02 diciembre, 2017

¿Qué significa el suicidio del general Praljak?


El Tribunal Internacional de La Haya para los crímenes en la ex Yugoslavia después de 24 años de trabajo, el 29 de noviembre, en el día en que se celebraba la fiesta nacional de la ex Yugoslavia de Tito, cerró sus puertas con mucha pena y sin nada de gloria.

El ex teniente general croata Slobodan Praljak fue condenado en 2013 en primera instancia a 20 años de cárcel. Según el Tribunal, por crímenes de guerra perpetrados contra los musulmanes bosnios en Bosnia y Herzegovina en una “operación criminal asociada” en la que participó Croacia y el extinto presidente de la República Franjo Tuđman, el extinto ministro de defensa Gojko Šušak y el extinto jefe de las Fuerzas Armadas general Janko Bobetko. Tras la confirmación de la sentencia el general Praljak dijo: “Jueces, Slobodan Praljak no es criminal de guerra, rechazo con el mayor de los desprecios esta condena”, y se envenenó en pleno juicio ante las cámaras aunque ya hacía casi 14 años que estaba en la prisión del Tribunal y en unos meses habría recobrado la libertad por haber cumplido los dos tercios de la condena.
Ese fue el único momento en los 24 años que funcionó el Tribunal en el que el condenado fue superior a los jueces y a los fiscales. La confusión y el miedo reemplazaron a la soberbia en los rostros de los jueces y fiscales. Con asombro e incredulidad intentaban entender lo que había sucedido delante de sus ojos. En tiempos en que la verdad, el honor, la dignidad, el orgullo y la justicia pasaron a un segundo plano y dejaron de ser cualidades que la sociedad aprecia, es difícil entender todo el dramatismo y el sentido del acto del que fue protagonista el general Praljak.
 Slobodan Praljak creía socráticamente en que el sentido de la ley era satisfacer la justicia y en que los valores están por encima de la ley. Soportó casi 14 años de acusaciones y juicios injustos, ilógicos, incoherentes y humillantes. Defendió la política detrás de la cual se alineó, defendió al ejercito al que perteneció y que comandó, defendió sus actos, sus convicciones, su dignidad y su integridad afirmando que si se le demostraba la culpa aceptaría la condena sin buscar ningún tipo de atenuantes. Ante la última injusticia del Tribunal, que también un día va a ser juzgado, decidió cortar de cuajo la farsa transformándola en tragedia. 
Hasta ahora se podía hablar del circo de la justicia internacional del Tribunal de La Haya y de los destacados  traidores croatas, esos que con la ayuda de los verdaderos patrones del Tribunal llegaron a ocupar altos cargos y desde allí desarrollaron su colaboracionismo, como por ejemplo el ex presidente de la República Stjepan Mesić y la ex ministra de relaciones exteriores Vesna Pusić. Desde ahora se puede hablar solamente de un prostíbulo, ese que eligió el día del cumpleaños de la ex Yugoslavia de Tito para su último acto, es decir para criminalizar a Croacia y a los croatas. Es como si el escenario lo hubiesen escrito en Serbia según las directivas ajustadas a los intereses de  la política exterior a largo plazo de Gran Bretaña, Francia y de aquellas otras fuerzas que trataron de impedir la independencia de Croacia en 1990 y hoy tratan de anularla.
A ese escenario se sumaron también los traidores croatas, que en realidad son solamente croatas biológicos pero yugoslavos de alma. Y ese es el motivo por el que el general Praljak se quitó la vida. Un militar durante el combate recurre al suicidio recién cuando se queda sin balas. La última bala la reserva para sí mismo. El miércoles 29 de noviembre en La Haya los enemigos de Croacia iban a festejar el día nacional de la desaparecida Yugoslavia de Tito, pero el festejo se los arruinó para siempre nuestro general.
La sentencia del miércoles 29 de noviembre dictada en el cumpleaños de la ex Yugoslavia es la cuenta que tenemos que pagar por todas las traiciones perpetradas desde el establecimiento del Estado croata independiente hasta hoy. Con esta sentencia fueron sacrificados los croatas en general y los croatas de Bosnia y Herzegovina en especial. Croacia fue puesta ante una situación imposible. Con esta sentencia a Croacia se la quiere obligar a aceptar soluciones “yugoslavas”. Puesto que desde la muerte de Tuđman nadie se opone directamente a ese concepto desde posiciones claramente patrióticas, la sentencia de La Haya es un llamado a elecciones. Inmediatamente. Si bien los medios están procurando anestesiar la situación, argumentando que la sentencia no tiene ningún tipo de repercusiones para Croacia, hay que decir claramente que el siglo XXI para Croacia puede ser una repetición del sangriento siglo XX. La prueba es esta sentencia. Y el suicidio del general Praljak en el mismísimo tribunal de La Haya al que fue extraditado, o mejor dicho vendido, como José, el hijo preferido de Jacob. Por la longevidad del proceso ya ni nos acordamos del precio logrado por nuestro José, pero si nos acordamos que fue muy bajo: estupideces como el cuestionario para el ingreso a la Unión Europea o la apertura o cierre de algún capítulo de la negociación.
Esta sentencia pronunciada en el cumpleaños de la ex Yugoslavia prepara el terreno para nuevas agresiones contra los croatas tanto de Bosnia y Herzegovina como de Croacia. No aportó a la reconciliación. De este tribunal se esperaba justicia, y no que ponga las bases para reconstruir una nueva Yugoslavia. Como Croacia no puede esperar la eventual evolución de sus políticos, se imponen las elecciones. Porque con este gobierno y con esta oposición estamos condenados al desastre.
¿Quién va a juzgar al tribunal de La Haya? No sabemos, pero sí sabemos que cuando lo juzguen lo tienen que juzgar por una “operación criminal asociada” de la que participaron Serbia, la “comunidad internacional” y los traidores croatas. El general Praljak es solamente uno de los alrededor de 3.000 ex combatientes croatas que se quitaron la vida. Pero es el único que mostró claramente por qué los ex combatientes se suicidan en tiempos de paz. Es hora de que el mensaje de ellos lo entiendan los políticos.
Confiando ante todo en la misericordia de Dios, “fuente de toda razón y justicia”, pensamos que ahora nuestro general Praljak es un hombre libre. Confiamos en que Dios en su infinita sabiduría y bondad va a premiarlo porque en un par de segundos él condenó más al prostíbulo que llaman Tribunal de La Haya, que el Tribunal a él.
Las últimas palabras del general Praljak van a quedar en la historia.  Lo lamentable es que el Estado del que el general Slobodan Praljak es ex combatiente, ciudadano y honorable general, ni siquiera tuvo la suficiente valentía  para declarar un día de duelo nacional con motivo de su muerte en  La Haya. Lo bueno es que, como siempre, el pueblo croata sí le está rindiendo homenaje en todos los rincones del país, y es sabido: “Vox Populi, vox Dei”. 
Conclusión: con esta sentencia el Tribunal quiso condenar al extinto presidente Tuđman y a los croatas por haber conseguido la independencia de Croacia en contra de la voluntad de la “comunidad internacional” que quería salvar la Yugoslavia comunista y granserbia, y quiso iniciar un nuevo desorden. Pero el general Praljak demolió moralmente al Tribunal y los desenmascaró. Qué persona! Merece todo el honor!  
Mate Simic, desde Zagreb




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