02 agosto, 2016

La inaceptable vigencia serbia en la Croacia del siglo XXI


Últimamente recrudecieron los ataques contra Croacia desde Serbia. Si se analiza la forma en que Serbia ataca a Croacia y a su pueblo, puede deducirse que se trata de una nueva ofensiva granserbia bien planificada por sus autoridades. El objetivo de dicho plan es posicionar a Serbia como el principal Estado de “La Región”. Aunque muchos políticos croatas niegan la existencia de “La Región”, pues consideran que “La Región” es solamente otro nombre para la ex Yugoslavia, y destacan que Croacia es ahora miembro de La Unión Europea y de la OTAN, no hay que olvidar que existe el “Enfoque Regional” que promueven hacia esta parte de Europa, potencias muy influyentes en la Unión Europea y en la OTAN.

En ese “Enfoque Regional”, Serbia logra compensar su momentánea inferioridad objetiva respecto a Croacia. Una de las causas de esta situación es geopolítica y se expresa en las relaciones entre Rusia y Occidente. Pareciera que la Unión Europea y Estados Unidos no desean que Serbia quede en la zona de influencia de Rusia y por ese motivo le hacen concesiones a Serbia que a menudo van en detrimento de Croacia. Este sábado 30 de julio el presidente ruso Vladimir Putin visitó oficialmente la vecina Eslovenia. Como Rusia y Serbia ya establecieron muy buenas relaciones, es evidente que ahora llegó el momento de hacer lo mismo con Eslovenia. De esa manera Rusia pasa por alto a Croacia y continúa posicionándose para incrementar su influencia en los Estados periféricos de la Unión Europea, sobre todo en aquellos de Europa Oriental.
Observando el panorama descrito y teniendo en cuenta que Croacia por ser miembro de la OTAN está en la zona de influencia de Estados Unidos, sería importante para la posición geopolítica de Croacia que en Estados Unidos prevalezca la línea que lucha contra el globalismo y contra la eliminación de las fronteras nacionales estatales y no la línea contraria. Serbia ahora está tratando de desacreditar a Croacia en los círculos internacionales acusándola de “fascista” y de amenazar los derechos de la minoría serbia en Croacia. Todos los días llegan estas acusaciones de Serbia contra Croacia, de las que en Croacia se hacen eco las asociaciones “antifascistas”, las denominadas organizaciones no gubernamentales (ONG), los partidos políticos de izquierda, y naturalmente la cúpula estatal de Serbia que se comporta cada vez más hacia Croacia como cuando Croacia era una de las repúblicas de la ex Yugoslavia.
Y los políticos croatas, como era costumbre en los tiempos de la ex Yugoslavia, no reaccionan ante estas ofensas y acusaciones con la decisión y claridad propias de los líderes de un Estado independiente. Por ejemplo en Croacia el 27 de julio se celebró en la localidad croata de Srb el “Día del Levantamiento”, que organizan la minoría serbia y las asociaciones “antifascistas” de Croacia, en recuerdo del 27 de julio de 1941, que es cuando los comunistas yugoslavos y los nacionalistas serbios se levantaron en contra del Estado croata que recién había declarado su independencia y masacraron a la población croata civil en la mencionada localidad y sus alrededores. Medio siglo después, en 1991, los comunistas yugoslavos y los nacionalistas serbios  en esa misma localidad croata, Srb, volvieron a levantarse contra el nuevo Estado croata que recién había declarado su independencia y volvieron a masacrar a la población civil croata en la mencionada localidad y sus alrededores. Es increíble que una minoría nacional en un Estado soberano organice su “Día del Levantamiento”, y una vergüenza para Croacia que en su territorio se celebre la masacre de la población civil croata. Naturalmente que hubo una manifestación en contra, pero la policía cuidó a los que celebraban el levantamiento contra el Estado croata y la masacre de los civiles croatas e impidió que los manifestantes llegasen al lugar de la celebración. Y naturalmente Serbia denunció una vez más el rebrote del “fascismo” y que la minoría serbia en Croacia está amenazada. Y los políticos croatas nuevamente no reaccionaron como lo haría cualquier político en cualquier Estado independiente ante la misma situación. 
Otro ejemplo increíble es que en las escuelas de la ciudad de Vukovar, en la que en 1991 los nacionalistas serbios apoyados por el Ejército Yugoslavo perpetraron la peor matanza de la Guerra Patria (1991-1995) tras quebrar la heroica resistencia de sus habitantes, los alumnos serbios reciben clases en aulas separadas de las aulas en las que reciben clases los alumnos croatas. Un tercer ejemplo es la revista “Novosti” de la minoría serbia, que financiada por el Estado croata sataniza a ese mismo Estado, y los líderes de la minoría serbia en Croacia hasta se dan el lujo de decir qué es lo que está o no está permitido en Croacia, naturalmente con la ayuda de los “antifascistas” de Croacia y de la diplomacia de Serbia que en coordinación con la cúpula política de Serbia lanza amenazas y acusaciones contra Croacia a diario como lo hacía antes del desmembramiento de Yugoslavia (1990).  
Es increíble también el nivel de agresividad y falta de diplomacia con el que la política oficial de Serbia a diario se dirige hacia Croacia y hacia el croata común que escucha a los representantes de la política oficial de Serbia en los medios. La minoría serbia en Croacia, con la ayuda de Serbia y de los herederos del yugoslavismo comunista y granserbio en Croacia, tiene hoy los mismos objetivos que cuando se desmembró Yugoslavia en 1991: proteger los intereses nacionales globales de Serbia y de ser minoría pasar a ser pueblo constitutivo en Croacia como lo fue en la República Socialista de Croacia cuando esta era una de las repúblicas que formaban la federación yugoslava. Es decir el proyecto granserbio sigue vigente y coincide con el proyecto yugoslavo que también sigue vigente. Esos dos proyectos fueron derrotados militarmente en la Guerra Patria (1991-1995) pero no han sido derrotados políticamente.
Para derrotarlos políticamente, la izquierda en Croacia tiene que renunciar al proyecto yugoslavo y la minoría serbia en Croacia tiene que renunciar al proyecto granserbio. Como eso no va a suceder, al menos por el momento, es necesario que la línea nacional, aun conservando sus diferencias internas, alcance un acuerdo mínimo sobre las cuestiones que son fundamentales para afirmar la soberanía e independencia estatales en la situación geopolítica actual y en todas las situaciones geopolíticas que se puedan presentar en el futuro. No se le puede echar la culpa a otros de lo que depende exclusivamente de nosotros. 

Mate Simic, desde Zagreb      


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