconden cosas mucho más graves y el escenario donde esas cosas se reflejan. A los que organizaron el dibujo del símbolo nazi en el Estadio del Club Hajduk o a los que provocaron los incidentes en Saint Etienneu les importan un comino el deporte y sus protagonistas, ellos son mercenarios que se encapucharon para que no se descubra a quienes los enviaron y no se descubran el trasfondo y las intenciones reales, y su objetivo e intención es causarle daño al pueblo croata.
El modelo de la “guerra sucia” contra el pueblo croata y sus objetivos básicos son la destrucción de los símbolos integradores y la destrucción de los elementos de la identidad nacional y la destrucción de toda posibilidad de unidad. Para toda persona con sentido común es fácil reconocer quién está detrás de todo esto. ¿Cuáles son los objetivos? Si recordamos los acontecimientos desde la caída del Muro de Berlín (1989) hasta hoy, es claro que el primer objetivo fue el líder del movimiento que condujo la exitosa lucha por la soberanía e independencia de Croacia, el Dr Franjo Tuđman. El segundo objetivo fue todo el pueblo croata, a través de la “leyenda negra” que montaron los comunistas yugoslavos y los nacionalistas granserbios junto con sus patrocinadores internacionales durante la dictadura de Josip Broz alias “el mariscal Tito”, y a través de la licitación con las víctimas serbias de la Segunda Guerra Mundial. El tercer objetivo fue la Iglesia Católica Croata como uno de los pilares de la identidad nacional croata, a través de los ataques arteros contra el beato cardenal Alojzije Stepinac, arzobispo de Zagreb durante la Segunda Guerra Mundial condenado por un tribunal yugoslavo-comunista en un juicio montado después de la finalización de la Segunda guerra Mundial y beatificado por el Papa Juan Pablo II en 1998. El cuarto objetivo fue la Guerra Patria, y naturalmente sus protagonistas. El quinto objetivo fueron la cultura, la educación y el deporte, como ejes transitorios o permanentes de la identificación nacional.
Es evidente la relación y la metodología entre los supuestos trabajadores de la cultura, los autores de la pretendida reforma educacional y el contenido de la misma con esto que sucede alrededor del fútbol y de la selección croata de fútbol. Es evidente que detrás de todos esos ataques se esconden los mismos autores. Por eso en el Estadio del Club Hajduk se preparó cuidadosamente y se organizó el dibujo del símbolo nazi sobre el césped, después de lo cual los funcionarios del Gobierno del entonces premier Zoran Milanović bombardearon a los países europeos y a la UEFA con cartas en las que denuncian que alrededor de la selección croata de fútbol están surgiendo en Croacia el racismo, el fascismo, i todos los peores “ismos” que uno se pueda imaginar. Es importante destacar que los dos principales autores de las cartas fueron el ministro de educación Željko Jovanović y su mano derecha Zoran Stevanović, ambos serbios, como la mitad de los ministros del Gobierno de Zoran Milanović. Naturalmente que los medios locales, casi en su totalidad en manos anticroatas,  colaboraron generosamente con estas teorías al igual que sus compinches ideológicos en la autodenominada “comunidad internacional”.
No hace falta ser un genio para deducir que algo similar se iba a tratar de organizar en la Eurocopa de Francia, era una oportunidad que no podían desaprovechar quienes quieren hacerle daño a nuestro pueblo. Sabían que la Eurocopa la miran por televisión muchos millones de personas y eso representaba para ellos una oportunidad única para continuar lo que iniciaron en el Estadio del Club Hajduk de Split dibujando en el césped el símbolo nazi de manera que se viese claramente cuando se encendiesen las luces. Y ahora, aunque el Partido Socialdemócrata y sus satélites no están en el Gobierno, desde la oposición van a seguir escribiendo cartas al exterior contra Croacia y contra su pueblo como lo hicieron siempre desde la caída del Muro de Berlín hasta hoy y lo van a seguir haciendo en el futuro, siempre con el apoyo del principal Partido de la minoría serbia en Croacia y todas las instituciones que tiene esa minoría en Croacia, y naturalmente con la enorme ayuda de la vecina Serbia y toda una serie de grupos de interés globales.
Los incidentes de Saint Etienne no habrían sucedido si los hubieran querido impedir las instituciones estatales competentes en Croacia y en Francia. Y tampoco habría podido suceder el dibujo del símbolo nazi en el Estadio del Club Hajduk de Split si detrás de eso no hubiesen estado las poderosas estructuras de la mismísima cúpula estatal de ese entonces. Tampoco habría quedado irresuelto ese caso si el Gobierno estatal hubiese querido resolverlo. Los autores materiales del dibujo del símbolo nazi en el césped del Estadio del Club Hajduk de Split seguramente no eran  tropas de elite, sino solamente mercenarios baratos que sabían que tenían el apoyo logístico y la protección del Gobierno del Partido Socialdemócrata del entonces premier Zoran Milanović. Porque ese tipo de protección la puede dar solamente un Estado. Y en los incidentes en el Estadio Geoffroid Guchard de Saint Ettiene también, la protección de las instituciones internacionales o de las instituciones de varios Estados, ante todo del Estado francés que es el organizador de la Eurocopa.
Lo que tiene que saber todo croata es que contra Croacia y contra su pueblo se está librando una “guerra sucia” desde que nuestro país se independizó de Yugoslavia y que los jefes del bando anticroata están en el corazón mismo de las instituciones del Estado y la sociedad croatas. Y tenemos que aceptar el desafío del líder del Partido Socialdemócrata Zoran Milanović que dijo literalmente: “o nosotros o ellos”. Alguien tiene que llamar al pueblo croata a la guerra contra esa “guerra sucia” y contra sus autores y representantes. Y el campo de batalla en el que se puede ganar esa guerra son las elecciones parlamentarais anticipadas. Eso es lo que hizo el extinto presidente Franjo Tuđman en 1991. Y ganó. Y por eso, y a pesar de todas las dificultades, hoy tenemos nuestro Estado independiente.
Ahora es el momento de crear un nuevo movimiento nacional compuesto por el amplio espectro de fuerzas nacionales y en el cual no va a ser importante la pertenencia partidaria o alguna otra. El único objetivo tiene que ser barrer de la escena pública la política anticroata y posibilitar la formación de un gobierno para la salvación del país. Hay que hacer hoy lo que Tuđman hizo en 1991 en circunstancias mucho más complejas que las actuales. Para lograrlo se necesitan estadistas que tengan sensibilidad para los dramáticos problemas nacionales, y no políticos que quieran sacar ventaja de la situación que se produjo con la caída del Gobierno del ahora ya ex premier Tihomir Orešković. Se necesita gente nueva que le pueda garantizar al pueblo croata una conducta intachable y la destrucción de las ideas anticroatas en Croacia. Aquellos que tuvieron numerosas oportunidades para hacerlo y no las aprovecharon no tienen que liderar este intento de salvar a Croacia, tienen que dar un paso al costado y ese va a ser su mayor y mejor aporte, cederle la iniciativa a los patriotas croatas que tienen lo que ellos perdieron hace tiempo: libertad, responsabilidad y carácter.
La condición para lograr una Croacia estable y mejor es destruir política y legalmente a los responsables de las actividades y ataques contra Croacia y contra el pueblo croata, porque con los enemigos de la Patria y del pueblo no hay que hacer compromisos. En una sola cosa el presidente del Partido Socialdemócrata Zoran Milanović tiene razón: “o nosotros o ellos”. 

Mate Simic, desde Zagreb 

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