10 octubre, 2016

A 25 años de la independencia de Croacia



El sábado 8 de octubre de 2016 los croatas recordamos el 8 de octubre de 1991, día en el que el Parlamento Croata decidió cortar definitivamente todos los lazos de Croacia con Yugoslavia. El día anterior, el 7 de octubre de 1991, los aviones del Ejército Yugoslavo bombardearon la Casa de Gobierno donde en ese momento se encontraba el presidente de Croacia Franjo Tuđman que se salvó realmente por un milagro.
  
                                                                       
Hace 25 años el Parlamento Croata tomó esa decisión histórica para el pueblo croata que abrió el camino a la democratización de Croacia y que fue posible gracias a la caída del totalitarismo comunista en medio de los cambios que en 1989 envolvieron a los países de Europa en los que gobernaba la dictadura comunista. Aunque se trató de un hecho crucial  en la historia de Croacia, no hubo euforia porque los tambores de guerra ya sonaban con mucha fuerza. 

A pesar de todas las dificultades a través de las cuales está pasando nuestra Patria, hoy le agradecemos a Dios por la existencia del Estado croata y por la libertad que nos regalaron con su sangre derramada nuestros combatientes. Hoy miramos el camino recorrido sin escuchar demasiado a los que destacan la grandeza de lo conseguido ni a los que tratan de minimizar el valor del camino recorrido. Le estamos agradecidos a Dios por haber tenido en nuestra historia reciente a aquellos que bajo la conducción del extinto presidente Franjo Tuđman se inmolaron por nosotros y por nuestra Patria. Ante todo pienso en nuestros defensores, pero también en una multitud de personas que se edificaron en la libertad de nuestro pueblo eligiendo el camino de la esperanza al que debemos retornar cada vez que nos hagan promesas infundadas. 
En estos 25 años de independencia vivimos alegrías, victorias, entrega, fidelidad, unidad, inmolación, piedad, pero también egoísmos, divisiones, traiciones, insensibilidad. Y hoy los que recordamos lo difícil que fue lograr la libertad hace 25 años, pero también los que vinieron después, nos preguntamos muchas cosas mientras celebramos este hecho que marcó el inicio de la historia moderna para el pueblo croata, que fue un giro y un nuevo comienzo para el pueblo croata y para nuestra Patria. Y por eso tenemos que cuidarlo, explicarlo y transmitirlo a las nuevas generaciones. Ese hecho ilumina las cuestiones fundamentales de nuestra identidad nacional y estatal. Con ese hecho comienzan también los procesos democráticos en la sociedad croata que hoy busca una renovada unidad y un diálogo sincero.
Después de liberarse del fascismo y del nazismo en 1945, Croacia recién en 1990 se libró del totalitarismo comunista. En 1945, a diferencia de otros pueblos a los que les fue devuelta la libertad y la democracia, con la llegada del totalitarismo comunista para Croacia se inició una nueva era de persecución, cárcel y asesinatos. Y los eternos enemigos de Croacia reviven permanentemente los temas del pasado que agotan nuestro presente e impiden mirar claramente hacia el futuro. Y no permiten que de eso se hable en base a los hechos, los documentos y la verdad científica para provocar nuevas divisiones en la sociedad. Nos preguntamos si en Croacia son todavía tan poderosas las fuerzas que no desean que la verdad salga a la luz.

Y en el día que conmemoramos se ve claramente porqué la imagen y la obra del cardenal arzobispo de Zagreb Alojzije Stepinac durante la Segunda Guerra Mundial y la posguerra es considerada por los enemigos de Croacia como una amenaza tan grande que no quieren que su nombre y su honrosa actuación se mencionen. El problema no es su actuación durante y después de la Segunda Guerra Mundial, pues a pesar de las calumnias y falsificaciones se demostró históricamente que la misma fue intachable. El problema es lo que el beato Stepinac representa para Croacia hoy. El problema es su imagen, porque reúne a Croacia, porque en su tumba se juntan el pueblo y toda su historia, porque es inevitablemente parte de la identidad croata, por eso él les molesta. Si eliminan a Stepinac no va a existir más la Croacia que conocemos. Si se ensucia la imagen de Stepinac se ensucia a toda Croacia. Si se culpa a Stepinac, toda Croacia va a cargar con la culpa. Pero Dios ya glorificó la santidad de Stepinac y quien vaya contra Stepinac va contra Dios, y esa es una batalla que nadie puede ganar.     
En este Día miramos el camino recorrido y el camino a recorrer, miramos a las generaciones futuras preguntándonos qué les dejamos y qué debemos decirles. La herencia que les transmitimos contiene también penas, pero las mismas no deben prevalecer. A nuestra generación le ha sido dado que transmita la libertad, los extraordinarios testimonios de amor y el tesoro inapreciable de los fundamentos en la verdad.
El Estado croata es la realización del deseo que vivió en el pueblo croata durante siglos. El Estado no es un fin en sí mismo, sino que está al servicio del bien común del pueblo croata. Es un poderoso instrumento para servir a la paz en esta parte del mundo tan intranquila. El Estado croata debe servir para proteger la libertad, para desarrollar las virtudes sociales y para el bienestar general. El Estado es una oportunidad y una obligación para que una parte del mundo se haga apta para la vida de las personas. Por eso consideramos al Estado croata un gran progreso histórico y una obligación permanente. El Estado croata es el resultado de nuestros esfuerzos conjuntos.


Nuestra Patria va a ser como somos nosotros y hay que seguir construyéndola a la medida del bien común de todos los que viven en ella. Agradezcamos a Dios el don de la libertad que hoy celebramos y pidámosle que en nuestra Patria haya lugar para todos los que le desean bien, para que desaparezcan las divisiones, para que crezca la responsabilidad en todos los niveles, para que no sucumbamos ante los intereses de los poderosos y para que redescubramos el amor que une a este pueblo.

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