10 julio, 2016

Kata Šoljić, la Gran Madre Croata.



El viernes 8 de julio se cumplieron 8 años del fallecimiento de Kata Šoljić, madre de cuatro combatientes croatas que cayeron en defensa de la Patria. Ella es el símbolo del sufrimiento y la valentía de todas las madres croatas que dieron a sus hijos por la libertad de su pueblo en la Guerra Patria y en otras guerras de  siglo XX para los croatas. Kata Šoljić perdió también cuatro hermanos en las masacres perpetradas por los yugo-comunista y granserbios inmediatamente después de finalizada la Segunda guerra Mundial.
Tanto los que le mataron a sus hermanos en la posguerra mundial, como los que le mataron a sus hijos en la Guerra Patria lo hicieron bajo el mismo símbolo: la estrella roja comunista. Tanto sus hermanos como sus hijos lucharon en momentos y circunstancias diferentes por la libertad del pueblo croata y el Estado croata independiente.
Una vida difícil. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial los comunistas yugoslavos mataron a cuatro hermanos de Kata Šoljić, a dos de ellos en la localidad austriaca de Bleiburg, a uno lo fusilaron frente a su propia casa y al cuarto lo asesinaron cerca de la ciudad croata de Našice. La madre de Kata Šoljić vivió lo mismo que vivió su hija, 45 años después. Tras la caída de la ciudad croata de Vukovar en manos del enemigo serbio-yugoslavo comenzó la peor tragedia de Kata Šoljić. Su hijo Niko fue tomado prisionero el 21 de noviembre de 1991 cuando la ciudad de Vukovar después de 3 meses de resistencia heroica cayó en manos de los paramilitares serbios y el ejército yugoslavo, y lo mataron a patadas.  Su hijo Mijo fue encontrado en un aljibe, sin la cabeza. A su hijo Mato lo asesinaron junto al cuartel militar de Vukovar. Su hijo Ivo era comandante en el legendario barrio de Mitnica, en Vukovar, cayó en una emboscada y no se quiso entregar, saltó al río Danubio y su cuerpo sin vida fue hallado cuatro meses después. Sus hijas Marija y Ana también combatieron durante la epopeya de Vukovar pero sobrevivieron aunque tras una dura prisión en la ciudad serbia de Sriemska Mitrovica. Se  quedaron a defender su ciudad, así fueron mis hijos”, fueron las palabras de esa madre angustiada pero orgullosa de sus hijos. “Cómo sufre una madre y cómo le duele a una madre, solamente lo puede saber una madre”. “Ni un solo cuerpo, ni una tumba sobre la que llorar, pero mientras hay esperanza es más fácil”, se consolaba Kata Šoljić, aunque la verdad fue distinta; después de 12 años recibió la fotografía con los restos mortales del último de sus hijos desaparecido, Niko, y solamente esbozó: “mi búsqueda ha finalizado”.

Hoy pocos la recuerdan; su sacrificio se transformó para muchos en un par de renglones que leen en algún portal de internet cuando se conmemora un nuevo aniversario de su muerte. Muchos jóvenes tal vez ni hayan escuchado nada sobre ella porque están anonadados con los ídolos actuales que no se asocian precisamente con palabras como sacrificio, valentía, sufrimiento, patriotismo, y porque sus familias no les cuentan nada sobre ese período y sus protagonistas. Pero los que nos resistimos a que nuestros ideales sean ensombrecidos por los antivalores que nos tratan de imponer, nos acordamos de Kata Šoljić, cuyo calvario comenzó en la posguerra mundial con el asesinato de sus cuatro hermanos y culminó en la Guerra Patria con el asesinato de sus cuatro hijos.
Su vida bajo el régimen titoista: La vida con su marido, que había sido combatiente croata durante la Segunda Guerra Mundial y sobrevivió, no fue nada fácil. En la Yugoslavia de Tito vivieron bajo vigilancia y persecución permanentes y en esas condiciones criar a seis hijos seguramente no fue fácil. En busca de una vida un poco mejor se mudaron a un pueblito cercano a la ciudad de Vukovar, pero la vigilancia y la persecución continuaron igual que antes. Trabajando como jornaleros alimentaban a sus hijos y en silencio llevaban su cruz soportando permanentemente ofensas y malos tratos. Después de la muerte de su marido en 1981, Kata Šoljić se muda a lo de su hija en la ciudad de Vukovar. Y cuando parecía que por fin iba a tener un poco de tranquilidad, llegaron los años 90, la agresión serbio-yugoslava. Croacia fue atacada y la ciudad de Vukovar que está cerca de la frontera con Serbia también lo fue inmediatamente, y hubo que defender la ciudad con lo poco que se tenía pues los comunistas habían desarmado a Croacia antes del comienzo del conflicto, cuando todavía existía Yugoslavia. Prácticamente toda la familia Šoljić se alistó en la defensa. Sus cuatro hijos se ofrendaron y son parte de los fundamentos del Estado croata y viven en todos los corazones que sienten a Croacia. Kata Šoljić, con su testimonio de vida, transmitía a todo el mundo la verdad sobre el sufrimiento de los croatas; y no se entregaba. Pero desde el día en que depositó los restos mortales de su hijo mayor, Niko, junto a los de sus otros tres hijos, comenzó a apagarse lentamente. Y, aunque siguió luchando, la enfermedad y una vida difícil la fueron quebrando.

Abraza a tus hermanos y besa a tus hijos
que entregaron la vida en el altar de la Patria
(Mensaje en una tribuna de fútbol)

Hay que escribir y hablar sobre Kata Šoljić, y es importante que la verdad se cuide, que esta Madre siga viviendo como ideal y modelo de las futuras generaciones, para que su sacrificio realmente no haya sido en vano. Kata Šoljić fue símbolo del amor y el sacrificio incondicionales, y no fue la única: a diario nos cruzamos con muchas madres que sufrieron la pérdida de sus hijos, tal vez sin notarlas, porque ellas son humildes y silenciosas, van y vienen viviendo sus “pequeñas” vidas. Habitualmente las podemos encontrar en la iglesia, en el cementerio, y a veces también en la calle, no se destacan por nada, hace ya más de 20 años que cubren su dolor con el luto y seguramente todas las mañanas lo vuelven a vivir. Nos tenemos que preguntar si hemos hecho lo suficiente para no reabrir  las heridas de todas esas madres. Nuestro deber es tratar de construir la Patria que soñaron los hijos de Kata Šoljić y todos nuestros muchachos que se ofrendaron por la independencia de Croacia y por la libertad de su pueblo.  
Mate Simic, desde Zagreb

No hay comentarios: