03 mayo, 2017

Atención pastoral para los inmigrantes croatas


Homilía pronunciada el 26 de abril de 2017 en la Catedral de Zagreb por el cardenal arzobispo de Zagreb Josip Bozanić con motivo de celebrarse los 50 años de la atención pastoral organizada para los inmigrantes croatas.

1. Nosotros los creyentes católicos llevamos adentro la afirmación aceptada de que la Iglesia es nuestra Madre y eso lo decimos muchas veces. Esa verdad puede ser entendida como una imagen o aceptada como un concepto teológico, pero ella tiene su confirmación ante todo en nuestra experiencia de fe. Es particularmente cercana a aquellos que se van de su hogar y de su patria a la inseguridad, buscando nuevas maneras de supervivencia en la preocupación por su familia. Eso lo vivieron durante siglos los creyentes croatas. Con ese hecho, lamentablemente, nos encontramos también hoy. Al irse de la patria en las personas siempre se cortan algunos lazos, mientras que otros se refuerzan. En momentos así de la vida es importante en el encuentro con lo nuevo encontrar un lugar y una comunidad que acepta, y a quienes comienzan de nuevo les son necesarios apoyos suficientemente fuertes. Entre ellos los que se manifiestan con más fuerza son la fe y el idioma materno. En ellos se reflejan los estratos más profundos del ser humano que evidencian pertenencia y reconocimiento. La iglesia siempre fue consciente de ello y - gracias a la generosidad de los sacerdotes, religiosos y religiosas, al apego y el sacrificio de los creyentes laicos - acompañó a sus fieles y estuvo junto a ellos en todos los rincones del mundo, compartiendo las alegrías y sufrimientos de los exiliados, emigrados o aún de aquellos deseosos de nuevos descubrimientos y experiencias en otros países. Así la Iglesia se manifestó no solamente como refugio y como un pedacito de la patria, sino como auxiliadora en distintas cuestiones que no se limitan solamente a la tutela espiritual sino a la vida en su totalidad.   
2. Esta noche en esta celebración le agradecemos a Dios por todo lo que realizaron los misioneros croatas y sus colaboradores en la pastoral para los croatas en el extranjero. Oramos por los vivos y difuntos y a todos los encomendamos a la mirada misericordiosa de Dios. Esta noche agradecemos también por las obras estimuladas con las orientaciones de la Santa Sede y dirigidas con los esfuerzos de determinados obispados, de comunidades religiosas y especialmente de conferencias episcopales. En esta celebración recordamos todos los desafíos y dificultades de la pastoral croata en el extranjero en el tiempo del régimen comunista, desde su extraordinario papel durante la lucha por la libertad de la patria hasta su actuación en las circunstancias actuales a las que intentan responder los que trabajan actualmente bajo la coordinación del trabajo conjunto entre la Conferencia Episcopal Croata y la Conferencia Episcopal de Bosnia y Herzegovina. Con esta celebración agradecemos especialmente por las obras que únicamente Dios conoce y dan testimonio del amor cristiano hacia las personas necesitadas. Esas son obras que manifiestan la naturaleza de la Iglesia Católica, nuestra Madre y Acompañadora. Su papel lo reconocen aquellos que se encuentran con la historia y la realidad de la vida de nuestro pueblo croata. Ayer y hoy, en la Reunión Científica Especializada sobre el Quincuagésimo aniversario de la Dirección para la Atención Espiritual de los Croatas en el Extranjero, fueron mencionados numerosos nombres, de aquellos con quienes cooperamos y celebramos, que nos visitaban, animaban y acompañaban. De esas queridas letanías en esta celebración con agradecimiento pronunciamos el nombre del Siervo de Dios cardenal Franjo Kuharić cuyos restos mortales cuida esta catedral de Stepinac. La ocasión de la celebración del quincuagésimo aniversario de la atención pastoral para los inmigrantes croatas contiene un gran agradecimiento por la manifestación de la bondad en el pasado, pero aún más dirige nuestra mirada hacia el futuro, partiendo del refuerzo de la confianza en el Señor para que Él en los momentos más difíciles manifieste su mayor cercanía.
3. Hermanos y hermanas, en el Evangelio que nos fue anunciado el evangelista Juan relaciona las palabras de Jesús, llevadas con los testimonios de aquellos que vieron y escucharon a Jesús y conocieron la vida de la comunidad que vive de la presencia de Cristo. Es especialmente significativo que se haya destacado la palabra sobre el amor de Dios hacia el mundo. La palabra “mundo” es frecuente en el Evangelio de Juan y tiene varios significados. Ante todo es el lugar donde viven los hombres, pero esa palabra también se refiere a todo lo creado. Ella significa también un grupo determinado más grande de personas o bien toda la humanidad. En algunos lugares la palabra “mundo” se refiere a los adversarios y a la no aceptación de Jesús y su misión. Ese “mundo” persigue y destruye la vida de la comunidad causando sufrimientos a los creyentes. De esa manera el “mundo” significa también injusticia y odio contra la Iglesia, pero Jesús es más fuerte que ellos, a lo que nos remiten las palabras de Jesús: “En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo" (Jn 16, 33). El Evangelio abarca todos esos significados y anuncia que Dios quiere al mundo que creó. Él envía a su Hijo al mundo para nuestra salvación, para darle sentido a la vida y para la felicidad del hombre. Dios regala a su Hijo único, respondiendo a la semilla del anhelo en nuestro corazón, a la verdad que Dios sembró en todo hombre. Quien acepte con fe que Dios transforme su vida, ya tiene vida eterna. Quien no acepta a Dios, quien no acepta el Amor, sólo se excluye y con esa no aceptación ya está condenado.
4. Mientras pensamos en los croatas que viven en distintas partes del mundo, en aquellos que “se fueron al mundo” y relacionando esta celebración de agradecimiento con el evangelio de hoy, vemos que los significados de “irse al mundo” en el caso de la pastoral para los croatas en el extranjero también están entrelazados. Son distintos los motivos por los que las personas abandonan su patria y son distintas las formas de encuentro con el mundo. A menudo tienen su punto de partida en algún sufrimiento, en heridas y dilemas profundos, por los que se busca el bien de la familia y el prójimo. Por ellos se sacrifican sentimientos, se ponen en peligro el recuerdo del pasado y los planes de los que se alegraba. El encuentro con el mundo puede llevar también hacia la amplitud, los encuentros, nuevos comienzos, amistades, hacia nuevas relaciones y hacia la apertura de los horizontes. Sabemos por experiencia que en el encuentro con el mundo se producen también quebraduras profundas, interrogantes, desengaños, abandono e impotencia. Porque el “mundo” no es solamente un nuevo trabajo y la búsqueda de posibilidades materiales para la vida. A prueba están los valores y - finalmente -   la verdad de la vida. Hoy, ante los miles de pensamientos y ofertas que ofrece el “mundo moderno”, puede parecer que la verdad no existe: la verdad sobre nuestra existencia, sobre Dios, sobre el género humano, sobre los puntos de apoyo morales. A menudo aquellos que “se van al mundo” se sumergen justamente en un mundo así, en un nuevo enfrentamiento que no tiene raíces ni apoyos firmes. Justamente en un mundo así se encuentra también la Iglesia con su misión de anunciar y dar testimonio de que Cristo-Luz vino al mundo y de que “quien practica la verdad viene hacia la luz”. Nuestras misiones católicas croatas mostraron no solamente la aceptación maternal, sino que se transformaron en guía hacia la Luz, lugares de alegre unidad y seguridad, y todo eso gracias a la valentía y la decisión evangélicas, embebidas con el amor hacia su patria y personas que buscaron el regazo de la cercanía y la esperanza humanas.     
5. Hermanos y hermanas, mientras nos encontramos ante giros grandes, de época, ante el futuro en nuevas circunstancias sociales y políticas en Europa y el mundo, estamos reunidos alrededor del altar en esta catedral a la que vienen los fieles croatas desde la patria y el mundo a pedir la intercesión del beato Alojzije Stepinac. Son grandes las necesidades de asistencia espiritual de los fieles croatas en el mundo. Enfrentamos dificultades en cuanto a la falta de sacerdotes, y sabemos cuan importantes son los sacerdotes y las religiosas para la vida en la fe de los inmigrantes croatas. La Santa Misa, las reuniones eucarísticas dominicales cuidaron a nuestro pueblo en el extranjero. Todo eso nos estimula para que nuestra oración por las vocaciones no se detenga, sino para que - llenos de esperanza - pidamos al Señor que la gracia de la vocación la conceda allí donde es más necesaria, y que nosotros como Iglesia reconozcamos hacia donde nos conducen las nuevas  inspiraciones. Por eso estamos abiertos al Espíritu de Dios que siempre encuentra e inspira a las personas para que reconozcan los momentos de gracia y los modos con los que se construye la Iglesia. De esa manera, orando por nuestras necesidades, oremos también por la Iglesia en los países donde viven nuestros inmigrantes, por la armoniosa cooperación y vinculación en el enriquecimiento mutuo.  
6. Queridos hermanos y hermanas, la atención espiritual para los creyentes croatas en la inmigración le habla también a la realidad social y estatal croata. Ella muestra el modelo de unidad, solidaridad, respeto de los valores  y construcción del bien con pocos medios y mucho amor. Tantas veces se confirmó que Croacia en la patria no puede ser feliz sin el vínculo con los croatas que viven fuera de la patria, que el pueblo croata en Bosnia y Herzegovina no puede sobrevivir sin el vínculo con los croatas de Croacia y del resto del mundo, como así también que los croatas en otros países no pueden vivir su identidad sin el vínculo con la patria croata. Es bueno que los jóvenes conozcan otros lugares del mundo, pero es imprescindible que el gobierno croata y los responsables de la vida en la patria creen las condiciones para quedarse y la posibilidad del retorno de los croatas de la inmigración como así también el equilibrio del vínculo fructífero con la inmigración croata. Es loable todo intento de esfuerzo conjunto de las instituciones croatas sociales académicas y culturales y de la Iglesia para que se establezca una cooperación más estable que puede de una manera más fructífera vivir el vínculo del ser nacional croata en la patria y en la inmigración. De los empeñosos misioneros y misioneras aprendemos que en todo es decisivo el amor, aquel que creció desde el amor de Dios y por el cual germinaron innumerables obras buenas bajo la bandera croata y los nombres croatas, en las canciones croatas, en las costumbres y las nobles obras que reconocen y aprecian también otros pueblos y personas de otras orientaciones. A todos los inmigrantes por todo el mundo desde esta catedral les enviamos la expresión de nuestra unidad, pidiendo la bendición de Dios y la cercanía de la intercesión del beato Alojzije Stepinac, a quien quisieron expulsar de la patria, pero se quedó y así se transformó en signo del vínculo que acerca a la Croacia  de la patria con aquella de la inmigración. ¡Aquí en la patria, en esta catedral, se encuentra la fuente en la que se abreva el alma croata y la fuerza con la que late el corazón croata, independientemente de cuán lejos esté! Que a todos siempre los acompañe la protección de la Santísima Virgen María, Reina de los Croatas, y la fiel intervención del beato Alojzije Stepinac, cuya canonización esperamos ansiosamente alegrándonos de los frutos de su santidad. Amén.  


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